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May 28 Mitos sobre el cambio climáticoMitos sobre el cambio climático Titulo original - Climate Change Mythshttp://www.metoffice.gov.uk/corporate/pressoffice/myths/index.html Traducido del inglés para GlobalízateEl profesor John Mitchell OBE FRS, jefe científico de la Met Office explora algunos de los mitos más comunes sobre el cambio climático. La Met Office reconoce que el cambio climático es un tema complejo, que existen áreas de incertidumbre y controversia científica. También hay una serie de errores de interpretación y mitos que son recogidos a menudo por personas que no son científicos del clima, y que los presentan como hechos científicos. Recientemente han presentado dudas sobre la influencia humana en el clima. Mientras que los argumentos que usan se podrían haber considerado como dudas razonables hace 20 años, una mayor observación del calentamiento y avances en la ciencia climática hacen que esos argumentos estén fuera de lugar. Mito Número 1- Las muestras extraídas del hielo muestran que los cambios en temperatura llevan a los cambios en dióxido de carbono, y no es el dióxido de carbono el que lleva al calentamiento actual.Sólo la primera parte es correcta. En los cientos de miles de años que cubren las muestras del hielo, los cambios de temperatura se produjeron principalmente por los cambios orbitales de la Tierra alrededor del Sol. En ese periodo, los cambios de temperatura produjeron cambios en la concentración de CO2. La concentración de CO2 actual es mucho más alta y aumenta más rápidamente que en cualquier época de los últimos 600.000 años. Los niveles atmosféricos de CO2 son más altos que en los últimos 430.000 años. 430,000
Esto debería ser una advertencia que lo que esta ocurriendo ahora, es muy diferente a lo que ocurrió en el pasado.
De hecho, en los últimos 100 años la concentración de CO2 ha aumentado un 30%, debido principalmente al uso de combustibles fósiles. Ya que el CO2 es un gas de efecto invernadero, el aumento en su concentración ha contribuido al calentamiento actual y posiblemente al calentamiento de los últimos 50 años.
Lo más importante es que la temperatura y la concentración de CO2 están unidas. En las últimas edades del hielo, cambios naturales en el clima (debidos a cambios orbitales por ejemplo) causaban un enfriamiento del sistema climático. Esto provocó una caída en la concentración de CO2 debilitando el efecto invernadero y aumentando el enfriamiento. Ahora la relación entre la temperatura y el CO2 funciona en la dirección opuesta. El aumento de la concentración de CO2 provocada por el ser humano esta aumentando el efecto invernadero y amplificando el calentamiento actual. Mito Número 2- La actividad solar es la principal causa del calentamiento Existen muchos factores que pueden contribuir al cambio climático. Por ejemplo, en el último millón de años la mayoría de los cambios, a largo plazo, se produjeron posiblemente por pequeños pero bien entendidos cambios en la órbita terrestre alrededor del Sol. En un gran parte de los últimos 1.000 años la mayor parte de la variación puede ser explicada por el enfriamiento debido a grandes erupciones volcánicas y a cambios en la actividad solar. Cambios de temperatura 1850-2000
La situación durante el siglo XX es más complicada. Hay alguna evidencia de que aumentos en la actividad solar pueden haber influido algo en el calentamiento de principios del siglo, pero mediciones directas de los satélites muestran que no hay una variación apreciable en la actividad solar en los últimos 30 años. Tres importantes erupciones volcánicas en 1963, 1982 y en 1991 llevaron a periodos cortos de enfriamiento. Durante el siglo XX la concentración de CO2 ha aumentado constantemente y se ha demostrado que es el responsable de la mayoría del calentamiento en la segunda parte del siglo.
La última pieza del puzzle es que los combustibles fósiles aparte de producir CO2 también producen pequeñas partículas llamadas aerosoles que enfrían el clima al reflejar luz solar hacia el espacio. Estas han aumentado constantemente en concentración durante el siglo XX, lo que posiblemente ha contrarrestado parte del calentamiento que se ha producido. Solo cuando todos estos factores son incluidos obtenemos una explicación satisfactoria de la magnitud y los modelos del cambio climático en el siglo XX.
Por lo que podemos asegurar que los cambios en la actividad solar afectan la temperatura global. Sin embargo, los estudios también muestran que en los últimos 50 años los aumentos en la concentración de gases de efecto invernadero tienen una influencia mucho mayor que los cambios en la actividad solar. Mito Número 3 – Hay menos calentamiento en la parte alta de la atmósfera que en la superficie, lo cual desaprueba la incidencia humana en el calentamiento Se supone que se produzca mas calentamiento en la parte alta de la atmósfera que en la superficie de los trópicos, pero en latitudes altas se produce lo contrario. Esta expectativa mantiene si la causa del calentamiento es debida a los GEI o a los cambios solares. Hasta hace poco, las mediciones de los cambios de temperatura en los trópicos en las últimas décadas no mostraban un calentamiento mayor en la parte alta de la atmósfera que en la superficie. Ahora se ha demostrado que permitiendo las incertidumbres en las observaciones, los resultados teóricos y de los modelos sintonizan con las observaciones. Se puede asegurar que las observaciones son consistentes con el aumento del calentamiento en toda la troposfera.
Mito Número 4- La intensidad de los rayos cósmicos altera la temperatura Un experimento reciente aparentemente ha mostrado que la radiación gamma puede formar iones (partículas con carga eléctrica) en la atmósfera. Bajo ciertas circunstancias, estos pueden a su vez formar partículas minúsculas (o aerosoles), que pueden actuar como núcleo de condensación nubosa (CCN siglas en Inglés) y así formar nubes. Aunque el mecanismo por el que los rayos cósmicos puedan afectar al clima es todavía pura especulación y no esta cuantificado. Mientras que es conocido desde hace mucho tiempo que la radiación puede formar iones y en teoría esto puede conducir a la formación de nubes, la importancia de este proceso comparado al resto de fuentes de partículas y CCN no se puede asegurar. De hecho, no existen pruebas de que el flujo de rayos cósmicos haya aumentado en los últimos 30 años. Actividad Solar 1850-2000 Por lo tanto aunque los rayos cósmicos tuvieran un efecto detectable en el clima (todavía no se ha probado) las mediciones de la actividad solar en las ultimas décadas muestra que no ha cambiado significantemente y por lo tanto no pueden ser la explicación del ritmo continuado del calentamiento. Como contraste, los aumentos de CO2 están bien medidos y su efecto en el calentamiento esta suficientemente cuantificado. Ofrece la explicación más convincente de la mayor parte del calentamiento actual y del que se produzca en el futuro.
Mito Número 5- Los modelos climáticos son demasiado complejos y poco fiables para hacer proyecciones útiles sobre el cambio climático En los últimos 20 años se han producido grandes avances en el desarrollo y en la utilización de los modelos. Estos están basados principalmente en leyes de la física. También hay unas técnicas empíricas que, por ejemplo, usan estudios de procesos detallados en la formación de las nubes. Los modelos computarizados más avanzados también incluyen detalladas combinaciones de la circulación de los océanos y de la atmósfera, junto con descripciones detalladas de las respuestas entre todos los componentes del sistema climático incluyendo la criosfera y la biosfera. Los modelos climáticos se usan para reproducir las principales características del clima actual, los cambios de temperatura de los últimos 100 años y las principales características del Holoceno (hace 6.000 años) y del Ultimo Máximo Glacial (hace 21.000 años). El trabajo de la Met Office sobre el cambio climático La Met Office Hadley Centre se inauguró a principios de los 90 y es un centro mundial líder en el estudio del cambio climático. En él trabajan mas de 150 expertos climáticos con renombre mundial que sacan sus conclusiones de los superordenadores modeladores de la Met Office. Es el centro oficial del Reino Unido para la investigación climática - subvencionado parcialmente por DEFRA (departamento para el medio ambiente, alimentación y asuntos rurales) y por el MOD- que da la más detallada información y aconseja al gobierno en asuntos relacionados con el cambio climático. Realiza estudios del clima global usando modelos similares, aunque más extensos, a los utilizados para el estudio de las condiciones climatológicas. También informa del trabajo de Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) y fue el principal contribuidor al Cuarto Informe publicado en Febrero del 2007. Reunió la mayor parte científica del Informe Stern para la economía y el cambio climático (publicado en Octubre del 2006). Su investigación informa al Programa de Impactos Climáticos del Reino Unido sobre que impactos se producirán a nivel regional y nacional en el Reino Unido. Aconseja a empresas y gobiernos sobre la ciencia del cambio climático y sobre las estrategias para la mitigación y la adaptación. Calentamiento global: Sospechas y confusiones
Calentamiento global: sospechas y confusiones
En los últimos años, una serie de importantes contribuciones han influenciado el creciente debate sobre el calentamiento global. El libro de Paul Baer y Tom Athanasiou: “Dead Heat,” de hace algunos años, fue excelente. El último libro de Noam Chomsky “Failed States,” menciona el calentamiento global como uno de los tres problemas más urgentes que enfrenta la humanidad (los otros son la guerra y la falta de instituciones democráticas para encarar los problemas). El nuevo libro de George Monbiot: “Heat,” suministra un conjunto de proposiciones factibles para estabilizar el clima sin sacrificios draconianos (con la excepción de los vuelos comerciales). La película de Al Gore: “An Inconvenient Truth” ["Una verdad inconveniente"] va y viene entre explicaciones convincentes de la ciencia climática y el autobombo (Gore en la granja, Gore caminando hacia el escenario, Gore cambiando aviones en el aeropuerto, Gore haciendo publicidad indirecta tipeando en su ordenador Mac). Bien filtrado, sin embargo, suministra una excelente disertación introductoria sobre el cambio climático. Ojalá hubiera provenido de otra persona, alguien que no haya vicepresidido sobre el régimen de sanciones contra Iraq y el bombardeo de Yugoslavia. Pero el que Gore lo haya popularizado no lo convierte en un engaño. Los términos de discusión para cualquier problema importante son usualmente fijados por las elites, y el resto de nosotros tratamos de separar posteriormente la verdad de las falsedades y la política sensata de la propaganda corporativa. Los temas científicos, como cualquier tema, requieren esfuerzo y tiempo para ser comprendidos. Los que no se pueden tomar el tiempo necesario para investigar a fondo los temas, y nadie puede investigar todo a fondo, buscan fuentes verosímiles. Para los izquierdistas, Gore simplemente no es una fuente verosímil. Es visto como un apólogo de los poderosos intereses que sirvió mientras estaba en el poder e insensible ante la gente que sufrió bajo su gobierno. Además, los izquierdistas sienten sospechas ante todo consenso de la elite, incluso si este es científico. Saben que a menudo se sale con sabiduría dudosa para explicar por qué se justifica una u otra política regresiva. Por ello, los izquierdistas necesitan gente que les sea creíble como referencia y que haga lo que hicieron Gore y Flannery – explicar la base de la ciencia climática. Gran parte de lo que explicarían sería lo mismo que Gore, y de la misma manera – pero no provendría de una fuente mancillada, ni estaría mancillada por las campañas políticas. Tanto “Dead Heat” de Baer/Athanasiou como “Heat” de Monbiot aceptan el consenso científico sobre el calentamiento global y no pierden mucho tiempo con la ciencia básica, dejando ese terreno a gente como Gore y escritores científicos populares como Tim Flannery, que escribió “The Weather Makers.” El primer problema para izquierdistas que tratan de comprender la ciencia climática es que no pueden confiar en Gore y no pueden confiar automáticamente en el consenso científico. El problema siguiente es que las soluciones propuestas mejor conocidas para encarar el problema son defectuosas. El Protocolo de Kyoto, por ejemplo es totalmente inadecuado para estabilizar las emisiones. El comercio y los mercados con emisiones de carbono han sido diseñados para suministrar incentivos para los emisores corporativos. Los biocombustibles, en la forma de aceite de palma y plantaciones de caña de azúcar, ayudan a desplazar a campesinos mediante masacres paramilitares en Colombia, contribuyendo a una peligrosa escasez de alimentos, y en todo caso causan emisiones de CO2 tal como lo hacen los combustibles fósiles. Si la ciencia creíble es mezclada con una dudosa política a favor de las corporaciones, que es lo que Gore ofrece, los izquierdistas pueden sentir que lo sensato es rechazar todo el paquete. No necesitan hacerlo, sin embargo. El libro de Monbiot, “Heat” es principalmente sobre la política climática, y qué políticas serían necesarias para estabilizar el clima. No propugna los mercados de carbono, que reconoce como suministro de incentivos a los contaminadores corporativos. Lo que defiende, como Baer & Athanasiou lo propugnaron en “Dead Heat,” es una cuota de emisiones per capita, la misma para todos en el mundo. Si sólo una cierta cantidad de emisión total de CO2 es compatible con un clima estable, entonces el derecho a emitir debiera ser el mismo para todos. El libro de Baer & Athanasiou, y su sitio en la Red, ecoequity.org, discuten una política de estabilización basada en una cuota de emisiones per capita. Argumentan que, porque la gente en los países pobres emite mucho menos que lo que es su derecho y la gente en los países ricos emite mucho mas, una política de estabilización verosímil incluiría tanto la reducción de las emisiones en los países ricos como la reducción de la desigualdad global. El libro de Monbiot se concentra en los cambios tecnológicos y políticos factibles para reducir las emisiones de CO2 de los países del primer mundo a la cuota per capita. Al mostrar que los peores emisores pueden lograr la reducción necesaria sin sufrimientos significativos, Monbiot desenmascara la noción de que la estabilización del clima requiere una brutal austeridad o la continuación de la pobreza del tercer mundo. Monbiot también es claro sobre otro punto: que los impactos del calentamiento global, como los problemas medioambientales en general, no son los mismos para todos. Muchos ecologistas, incluyendo a activistas del clima, creen que porque todos tenemos que vivir en el planeta, podemos todos estar de acuerdo en que los problemas medioambientales deben ser resueltos. Pero los ricos y poderosos siempre han podido aislarse de los efectos de los problemas medioambientales. Se apropian de los territorios y de los recursos que quieren y dejan que otros pasen hambre o mueran. Los pueblos más afectados, en países como Bangladesh y Etiopia, son los que ya están sufriendo tremendamente. El huracán Katrina en USA es otro ejemplo de cómo un desastre “natural” no une a las elites con la gente sino, al contrario, puede ser utilizado para afianzar relaciones aún más regresivas. Si las elites también controlan los parámetros de la discusión sobre un problema como el calentamiento global, se puede esperar que no propugnen su solución, ya que saben que sus intereses serán protegidos a pesar de todo. Si las elites postulan soluciones, propugnarán soluciones que protejan sus intereses, solucionen o no realmente el problema. La propugnación que ignora o niega el problema es el modelo para partes de la industria del petróleo, políticos y movimientos derechistas, y su maquinaria de relaciones públicas, lo que Monbiot llama “la industria de la negación.” La defensa de “soluciones” que sirven los intereses de la elite es el modelo para los propugnadores de mercados de carbono y de versiones diluidas de Kyoto. Esto deja dos opciones a los izquierdistas que se oponen a las agendas de las elites. Primero, su sospecha de las fuentes sobre la erudición puede conducirlos a la posición de que el consenso científico es erróneo. Alternativamente, pueden aceptar la ciencia y luego rechazar las propuestas de la elite para encarar el problema y proponer sugerencias de políticas alternativas a la luz de sus propios valores y prioridades, que es lo que creo que ha hecho Monbiot, y Baer/Athanasiou antes que él. Recientes ensayos por los izquierdistas Alexander Cockburn, Denis Rancourt, y David Noble, al contrario, adoptan la primera posición. Reaccionan ante un reciente cambio en la estrategia de la elite, sobre el problema del calentamiento global. La estrategia inicial de la elite fue una negación total, y tuvo éxito en el retraso de toda acción respecto al cambio climático durante años vitales. El reciente cambio de estrategia por parte de la elite (provocado tal vez por la creciente evidencia en todos los terrenos de que está ocurriendo el calentamiento global) parece ser el intento de apropiarse de, y controlar, la discusión, si no del propio problema, por lo menos de su posible solución. Estos tres activistas (Cockburn, Rancourt, & Noble, o CRN) albergan sospechas razonables respecto a este rápido cambio de estrategia de la elite y su expresión en exageración mediática sobre el cambio climático. Sus reacciones, sin embargo, son equivocadas. Si sus puntos de vista son adoptados por muchos izquierdistas, las elites podrán afirmar que los izquierdistas son contrarios a la ciencia y contrarios a los verdes, cuando lo que la gente más necesita son propuestas verdes sensatas que también estén de acuerdo con los valores de justicia, igualdad y solidaridad. En un ensayo en Counterpunch, Alexander Cockburn hace una serie de afirmaciones sobre la ciencia climática que indican un rechazo del consenso científico. Por ejemplo, afirma “todavía hay cero evidencias empíricas de que la producción antropogénica de CO2 esté haciendo una contribución mensurable a la actual tendencia al calentamiento del mundo.” Pero el mecanismo por el que el CO2 atmosférico causa el calentamiento (“el efecto invernadero”) ha sido bien comprendido. También el hecho de que la producción antropogénica de CO2 está aumentando los niveles de CO2 en la atmósfera. Y lo mismo ocurre, también, con la actual tendencia de calentamiento, lo que Cockburn admite. Cockburn trata de romper la cadena de razonamiento (de la causa de calentamiento por el CO2, a los aumentos antropogénicos de CO2 en la atmósfera y su contribución al calentamiento) sugiriendo que las emisiones antropogénicas de CO2 no cambian los niveles atmosféricos de CO2. Lo hace a través de la referencia a algunos datos sobre emisiones de CO2 y concentración de CO2 en la atmósfera de los años veinte y treinta que dicen que cuando las emisiones antropogénicas fueron bajas por la Gran Depresión el CO2 en la atmósfera no cambió. Interpreta esto como queriendo decir que “es imposible afirmar que el aumento en el CO2 atmosférico proviene de la quema humana de combustibles fósiles.” Pero es el propio hecho de que el CO2 sea duradero en la atmósfera (en comparación con el vapor de agua, por ejemplo) lo que hace que las emisiones de CO2 sean un problema tan serio. Incluso si los datos que presenta son exactos (los antecedentes más fiables sobre el CO2 atmosférico comienzan en los años sesenta) no pueden ser considerados como si significaran lo que él dice que significan. Podrían, en su lugar, significar simplemente que hay un lapso entre los cambios en la emisión de CO2 y los cambios en la concentración atmosférica. Una analogía sugerida por un lector del artículo en realclimate.org era: si estás llenando una bañera y cierras el grifo, la bañera no se vacía de inmediato, ni el hecho de que no se vacíe imposibilita que se establezca una conexión entre el grifo y la cantidad de agua en la bañera. A Cockburn también le respondió Monbiot en términos más generales, quien advirtió contra el descarte de todo un cuerpo de ciencia con una serie de afirmaciones hechas bastante al azar. Algunas de las afirmaciones científicas específicas de Cockburn fueron respondidas por científicos climáticos en realclimate.org. Cockburn estaba utilizando sus afirmaciones científicas como parte de un argumento más amplio de que el mercado en emisiones de CO2 era como el mercado en indulgencias papales en tiempos medievales – un liberación para las conciencias de la gente que producía beneficios para elites (la iglesia en tiempos medievales, las corporaciones en la actualidad) mientras explotaba la culpa de la gente (por pecados entonces, o emisiones ahora) sin cambiar nada fundamentalmente. Este punto válido sobre los mercados del carbono es por lo tanto combinado con un rechazo de la ciencia climática y del calentamiento global como un problema serio, utilizando como evidencia una serie de afirmaciones falsas y desacreditadas. Es una lástima, porque llevará a los lectores a dudar de sus otras perspectivas, y favorece a los negacionistas del clima. Denis Rancourt, profesor de física y activista en la Universidad de Ottawa, publicó un ensayo similar en su blog hace algunas semanas. Presenta algunas de las afirmaciones científicas corrientes presentadas por portavoces de la industria de la negación. Incluyen nociones de que el vapor de agua y la radiación solar son los verdaderos culpables, no las emisiones de CO2, que el calentamiento no es para tanto, y otros argumentos. Realclimate.org explica cómo el vapor de agua es un gas invernadero, y de importancia, pero que tiene mucho menos duración en la atmósfera que el CO2, y esto lo convierte en una “retroacción,” no es un “forzante” como el CO2. Realclimate.org también explica el “forzante solar”: Hay fluctuaciones en la radiación solar, pero no son suficientes para explicar la tendencia al calentamiento, ni siquiera la presencia de fluctuaciones significativas en la radiación solar haría que el CO2 fuera irrelevante. También explican el lapso entre el CO2 y la temperatura en la evidencia glacial. Otro recurso útil para acompañar el ensayo de Rancourt es esta colección de preguntas y respuestas en “How to talk to a climate skeptic” [Cómo hablar a un escéptico sobre el clima], de Coby Beck. El ensayo de Rancourt termina con una larga lista de “referencias acreditativas seleccionadas,” pero no hay citas en cuanto a sus afirmaciones individuales, y por lo tanto no hay modo de saber qué referencias ha seleccionado o si realmente acreditan lo que está diciendo. Entre sus propias afirmaciones científicas, que supuestamente debemos aceptar sobre la base de su autoridad como físico, argumenta que no hay que creer a los científicos y que no hay que confiar en el consenso científico porque “los científicos son seres simples” que siguen al rebaño. En esto hay una contradicción, entre Rancourt que hace afirmaciones científicas en su blog, que supuestamente debemos aceptar porque es científico, y sus ataques contra todos los científicos y toda la ciencia como conformistas y conservadores, que se espera aceptemos por su autoridad, tal vez por su conocimiento íntimo de los científicos. Estoy en desacuerdo con Rancourt en todo el tema de la ciencia. Aunque la ciencia puede ser manipulada y siempre es posible encontrar a unos pocos científicos para proveer la declaración adecuada por el precio adecuado (sea sobre el clima, el tabaco o los medicamentos) creo que hay algunas cosas que pueden ser conocidas sobre el mundo natural, y los científicos han revelado algunas de esas cosas, incluyendo el sistema climático. Cómo es manipulado ese conocimiento o utilizado o ignorado es otro asunto. Pero el atractivo de la ciencia es que, con el debido tiempo y esfuerzo, podemos comprender cosas sobre el mundo. Aunque no existen motivos para basarse enteramente en científicos, hay motivos para otorgar peso a argumentos que son apoyados por los esfuerzos acumulados de miles de personas que han invertido tiempo y cuidado estudiando un tema – más peso, en todo caso, que a argumentos reciclados del negocio de la negación financiado con el petróleo. Al contrario, los argumentos contra la ciencia de Rancourt sugieren que no hay manera de lograr un entendimiento objetivo del clima o, por extensión, ninguna otra situación. Rancourt limita a los lectores a aceptar sólo su autoridad. El núcleo político o de principio del ensayo de Rancourt es, una vez más, un ataque contra los mercados del CO2. Postula diversas políticas izquierdistas, y argumenta que los izquierdistas deberían defenderlas sin referirse a las emisiones de CO2 o al calentamiento global que, para él, constituyen una peligrosa diversión. Al combinar afirmaciones científicas desacreditadas sobre el calentamiento global, un ataque contra la ciencia en sí, y posiciones izquierdistas sobre numerosos temas, Rancourt asocia posiciones decentes de izquierda con afirmaciones y argumentos falsos y desacreditados. David Noble, amigo de Rancourt, profesor en la Universidad York y activista se inspiró, según el blog de Rancourt, en Rancourt para escribir sobre “el golpe climático global” para Canadian Dimension. El argumento de Noble es que las políticas de calentamiento global han descarrilado el movimiento por la justicia global y lo han desviado hacia el callejón sin salida de los mercados del CO2. Muestra cómo los think-tanks de la elite y las corporaciones han apoyado “soluciones” al calentamiento global que aumentarán sus beneficios y su poder. Su investigación sobre las conexiones corporativas de diversos grupos, primero de la persuasión denegacionista, y luego de la persuasión de las soluciones de mercado, es útil. Pero pierde la mayor parte de su credibilidad en su introducción, que implica que el calentamiento global es un chiste divertido. “No respires. Hay una guerra total contra las emisiones de CO2, y estás liberando CO2 con cada aliento. La campaña multimedia contra el calentamiento global que ahora satura nuestros sentidos, que insiste en que el enemigo es un creciente componente de CO2 en los gases invernadero, que no hace prisioneros: estás con nosotros o estás con los “negacionistas.” Nadie puede cuestionar la nueva ortodoxia o atreverse a arriesgar el pecado de la emisión. Su credibilidad es aún más dañada por su conclusión, en la que califica a Monbiot de crédulo víctima del grupo de la elite que crea la exageración sobre el calentamiento global, cuyo mensaje Monbiot “pregona inconscientemente con tanta pasión.” Noble califica al libro de Monbiot de “embarazoso en su enfoque estrecho de miras y su deferencia ingenua ante la autoridad de la ciencia... como si hubiera algo como ciencia que no sea al mismo tiempo política.” A diferencia de Cockburn y Rancourt, Noble no se lanza a afirmaciones científicas dudosas, pero presenta el calentamiento global como si fuera una campaña de distracción de la elite, o simplemente un chiste, y no un problema serio. Podría haber expuesto los argumentos a favor de que las elites tratan de distraer la atención de las soluciones reales al problema (la parte de peso del libro de Monbiot, del que Noble sólo cita la introducción) y hacia la creación de nuevos mercados y nuevos privilegios y poderes para sí mismos, sin descartar tan impertinentemente la preocupación por el clima, presentando esa preocupación como nada más que una agenda de la elite, o sugiriendo que toda la ciencia está politizada. Al hacerlo, asocia una crítica útil de la apropiación por la elite de la política del clima con una mala representación del problema, su urgencia, y el potencial para sus soluciones. La fuerza del libro de Monbiot es su presentación como un conjunto de políticas que podrían estabilizar el clima de acuerdo con los valores de justicia y equidad. Monbiot es tan duro frente a supuestas artimañas climáticas capitalistas como Cockburn, Rancourt, o Noble (CRN), pero no basa su análisis político en un ataque contra un cuerpo de ciencia (como lo hacen Cockburn y Rancourt), o en un ataque contra la ciencia en sí (como lo hacen Rancourt y Noble). El problema con la mezcla de propuestas políticas sensatas y advertencias con falsas afirmaciones científicas y un tono anticientífico de estos autores es análogo al problema de la mezcla por Gore de ciencia sensata con agendas de la elite. Si la sospecha ante Gore y la propugnación del mercado del CO2 de la elite puede conducir a izquierdistas como CRN hacia una posición que niega que el calentamiento global sea un problema, entonces una confianza en ciencia desacreditada o posiciones contrarias a la ciencia por izquierdistas como CRN pueden llevar a la gente a alejarse de los izquierdistas (y los izquierdistas ciertamente no necesitan de más maneras de alejar a la gente). Lo que se requiere es que los izquierdistas comprendan y expliquen la ciencia del calentamiento global y que piensen en, y postulen propuestas para, solucionar el problema de acuerdo con valores de igualdad y solidaridad. Tanto Monbiot como Baer/Athanasiou han realizado parte de ese trabajo. En su lugar, CRN rechazan la ciencia y descartan las soluciones como Kyoto o los mercados del CO2 no porque sean inadecuados (lo que son) o porque sirvan las agendas de la elite (lo que hacen), sino porque concluyen que no hay un problema que resolver para comenzar. CRN tratan de abrir el debate equivocado. En lugar de un debate sobre la validez de posiciones científicas desacreditadas, lo que se requiere es un debate sobre cómo resistir a las agendas de la elite que han llevado al calentamiento, luego a su negación, y que ahora tratan de apropiarse de los movimientos por el cambio. Espero que al respecto CRN puedan terminar por estar de acuerdo. Justin Podur es escritor y editor de ZNet. Para contactos escriba a : justin@killingtrain.com. http://www.zmag.org/content/showarticle.cfm?SectionID=57&ItemID=12796 Especificamente el Océano Antártico esta a punto de saturarse de CO2Océano Antártico a punto de saturarse de CO2
Este fenómeno dificultará la estabilización de los niveles de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, así como la reducción del riesgo de que se registre un recalentamiento planetario como el previsto en los escenarios más extremos. El océano Antártico absorbe menos CO2 de la atmósfera desde 1981, aunque su presencia en el aire ha aumentado 40 por ciento debido a las emisiones producidas por la quema de combustibles fósiles, según la mayoría de los científicos. Los océanos absorben la mitad de todas las emisiones humanas de dióxido de carbono, pero el Antártico incorpora cada vez menos y está llegando a su punto de saturación, informó un equipo de investigadores internacionales, según un estudio publicado por la revista Science. Esta es la primera evidencia de una retroalimentación positiva temida durante mucho tiempo, la cual podría acelerar rápidamente el ritmo del cambio climático, llevando el impacto del fenómeno al último extremo de la escala. "Esto es serio. Todos los modelos climáticos pronostican que esta clase de retroalimentación continuará y se intensificará durante este siglo", dijo Corinne Le Quéré, de la británica Universidad de Anglia Oriental y principal autora del documento. "Al alcanzar el océano Antártico su punto de saturación, más CO2 permanecerá en nuestra atmósfera", afirmó Le Quéré en una declaración escrita. Las conclusiones de esta investigación no llegaron a tiempo para su inclusión en los tres informes publicados este año por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), red internacional de científicos dependiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). "Este hallazgo podría señalar una diferencia significativa en algunas proyecciones del IPCC", sostuvo el coautor del estudio Thomas Conway, de la División de Control Mundial de la Administración Nacional del Océano y la Atmósfera (NOAA) de Estados Unidos, con sede en Boulder, estado de Colorado. "Si este estudio se sostiene, significará que la proporción del aumento de CO2 en la atmósfera será más rápida", dijo Conway a IPS. El estudio de cuatro años se basó sobre datos recogidos en 51 estaciones de control de dióxido de carbono en todo el mundo, para dilucidar cómo respondía el océano Antártico a los valores cada vez más altos de CO2 en la atmósfera. Antes se creía que el océano Antártico, el cuarto en tamaño de los cinco existentes, absorbía 15 por ciento de todas las emisiones humanas de CO2, pero en realidad absorbe cada vez menos desde 1981. Los océanos deberían ser capaces de absorber CO2 durante cientos de años en el futuro antes de saturarse. "Esto es algo que no debería estar ocurriendo", dijo Conway. Así que, ¿por qué se constata ahora este fenómeno en el océano Antártico? La respuesta está en el viento. Desde 1958 se ha registrado un aumento de los vientos en el Hemisferio Sur, producto inesperado del agotamiento de la capa de ozono y del recalentamiento planetario. "El agujero de ozono causó un fuerte enfriamiento de la estratósfera antártica", dijo Le Quéré a IPS. Las emisiones de productos químicos tales como clorofluorocarbonos (CFC), junto con otros compuestos que contienen cloro y bromo, agotaron los valores de ozono estratosférico, lo que resultó en un afinamiento masivo o "agujero" sobre la Antártida. Eso, a su vez, provocó produjo un enfriamiento de la atmósfera, entre 20 y 40 kilómetros por encima de la superficie helada del continente, lo cual fortalece los vientos estratosféricos. Eso fue lo que fortaleció los vientos del oeste hacia la superficie, dijo Le Quéré. "Los gases invernadero también cambiaron la estructura de temperaturas de la atmósfera. Los modelos climáticos muestran que estos cambios también fortalecen los vientos del oeste sobre el océano Antártico", señaló. Los océanos absorben CO2 en la superficie y lo transportan hacia las profundidades. A veces, terminan almacenando el gas en las profundidades oceánicas. Sin embargo, el aumento de los vientos provoca remolinos en el océano Antártico, por lo que el CO2 almacenado en las profundidades sube y sale a la superficie. Al saturarse de CO2, la superficie absorbe cada vez menos gas de la atmósfera. Como el océano Antártico absorbía 15 por ciento de todas las emisiones humanas, si la reducción continúa acelerándose eso podría llevar a un aumento aún mayor del CO2 atmosférico en unas decenas de partes por millón, dificultando la concreción de los objetivos de estabilización, dijo Le Quéré. La actual concentración de dióxido de carbono en la atmósfera a 383 partes por millón, y aumentan aproximadamente dos partes por año. El IPCC, la Unión Europea y otras organizaciones creen que los niveles de CO2 deben estabilizarse en 450 partes por millón para minimizar el impacto y los riesgos extremos de la retroalimentación positiva. Ésta es la respuesta del planeta a niveles más elevados de CO2 y el IPCC concluyó que probablemente será positiva, lo que significa que el recalentamiento se potenciará. "La posibilidad de que en un mundo más cálido el océano Antártico se esté debilitando es motivo de preocupación", dijo Chris Rapley, director del British Antarctic Survey, en una declaración escrita. Un aspecto secundario --pero no por eso menos importante-- de este cambio en el océano Antártico es que la superficie se está volviendo más ácida con mayor rapidez, porque cuando el CO2 se combina con agua de mar forma un ácido. Aunque esta acidificación fue documentada en todos los océanos, los científicos creen que no afectará la vida marina hasta después de 2050. Pero con este reciente hallazgo, el océano Antártico podría sufrir el impacto mucho más rápido de lo previsto. Otros océanos también pueden estar reaccionando de modo similar, absorbiendo menos CO2, dijo Le Quéré, observando que hay evidencias de ese efecto en el Atlántico Norte. Esto significa que los modelos climáticos que usa el IPCC calculan de más la cantidad de carbono que absorben los océanos, y de menos la proporción en que aumentará el CO2 en el futuro. "Dependemos de sumideros de carbono como los océanos para absorber una enorme cantidad de nuestras emisiones. Esto significa que hay más urgencia que nunca por reducirlas", afirmó. Disidencia en la ONU por BiocombustiblesDisidencia en la ONU sobre biocombustibles
Los dos últimos informes del IPCC (Panel Intergubernamental por el Cambio Climáticos de las Naciones Unidas) fueron suficientemente claros: existe un cambio climático y es buena medida consecuencia de las actividades humanas. Anticipan un futuro cercano plagado de nuevas amenazas, un porvenir en que las catástrofes ambientales se volverán habituales propias de un planeta en crisis.
En respuesta a esta situación existe una campaña creciente fomentada desde el sector corporativo y los Estados, intenta ganar nuestras simpatías y nuestra voluntad a favor de los biocombustibles (cultivos energéticos). Las dirigencias políticas en general, que ignoran toda posibilidad de moderar el consumo, creen sin embargo, haber hallado en los biocombustibles, una nueva panacea, un nuevo horizonte que aseguraría empleo, que alentaría las producciones y que ayudaría a conservar el medio ambiente. No obstante, desde hace bastante tiempo, en los países productores de la materia prima para biocombustibles (soja argentina y brasileña, palma aceitera de Indonesia y Malasia, etc.) organizaciones de la sociedad civil vienen denunciando los estragos que la actual agricultura industrial y los cultivos energéticos están provocando: deforestación, despoblamiento del campo, pérdida de biodiversidad, contaminación de las cuencas hídricas, creciente hacinamiento en las ciudades, hambre e indigencia. Es por ello que, por un momento y cuando el sector de las Naciones Unidas dedicado a la energía, emitió el 9 de mayo un severo documento anticipando los nuevos riesgos a que nos arrastra el poner la agricultura al servicio de los motores, supusimos que existían algunas reservas de sentido común y de cautela. Recordemos los reiterados fracasos sufridos como consecuencia de las pretendidas soluciones tecnicistas que, responden a un pensamiento lineal, incapaz de revisar las causas y siempre dispuesto a nuevas fugas hacia delante, en especial cuando significan jugosos negocios para las empresas. Para nuestra sorpresa, al día siguiente desde el Fondo Común de Materias Primas de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, los periódicos expresaron una postura diametralmente opuesta a la anterior: “Producir biocombustibles será positivo para los países en desarrollo, porque va a ser una ventana para diversificar la producción” (EFE, 10/05/2007). Nosotros decimos: si los técnicos y los científicos aún no consiguen ponerse de acuerdo sobre los posibles impactos y las consecuencias sociales y ambientales de una producción masiva de carburantes provenientes de la agricultura, ¿por qué razón la dirigencia política que poco sabe del tema más allá de lo que informan los prospectos de las empresas, los promueve activamente? Consideramos que el sentido común y una actitud responsable ante las amenazas del Cambio Climático, exigen una postergación de las políticas al respecto, hasta que las investigaciones y los debates establezcan con claridad el carácter de las soluciones que se proponen y los riesgos que implican. GRR Grupo de Reflexión Rural, Argentina y Las defensas naturales de la tierra, se comienzan a debilitarse a causa del CO2 (Dióxido de Carbono)Las defensas naturales de la Tierra comienzan a debilitarse
Según nuevas investigaciones publicadas hoy, la habilidad de la Tierra para absorber los gases que causan el calentamiento global comienza a debilitarse como consecuencia del aumento de la temperatura, este es un efecto retroalimentador positivo, temido desde hace bastante tiempo. Se acaba de descubrir que el cambio climático está debilitando uno de los principales sumideros de CO2: el Océano Antártico. Las noticias pueden añadir un elemento más de urgencia para la cumbre del G8 con los países en vías de desarrollo, liderados por China dentro de tres semanas en Heiligendamm, Alemania, donde se intentarán crear las bases para un nuevo tratado que suceda al de Kyoto. El profesor Tom Burke, (profesor visitante del Imperial College Londres,) dice: “Éste es un aviso oportuno antes que se celebre la cumbre del G8 de que el reloj climático esta comenzando a ir más rápido”. “El cambio ha sido detectado en un estudio de 4 años realizado por investigadores de la Universidad de East Anglia, The British Antarctic Survey y del Max-Planck Institute for Biogeochemistry, el informe se ha publicado en Science, este es un informe de los mas preocupantes en el desarrollo del cambio climático. Implica una brecha en las defensas del planeta contra el calentamiento global. La sociedad humana se ha beneficiado enormemente a causa de la absorción natural de carbono por la Tierra, lo que significa que los océanos y los bosques absorben más o menos la mitad del CO2 que se emite a la atmósfera, en el llamado ciclo del carbono. Lo que queda en la atmósfera se conoce como “airborne fraction”. Si los sumideros se debilitan, la parte que permanece en el aire tenderá a aumentar. Aunque los supermodelos computerizados del clima han avisado desde hace algún tiempo del debilitamiento de los sumideros marinos y terrestres, hasta ahora no se había podido mostrar un solo ejemplo. El nivel de gas que absorbe no ha variado desde 1981- pero en ese tiempo la cantidad emitida ha aumentado un 40%, por lo que ha bajado el rendimiento y una cantidad mucho mayor de CO2 deja de ser absorbida aumentando el efecto invernadero. El efecto- revelado tras comprobar las observaciones de CO2 atmosférico en 40 estaciones por todo el mundo, se piensa que ha sido causado por un aumento en la velocidad del viento en los océanos. Más tormentas y olas más potentes están agitando el mar y llevando hacia la superficie CO2 almacenado en el fondo marino- lo que reduce la habilidad de la superficie para absorber gas desde el aire. Se cree que los vientos más fuertes son a causa de la alteración de los regimenes de la temperatura atmosférica producidos por dos procesos separados- la desaparición de la capa de Ozono sobre la Antártica por el uso de gases CFC de los aerosoles (que ya no se usan) y por el calentamiento global. Por lo tanto esto es una retroalimentación positiva- un efecto del cambio climático que por sí mismo acelera el cambio climático. Varios investigadores temen que estos efectos positivos pueden hacer que el calentamiento global se produzca mucho más rápido y sean más difíciles de controlar que lo que se piensa. El pesimismo de científicos como James Lovelock está basado principalmente en el hecho que la mayoría de efectos retroalimentadores en el sistema de la Tierra van a ir en nuestra contra. “Esta es la primera vez que detectamos un sumidero de carbón debilitarse a causa del reciente cambio climático “dijo Corinne Le Quéré, principal autor del estudio (Universidad de East Anglia). “Esto es grave. Cuando el mundo se ha calentado en el pasado, el debilitamiento de los sumideros de CO2 ha jugado un papel importante.”. El consejero jefe científico del Gobierno Británico, Sir David King, dijo: “Tenemos unos cuantos efectos retroalimentadores positivos de los que preocuparnos y éste parece ser uno de ellos. Pero la seriedad de éste dependerá si está afectando a todo el Océano o solo al Antártico”. El profesor Le Quéré respondiendo a la pregunta de que si el aumento en el ritmo puede estar relacionado con el debilitamiento de los sumideros, respondió: “Pienso que estamos apunto de descubrirlo… Todos los expertos en el ciclo del carbono están atentos a esto”Saturaciones del sumidero de CO2 del Océano Antártico debido al cambio climático reciente, Le Quéré et al, se ha publicado esta semana en Science. May 23 NAdie quiere agarrar el toro por los cuernos. Articulo de Fidel Castro Ruz 22/05/2007Nadie quiere agarrar el toro por los cuernos
El 28 de marzo, hace menos de dos meses, cuando Bush, después de una reunión con los principales fabricantes norteamericanos de automóviles, proclamó su diabólica idea de producir combustible a partir de los alimentos, escribí la primera reflexión.
El jefe del imperio se jactó de que Estados Unidos, usando el maíz como materia prima, era ya el primer productor mundial de etanol. Cientos de fábricas se construían o ampliaban en su territorio con tal propósito.
Por esos días los países industrializados y ricos estaban acariciando ya la misma idea, mediante el empleo de todo tipo de cereales y semillas oleaginosas, incluidas las de girasol y soya, fuentes de excelentes proteínas y aceites.
Por ello escogí el título de aquella reflexión: “Condenados a muerte prematura por hambre y sed más de 3 mil millones de personas en el mundo.”
Los peligros para el medio ambiente y la especie humana eran un tema en el que venía meditando durante años. Lo que no imaginé nunca era la inminencia del riesgo. No se conocían todavía los nuevos datos de la ciencia sobre la celeridad de los cambios climáticos y sus consecuencias inmediatas.
El 3 de abril, después de la visita de Bush a Brasil, escribí mis reflexiones sobre “La internacionalización del genocidio.”
Advertí, al mismo tiempo, que las mortíferas y sofisticadas armas que se estaban produciendo en Estados Unidos y otros países podían poner fin a la vida de la especie humana en cuestión de días.
Si se fuera a buscar un respiro para la humanidad y darles una oportunidad a la ciencia y a la dudosa cordura de los que toman decisiones, no era necesario privar de alimentos a las dos terceras partes de los habitantes del planeta.
Hemos suministrado datos sobre el ahorro que significa la simple sustitución de bombillos incandescentes por bombillos fluorescentes a partir de cálculos aproximados. Son cifras seguidas por 11 y 12 ceros. La primera se corresponde con cientos de miles de millones de dólares en ahorro de combustible cada año, y la segunda con millones de millones de dólares en la inversión necesaria para producir esa electricidad simplemente cambiando bombillos, lo que significa menos del 10 por ciento del conjunto de gastos y considerable ahorro de tiempo.
Con toda claridad hemos expresado que las emanaciones de CO2, aparte de otros gases contaminantes, conducían aceleradamente a un cambio climático rápido e inexorable.
No eran temas fáciles de abordar, por su contenido dramático y casi fatal.
La cuarta reflexión se tituló: “Lo que se impone de inmediato es una revolución energética.” Una prueba del derroche de energía en Estados Unidos y de la desigualdad de su distribución en el mundo es que en el año 2005 en China había menos de 15 automóviles por cada mil habitantes, en Europa 514 y en Estados Unidos 940.
Este último país, uno de los territorios más ricos en hidrocarburos, hoy sufre un gran déficit de petróleo y gas. Estos combustibles, decidió Bush, hay que extraerlos de los alimentos que se necesitan para los estómagos cada vez más hambrientos de los pobres de la Tierra.
El Primero de Mayo del 2006 finalicé mi discurso ante el pueblo con las siguientes palabras:
“Si los esfuerzos que hoy Cuba realiza los llevaran a cabo todos los demás países del mundo, ocurriría lo siguiente:
“1º Las reservas probadas y probables de hidrocarburos durarían el doble.
“2º Los elementos contaminantes que hoy lanzan estos a la atmósfera se reducirían a la mitad.
“3º La economía mundial recibiría un respiro, ya que un enorme volumen de medios de transporte y equipos eléctricos deben ser reciclados.
“4º Una moratoria de 15 años sin iniciar la construcción de nuevas plantas electronucleares podría ser proclamada.”
El cambio de bombillos fue lo primero que hicimos en Cuba, y hemos cooperado con varios países del Caribe para llevarlo a cabo. En Venezuela, el Gobierno ha cambiado 53 millones de bombillos incandescentes por fluorescentes en más del 95% de los hogares que reciben electricidad. Las demás medidas de ahorro de energía se llevan a cabo resueltamente.
Todo lo que expreso ha sido probado.
¿Por qué se escuchan nada más que rumores sin que las direcciones de los países industrializados se comprometan abiertamente con una revolución energética, que implica cambios de conceptos e ilusiones sobre crecimiento y consumismo que han contagiado a no pocos países pobres?
¿Existe acaso alguna otra forma de enfrentar los gravísimos peligros que amenazan a todos?
Nadie quiere agarrar el toro por los cuernos.
Fidel Castro Ruz May 11 Se intensifica debate por los Biocombustibles. Articluo escrito por Fidel Castro Ruz mayo/10/07Se intensifica el debate
Atilio Borón, un prestigioso pensador de izquierda que hasta hace poco dirigió el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), escribió un artículo para el VI Encuentro Hemisférico de Lucha contra los TLC y por la Integración de los Pueblos, recién concluido en La Habana, que tuvo la amabilidad de enviarme acompañado de una carta. La esencia de lo que escribió y he sintetizado a partir de párrafos y frases textuales de su propio artículo, fue lo siguiente: Sociedades precapitalistas ya conocían el petróleo que afloraba en depósitos superficiales y lo utilizaban para fines no comerciales, como la impermeabilización de los cascos de madera de las embarcaciones o de productos textiles, o para la iluminación mediante antorchas. De ahí su nombre primitivo: “aceite de piedra”.
A finales del siglo XIX ?luego de los descubrimientos de grandes yacimientos en Pennsylvania, Estados Unidos, y de los desarrollos tecnológicos impulsados por la generalización del motor de combustión interna? el petróleo se transformó en el paradigma energético del siglo XX. La energía es concebida como una mercancía más. Tal como lo advirtiera Marx, esto no ocurre debido a la perversidad o insensibilidad de este o aquel capitalista individual, sino que es consecuencia de la lógica del proceso de acumulación, que tiende a la incesante “mercantilización” de todos los componentes, materiales y simbólicos, de la vida social. El proceso de mercantilización no se detuvo en los humanos y simultáneamente se extendió a la naturaleza: la tierra y sus productos, los ríos y las montañas, las selvas y los bosques fueron objeto de su incontenible rapiña. Los alimentos, por supuesto, no escaparon de esta infernal dinámica. El capitalismo convierte en mercancía todo lo que se pone a su alcance. Los alimentos son convertidos en energéticos para viabilizar la irracionalidad de una civilización que, para sostener la riqueza y los privilegios de unos pocos, incurre en un brutal ataque al medio ambiente y a las condiciones ecológicas que posibilitaron la aparición de vida en la Tierra.
La transformación de los alimentos en energéticos constituye un acto monstruoso. El capitalismo se dispone a practicar una masiva eutanasia de los pobres, y muy especialmente de los pobres del Sur, pues es allí donde se encuentran las mayores reservas de la biomasa del planeta requerida para la fabricación de los biocombustibles. Por más que los discursos oficiales aseguren que no se trata de optar entre alimentos y combustibles, la realidad demuestra que esa y no otra es precisamente la alternativa: o la tierra se destina a la producción de alimentos o a la fabricación de biocombustibles.
Las principales enseñanzas que dejan los datos que aporta la FAO sobre el tema de la superficie agrícola y el consumo de fertilizantes son las siguientes: · La superficie agrícola per cápita en el capitalismo desarrollado es casi el doble de la que existe en la periferia subdesarrollada: 1,36 hectáreas por persona en el Norte contra 0,67 en el Sur, lo que se explica por el simple hecho de que la periferia subdesarrollada cuenta con cerca del 80 por ciento de la población mundial. · Brasil se encuentra muy levemente por encima de la tierra agrícola per cápita de los países desarrollados. Resulta evidente que este país deberá destinar ingentes extensiones de su enorme superficie para poder cumplir con las exigencias del nuevo paradigma energético. · China y la India cuentan con 0,44 y 0,18 hectáreas por persona respectivamente. · Las pequeñas naciones antillanas, tradicionalmente dedicadas al monocultivo de la caña de azúcar, muestran con elocuencia los efectos erosionantes de la misma, ejemplificados en el extraordinario consumo por hectárea de fertilizantes que se requiere para sostener la producción.
Si en los países de la periferia la cifra promedio es de 109 kilogramos de fertilizantes por hectárea (contra 84 en los capitalistas desarrollados), en Barbados es de 187,5, en Dominica 600, en Guadalupe 1,016, en Santa Lucía 1,325 y en Martinica 1,609. Quien dice fertilizantes dice consumo intensivo de petróleo, de modo que la tan mentada ventaja de los agroenergéticos para reducir el consumo de hidrocarburos parece ser más ilusoria que real. La totalidad de la superficie agrícola de la Unión Europea apenas alcanzaría a cubrir el 30 por ciento de las necesidades actuales ?no las futuras, previsiblemente mayores? de combustibles. En Estados Unidos, para satisfacer la demanda actual de combustibles fósiles sería necesario destinar a la producción de agroenergéticos el 121 por ciento de toda la superficie agrícola de ese país. En consecuencia, la oferta de agrocombustibles tendrá que proceder del Sur, de la periferia pobre y neocolonial del capitalismo. Las matemáticas no mienten: ni Estados Unidos ni la Unión Europea tienen tierras disponibles para sostener al mismo tiempo un aumento de la producción de alimentos y una expansión en la producción de agroenergéticos.
La deforestación del planeta podría ampliar (aunque sólo por un tiempo) la superficie apta para el cultivo. Pero eso sería tan sólo por unas pocas décadas, a lo sumo. Esas tierras luego se desertificarían y la situación quedaría peor que antes, exacerbando aún más el dilema que opone la producción de alimentos a la de etanol o biodiésel. La lucha contra el hambre ?y hay unos 2 mil millones de personas que padecen hambre en el mundo? se verá seriamente perjudicada por la expansión de la superficie sembrada para la producción de agroenergéticos. Los países en donde el hambre es un flagelo universal atestiguarán la rápida reconversión de la agricultura tendiente a abastecer la insaciable demanda de energéticos que reclama una civilización montada sobre el uso irracional de los mismos. El resultado no puede ser otro que el encarecimiento de los alimentos y, por lo tanto, el agravamiento de la situación social de los países del Sur. Además, cada año se agregan 76 millones de personas a la población mundial, y como es obvio demandarán alimentos, que serán cada vez más caros y estarán fuera de su alcance.
Lester Brown, en The Globalist Perspective , pronosticaba hace menos de un año que los automóviles absorberían la mayor parte del incremento en la producción mundial de granos en el 2006. De los 20 millones de toneladas sumadas a las existentes en el 2005, 14 millones se destinaron a la producción de combustibles, y solo 6 millones de toneladas para satisfacer la necesidad de los hambrientos. Este autor asegura que el apetito mundial por combustible para los automóviles es insaciable. Se prepara, concluía Brown, un escenario en el cual deberá necesariamente producirse un choque frontal entre los 800 millones de prósperos propietarios de automóviles y los consumidores de alimentos. El demoledor impacto del encarecimiento de los alimentos, que se producirá inexorablemente en la medida en que la tierra pueda ser utilizada para producirlos o para producir carburante, fue demostrado en la obra de C. Ford Runge y Benjamin Senauer, dos distinguidos académicos de la Universidad de Minnesota, en un artículo publicado en la edición en lengua inglesa de la revista Foreign Affairs , cuyo título lo dice todo: “El modo en que los biocombustibles podrían matar por inanición a los pobres”.
Los autores sostienen que en Estados Unidos el crecimiento de la industria del agrocombustible ha dado lugar a incrementos no solo en los precios del maíz, las semillas oleaginosas y otros granos, sino también en los precios de los cultivos y productos que al parecer no guardan relación. El uso de la tierra para cultivar el maíz que alimente las fauces del etanol está reduciendo el área destinada a otros cultivos. Los procesadores de alimentos que utilizan cultivos como los guisantes y el maíz tierno se han visto obligados a pagar precios más altos para mantener los suministros seguros, costo que a la larga pasará a los consumidores. El aumento de los precios de los alimentos también está golpeando las industrias ganaderas y avícolas. Los costos más altos han provocado la caída abrupta de los ingresos, en especial en los sectores avícola y porcino. Si los ingresos continúan disminuyendo, la producción también lo hará y aumentarán los precios del pollo, pavo, cerdo, leche y huevos. Advierten que los efectos más devastadores de la subida del precio de los alimentos se sentirán especialmente en los países del Tercer Mundo. Un estudio de la Oficina Belga de Asuntos Científicos demuestra que el biodiésel provoca más problemas de salud y de medio ambiente porque crea una polución más pulverizada y libera más contaminantes que destruyen la capa de ozono. En relación con el argumento de la supuesta benignidad de los agrocombustibles, Víctor Bronstein, profesor de la Universidad de Buenos Aires, ha demostrado que: · No es verdad que los biocombustibles sean una fuente de energía renovable y perenne, dado que el factor crucial en el crecimiento de las plantas no es la luz solar sino la disponibilidad de agua y las condiciones apropiadas del suelo. Si no fuera así, podría producirse maíz o caña de azúcar en el desierto de Sahara. Los efectos de la producción a gran escala de los biocombustibles serán devastadores. · No es cierto que no contaminan. Si bien el etanol produce menos emisiones de carbono, el proceso de su obtención contamina la superficie y el agua con nitratos, herbicidas, pesticidas y desechos, y el aire, con aldehídos y alcoholes que son cancerígenos. El supuesto de un combustible “verde y limpio” es una falacia. La propuesta de los agrocombustibles es inviable y, además, inaceptable ética y políticamente. Pero no basta con rechazarla. Estamos convocados a implementar una nueva revolución energética, pero al servicio de los pueblos y no de los monopolios y del imperialismo. Ese es, tal vez, el desafío más important e de la hora actual , concluye Atilio Borón. Como pueden apreciar, la síntesis llevó espacio. Hace falta espacio y tiempo. Prácticamente un libro. Se afirma que la obra cumbre que hizo famoso al escritor Gabriel García Márquez, Cien Años de Soledad , exigió de él cincuenta cuartillas por cada cuartilla enviada a la imprenta. ¿Cuánto tiempo necesitaría mi pobre pluma para refutar a los defensores de la idea siniestra por interés material, por ignorancia, por indiferencia, o a veces por las tres cosas a la vez, y divulgar los sólidos y honestos argumentos de los que luchan por la vida de la especie? Hay opiniones y puntos de vista muy importantes que se vertieron en el Encuentro Hemisférico de La Habana. Habrá que hablar de los que trajeron la imagen real del corte manual de caña en un documental que parece reflejar el infierno de Dante. Un número creciente de opiniones se vierten todos los días por todos los medios en todas partes del mundo, desde instituciones como Naciones Unidas hasta las sociedades nacionales de científicos. Veo simplemente que se intensifica el debate. El hecho de que se discuta sobre el tema es ya un importante avance. La ilusion de los biocombustiblesBiocombustibles: el porvenir de una ilusión
Los publicistas e ideólogos del capitalismo celebran lo que es presentado como el descubrimiento de una inesperada fuente de Juvencia: los biocombustibles, destinados a independizarlo de la fugacidad histórica del petróleo y los hidrocarburos y a garantizarle una vida eterna de extravagantes derroches mediante la fabricación de combustibles a partir de productos hasta ahora utilizados para la alimentación de los humanos. El júbilo es compartido por Bush y Lula de manera principal -así como por la mayoría de los gobiernos europeos y algunos del Sur- que se ilusionan con montarse sobre una tendencia que, supuestamente, resolvería para siempre los problemas derivados de las profundas tendencias al ecocidio que caracterizan al capitalismo. Ante tanto entusiasmo es nuestro deber echar una mirada más sobria. Cualquier historiador mínimamente riguroso no tardaría en hallar notables coincidencias entre la exaltación de este momento y la que se registrara en anteriores ocasiones. Señalemos, en aras de la brevedad, otras dos igualmente relacionadas con el descubrimiento de nuevas fuentes de energía: la invención de la máquina de vapor a mediados del siglo dieciocho y la electricidad hacia finales del diecinueve y comienzos del siglo veinte. En ambos casos la aparición de estos nuevos energéticos fueron saludados como la anunciación de una era de ilimitadas posibilidades de desarrollo. Idénticas actitudes proliferaron cuando se desarrolló la tecnología para la utilización del petróleo como fuente energética fundamental a partir de comienzos del siglo veinte. En todos estos casos las ilusiones se desvanecieron con el paso del tiempo, de ahí la oportuna parafrasis del conocido libro de Sigmund Freud, El porvenir de una ilusión. ¿Será diferente esta vez? No parece. En este trabajo trataremos de aportar algunos elementos que nos permitan elaborar un balance realista del asunto. Energía y capitalismo: la “segunda vuelta” de la mercantilización Una discusión como esta no puede hacerse al margen de la caracterización del modo de producción en el cual se va a utilizar, o se utiliza, un determinado energético. Sociedades precapitalistas ya conocían el petróleo que afloraba en depósitos superficiales y lo utilizaban para fines no comerciales, como la impermeabilización de los cascos de madera de las embarcaciones o de productos textiles, o para la iluminación mediante antorchas. De ahí su nombre primitivo: “aceite de piedra” (petróleo), un ventajoso reemplazo del aceite de ballena o las velas de sebo que por entonces se empleaban. Posteriormente se lo utilizó como combustible de las lámparas y sólo a partir de finales del siglo diecinueve -luego de los descubrimientos de grandes yacimientos en Pennsylvania, Estados Unidos, y de los desarrollos tecnológicos impulsados por la generalización del motor de combustión interna- el petróleo se transformó en el energético por excelencia llamado a presidir el paradigma energético del siglo veinte. La peculiaridad del capitalismo es la de ser el único sistema en la historia de la humanidad dominado por una tendencia internamente incontenible hacia la mercantilización de todos los aspectos y componentes de la vida social. Su historia es la historia de la progresiva ampliación del rango de bienes y actividades incorporadas a la lógica mercantil. La energía requerida para el sostenimiento de la vida no escapó a ese destino y, por eso mismo, es concebida como una mercancía más. Tal como lo advirtiera reiteradamente Marx, especialmente en uno de los Prefacios a El Capital, esto no ocurre debido a la perversidad o insensibilidad de este o aquél capitalista individual sino que es consecuencia de la lógica del proceso de acumulación que tiende a la incesante “mercantilización” de todos los componentes, materiales y simbólicos, de la vida social. De este modo, con su implantación hombres y mujeres fueron reducidos a la condición de meros portadores de la “fuerza de trabajo”, una mercancía estratégica e irreemplazable por su papel en la generación de la plusvalía. El proceso de mercantilización no se detuvo en los humanos y simultáneamente se extendió a la naturaleza: la tierra y sus productos, los ríos y las montañas, las selvas y los bosques fueron objeto de su incontenible rapiña. Los alimentos, por supuesto, no escaparon de esta infernal dinámica y, en nuestros días, la entera biodiversidad del planeta se encuentra sometida a esta “ley de hierro” del sistema que lo impulsa, en su afán por garantizar su reproducción, a mercantilizar todo lo existente. Al igual que el Rey Midas, que convertía en oro todo lo que tocaba, el capitalismo convierte en mercancía todo lo que se pone a su alcance. Pero lo novedoso es que hoy nos hallamos en presencia de una “segunda vuelta” de la mercantilización. Si en la primera el capitalismo transformó a los alimentos requeridos para sostener la vida humana en mercancías que deben adquirirse en el mercado, mediante esta “segunda vuelta” se produce una aberrante desnaturalización de aquellos: los alimentos son convertidos en energéticos para viabilizar la irracionalidad de una civilización que, para sostener la riqueza y los privilegios de unos pocos, incurre en una brutal ataque al medio ambiente y a las condiciones ecológicas que posibilitaron la aparición de la vida en la Tierra. Entre ellas, la posibilidad de proveerse de comida. La transformación de los alimentos en energéticos constituye un acto monstruoso mediante el cual se viola la naturaleza misma de un bien, en este caso los alimentos, y se lo convierte, en virtud de complejos procesos tecnológicos, en uno de naturaleza totalmente distinta. Se acentúa de este modo el proceso de alienación, de extrañamiento, del hombre y la mujer con el entorno natural que hizo posible la aparición de la especie humana en este planeta. A la alienación propia de la “primera vuelta” de la mercantilización, aquella por la cual el productor directo fue separado del producto de su trabajo, se añade ahora una segunda que metamorfosea un fruto de la tierra para convertirlo en otra cosa. Así, la caña de azúcar o el maíz dejan de ser alimentos para el consumo humano y se transforman en fuentes energéticas alternativas al petróleo. ¿Quién podría asegurar que, en un futuro tal vez no demasiado lejano, los ideólogos y administradores del imperio no propongan la utilización de seres humanos como fuentes de energía alternativa? Algo de eso quedó siniestramente prefigurado en los campos de exterminio de Hitler. La lógica de la mercantilización universal e incesante del capitalismo nos obliga a ponernos en guardia ante esa posibilidad. En otras palabras, mediante esta “segunda vuelta” de la mercantilización el capitalismo se dispone a practicar una masiva eutanasia de los pobres y, muy especialmente, de los pobres del Sur pues es allí donde se encuentran las mayores reservas de la biomasa del planeta requerida para la fabricación de los biocombustibles. Por más que los discursos oficiales aseguren que no se trata de optar entre alimentos y combustibles la realidad demuestra que esa y no otra es precisamente la alternativa: o la tierra se destina a la producción de alimentos o a la fabricación de biocombustibles. Veremos a continuación algunas de las falacias con que se pretende edulcorar esta mortífera opción y las consecuencias que se derivan de ella. La superficie agrícola no es infinita Los entusiastas defensores del biocombustible dicen que su producción de ninguna manera perjudicará la alimentación de quienes deban producirla. Tanto Bush como Lula lo aseguraron al concretar su alianza energética pocas semanas atrás. Pero la realidad es muy diferente. Examinemos, para ello, los datos que aporta la FAO sobre el tema de la superficie agrícola y el consumo de fertilizantes. (Ver Tabla I en el Apéndice de este trabajo) Las principales enseñanzas que deja esta tabla son las siguientes: a) La superficie agrícola per cápita en el capitalismo desarrollado es casi el doble de la que existe en la periferia subdesarrollada: 1.36 hectáreas por persona en el Norte contra 0.67 en el Sur, lo que se explica por el simple hecho de que la periferia subdesarrollada cuenta con cerca del 80 % de la población mundial. b) Existen, por supuesto, importantes variaciones nacionales detrás de estos grandes promedios. En el caso latinoamericano vemos que países como Argentina, Bolivia y Uruguay se ubican muy por encima de los promedios de los países desarrollados mientras que otros, como Brasil, se encuentra muy levemente por encima de dicho guarismo. Resulta evidente que este país, el pilar más importante en el Sur de la estrategia de los biocombustibles, deberá destinar ingentes extensiones de su enorme superficie selvática y boscosa para poder cumplir con las exigencias del nuevo paradigma energético. Claro está que el daño ecológico global que entrañaría la destrucción de la selva amazónica es de proporciones incalculables, que afectarán no sólo al Brasil sino a toda la humanidad. Pero la superficie disponible para tamaño desatino está allí. [1] c) Especial atención merecen las cifras relativas a la China y la India, que en su conjunto representan alrededor de la cuarta parte de la población del planeta. Con 0.44 y 0.18 hectáreas por persona respectivamente, la expansión de estos dos colosos económicos y su creciente demanda de alimentos va a intensificar extraordinariamente la presión sobre los países con capacidad para producirlos, exasperando la tensión entre asignación de tierras para la producción de alimentos o la producción de bioenergéticos. d) Los dos países más poblados de América Latina, Brasil y México, que en conjunto suman poco más de trescientos millones de habitantes, muestran una magnitud de hectáreas per cápita comparativamente baja habida cuenta su volumen poblacional. e) Un sombrío espejo de lo que le aguarda a nuestros países en caso de prosperar la iniciativa energética Bush/Lula puede observarse en el mundo del Caribe. Las pequeñas naciones antillanas, tradicionalmente dedicadas al monocultivo de la caña de azúcar muestran con elocuencia los efectos erosionantes de la misma, ejemplificado en el extraordinario consumo por hectárea de fertilizantes que se requiere para sostener la producción. Si en los países de la periferia la cifra promedio es de 109 kilogramos de fertilizantes por hectárea (contra 84 en los capitalismos desarrollados), en Barbados es de 187.5, en Dominica 600, en Guadalupe 1.016, en Santa Lucía 1.325 y en Martinica 1.609. Como veremos más abajo, quien dice fertilizantes dice consumo intensivo de petróleo, de modo que la tan mentada ventaja de los agroenergéticos para reducir el consumo de hidrocarburos parece ser más ilusoria que real.
Para resumir: los datos sobre la superficie agrícola mundial desmienten el argumento de los partidarios del etanol y el biodiesel en el sentido de que la producción de dichos elementos no afectará la producción de alimentos. Tal como lo demuestra un reciente estudio la utilización de la totalidad de la superficie agrícola de la Unión Europea apenas alcanzaría a cubrir el 30 por ciento de las necesidades actuales -¡no las futuras, previsiblemente mayores!- de combustibles. Producir apenas el 5.75 por ciento de los agrocombustibles exigidos para combinar con las naftas en fecha próxima requerirá de los países europeos destinar a ese sólo fin el 20 por ciento de la superficie dedicada al cultivo de granos. [2] Lo mismo cabe decir en relación a la economía de los Estados Unidos, puesto que para satisfacer la demanda actual de combustibles fósiles sería necesario destinar a la producción de agroenergéticos el 121 por ciento de toda la superficie agrícola de ese país. [3] Como indica otro estudio, a pesar de destinar una quinta parte de la cosecha de maíz norteamericana a la producción de etanol en el 2006, este esfuerzo apenas si sirvió para suministrar tan sólo el 3% de la demanda de combustible de los Estados Unidos. [4] Tal como lo plantea Miguel Angel Llana, dado que una hectárea “ produce una tonelada bruta de bioetanol o bíodiesel … haciendo una estimación muy generosa, para sustituir el consumo de petróleo y gas necesitaríamos casi cuatro veces (3,91) la superficie mundial dedicada a cultivos y pastos, aunque la mayoría de los suelos no podrían utilizarse por ser inadecuados o de mala calidad. Para centrar el problema, si quisiéramos sustituir sólo el 5 % del consumo de petróleo y gas, necesitaríamos sacrificar el 20 % de la superficie agrícola total de cultivos y pastos, pero si nos referimos sólo a la superficie de cultivos, este 5 % requeriría disponer del 64 % de la tierra cultivable disponible en el mundo.” [5] En consecuencia, la oferta de agrocombustibles tendrá que proceder del Sur, de la periferia pobre y neocolonial del capitalismo. Las matemáticas no mienten: ni los Estados Unidos, ni la Unión Europea, y tampoco la China o la India, tienen tierras disponibles para sostener al mismo tiempo un aumento de la producción de alimentos y una expansión en la producción de agroenergéticos. Lamentablemente, estamos en una situación muy próxima a lo que en teoría de los juegos se denomina de “suma-cero”. Muy próxima porque, es cierto, la deforestación del planeta, sobre todo de su gran reserva amazónica, podría ampliar (aunque sólo por un tiempo) la superficie apta para el cultivo. Pero eso sería tan sólo por unas pocas décadas, a lo sumo. Esas tierras luego se desertificarían y la situación quedaría peor que antes, exacerbando aún más el dilema que opone la producción de alimentos a la de etanol o bíodiesel. Alimentos más caros, para una población mundial que padece el hambre De lo anterior se deduce que la lucha contra el hambre –y hay unos dos mil millones de personas que padecen hambre en el mundo- se verá seriamente perjudicada por la expansión de la superficie sembrada para la producción de agroenergéticos. Los países en donde el hambre es un flagelo universal atestiguarán la rápida reconversión de la agricultura tendiente a abastecer la insaciable demanda de energéticos que reclama una civilización montada sobre el uso irracional de los mismos, cualesquiera que sean sus fuentes, sean estos los hidrocarburos como los alimentos. El resultado no puede ser otro que el encarecimiento de los alimentos y, por lo tanto, el agravamiento de la situación social de los países del Sur. Por eso al comentar la reunión del presidente George W. Bush con los gerentes de las tres más grandes empresas automovilísticas estadounidenses, el Comandante Fidel Castro Ruz decía que, en esa ocasión, “ la idea siniestra de convertir los alimentos en combustible quedó definitivamente establecida como línea económica de la política exterior de Estados Unidos el pasado lunes 26 de marzo” condenando “a muerte prematura por hambre y sed a más de tres mil millones de personas” en todo el mundo. Fidel reconoce, en dicho comentario, que lejos de ser exagerada esta cifra es cautelosa. Además, cada año se agregan 76 millones de personas a la población mundial, personas que, como es obvio, demandarán alimentos que serán cada vez más caros y estarán fuera de su alcance. Se trata, en el fondo, de un genocidio silencioso. Diversos estudios realizados por autores de muy distinta orientación ideológica abonan esta interpretación. Así, en México, la reorientación de los cultivos de maíz para su exportación hacia los Estados Unidos para la fabricación del etanol ocasionó un desorbitado aumento en el precio de ese producto, ingrediente esencial de la tortilla, la principal fuente de alimentación de la población mexicana. Lester Brown, de The Globalist Perspective, pronosticaba hace menos de un año que los automóviles absorberían la mayor parte del incremento en la producción mundial de granos en el 2006. De los 20 millones de toneladas sumadas a las existentes en el 2005, 14 millones se destinaron a la producción de combustibles y sólo 6 millones de toneladas para satisfacer la necesidad de los hambrientos. Este autor asegura que el apetito mundial por combustibles para los automóviles es insaciable. Dijo además que “los granos requeridos para llenar con biocombustibles un tanque de unos 95 litros de gasolina servirían para alimentar a una persona durante un año. Los granos requeridos para llenar ese mismo tanque cada dos semanas durante un año alimentarían a 26 personas.” Se prepara, concluía Brown, un escenario en el cual deberá necesariamente producirse un choque frontal entre los 800 millones de prósperos propietarios de automóviles y los consumidores de alimentos. [6] En un mundo sediento de energía el plan Bush-Lula hace que el precio de los hidrocarburos se convierta en el referente de casi cualquier tipo de producto agrícola, y que cada vez que el precio de la comida descienda por debajo del precio de los hidrocarburos los mercados reorienten la oferta y conviertan al grano en combustible en lugar de alimento. El demoledor impacto del encarecimiento de los alimentos, que se producirá inexorablemente en la medida en que la tierra pueda ser utilizada para producirlos o para producir una commodity susceptible de ser transformada en carburante, fue también demostrado en la obra de C. Ford Runge y Benjamin Senauer, dos distinguidos académicos de la Universidad de Minnesota (no precisamente un think tank de la izquierda global) en un artículo publicado en la edición en lengua inglesa de la revista Foreign Affairs y cuyo título lo dice todo: “El modo en que los biocombustibles podrían matar por inanición a los pobres.” [7] En este trabajo los autores sostienen que “ en los Estados Unidos, el crecimiento de la industria del biocombustible ha dado lugar a incrementos no sólo en los precios del maíz, las semillas oleaginosas y otros granos, sino también en los precios de los cultivos y productos que al parecer no guardan relación. El uso de la tierra para cultivar el maíz que alimente las fauces del etanol está reduciendo el área destinada a otros cultivos. Los procesadores de alimentos que utilizan cultivos como los guisantes y el maíz tierno se han visto obligados a pagar precios más altos para mantener los suministros seguros; costo que a la larga, pasará a los consumidores. El aumento de los precios de los alimentos también está golpeando las industrias ganaderas y avícolas. … (L)os costos más altos de los alimentos han provocado la caída abrupta de los ingresos, en especial en los sectores avícola y porcino. Si los ingresos continúan disminuyendo, la producción también lo hará y aumentarán los precios del pollo, pavo, cerdo, leche y huevos.” [8] Pero nuestros autores advierten que los efectos más devastadores de la suba del precio de los alimentos se sentirán especialmente en los países del Tercer Mundo. La fiebre de los bioenergéticos y los elevados precios del petróleo, que sólo por excepción y por poco tiempo podrían bajar, golpearan con fuerza a los países más pobres que ni disponen de petróleo ni son soberanos desde el punto de vista de la alimentación. “Según datos de la FAO” –explican Ford Runge y Senauer- “la mayoría de los 82 países de bajos ingresos afectados por el déficit de alimentos también constituyen importadores netos de petróleo.” El resultado de estas tendencias prefigura un holocausto social de formidables proporciones: por cada incremento del 1 % en el precio de los alimentos básicos se agregan 16 millones de personas al grupo de quienes pasan hambre. De ser así, y todo indica que los precios de los alimentos aumentarán significativamente en los próximos años, el cálculo más conservador que hacen estos autores es que para “e l 2025 podría haber mil doscientos millones de personas hambrientas” que se sumarían a los que ya padecían tales privaciones antes de la subida de los precios. Y, tal como lo afirman, en línea con la denuncia de “genocidio de los pobres” expresada por Fidel, “algunos caerán del borde de la subsistencia al abismo de la inanición y muchos más morirán a causa de una multitud de enfermedades relacionadas con el hambre.” La “coartada verde” Pese a lo anterior, tanto Bush como Lula se encargaron de difundir una versión edulcorada de su siniestro acuerdo. El recurso a los agrocarburantes no es otra cosa que la respuesta racional ante el cambio climático y la necesidad, ahora impostergable, de preservar el medio ambiente. “Todos nosotros sentimos la obligación de ser buenos guardianes del medio ambiente”, declaró Bush en su discurso oficial en Brasil, mientras que Lula decía que confiaba en que la explotación de la biomasa sería capaz de generar un desarrollo sustentable en América del Sur, Centroamérica y el Caribe, y en África.” [9] De este modo, un presidente como Bush, que siguiendo la tradición política de su país jamás aceptó las recomendaciones destinadas a preservar el medio ambiente y que boicoteó hasta donde pudo los acuerdos de Kyoto se convierte, de la noche a la mañana, en un acérrimo ecologista. ¿Es creíble semejante conversión? No, definitivamente no. Tampoco es creíble Lula, si se tiene en cuenta la indiferencia, o impotencia, de su gobierno ante la destrucción de la selva amazónica y su subordinación ante los poderosos intereses del agribusiness, instalados gracias su decisión en las más altas esferas de Brasilia. Más allá de ello, el plan Bush-Lula nos habla de agrocombustibles capaces de producir una energía limpia y, además, renovable. ¿Qué hay de cierto en ello? Nada. Se trata de una alternativa energética que también contamina el aire y el agua, que desertifica, que obliga al uso intensivo de maquinarias, fertilizantes y pesticidas. Como lo recuerdan unos colegas del Brasil, “un estudio de la Oficina Belga de Asuntos Científicos demuestra que el bíodiesel provoca más problemas de salud y de medio ambiente porque crea una polución más pulverizada y libera más contaminantes que destruyen la capa de ozono.” [10] Estimaciones diversas acerca de los requerimientos hídricos del etanol demuestran que, según los suelos y el tipo de cultivo del cual se extrae, cada litro de este carburante consume entre cuatro y doce litros de agua. Si se tiene en cuenta que, tal como lo recuerda el líder cubano, “según las estadísticas del Consejo Mundial del Agua se estima que para el 2015 el número de habitantes afectados (por la falta de agua) se eleve a 3.500 millones de personas” comprobaremos que cualquier tipo de cultivo que requiera cantidades suplementarias de agua no hará sino agravar el panorama ecológico y social del planeta a mediano plazo. [11] En relación al argumento de la supuesta benignidad de los agrocombustibles, Víctor Bronstein, profesor de la Universidad de Buenos Aires, ha demostrado que: a) No es verdad que los biocombustibles sean una fuente de energía renovable y perenne, dado que los factores cruciales en el crecimiento de las plantas no es la luz solar sino la disponibilidad de agua y las condiciones apropiadas del suelo. Si no fuera así, dice Bronstein, podría producirse maíz o caña de azúcar en el desierto de Sahara. Por lo tanto, los efectos de la producción a gran escala de los biocombustibles serán devastadores. b) No es cierto que no contaminan. Si bien el etanol produce menos emisiones de carbono, el proceso de su obtención contamina la superficie y el agua con nitratos, herbicidas, pesticidas y desechos, y el aire con aldehídos y alcoholes que son cancerígenos. El supuesto de un combustible “verde y limpio” es una falacia. c) No es cierto que se libera de la dependencia de los combustibles fósiles. La producción de etanol sólo puede reemplazar un pequeño porcentaje del consumo mundial. En Brasil, el presidente Bush habló de generar un mercado mundial para el bioetanol, pero toda la producción de Brasil sólo representa menos del 3 por ciento de los 680 mil millones de litros por año de nafta y gasoil que consume Estados Unidos. Se omite, además, que para la producción de los bioenergéticos se requiere una utilización intensiva de maquinarias pesadas, transportes, herbicidas y pesticidas, todo lo cual supone un aumento en la utilización del petróleo y sus derivados. d) Más allá de los análisis económicos sobre la rentabilidad del bioetanol, desde el punto de vista energético la energía neta que se obtiene es apenas positiva o incluso negativa. Una de las razones por las cuales el mundo usa cada vez más cantidades de petróleo, asegura Bronstein, es precisamente porque el “oro negro” tiene, por comparación con otros carburantes, una alta tasa de retorno energético. No hay otra fuente de energía que contenga tanta energía por unidad de volumen y de peso como el petróleo. La conclusión a que arriba este estudioso es que “la producción de biocombustibles a gran escala es una nueva falacia que provocará aumento en los precios de los alimentos, disminuirá la fertilidad de los suelos y no solucionará el problema energético mundial que se avecina provocado por el alto consumo energético de los países desarrollados y la incorporación de China e India a la civilización industrial.” [12] La imposición de cultivos orientados hacia la producción de combustibles en el Sur Global hará que grandes plantaciones de caña de azúcar, palma africana y soja acaben con bosques y pastizales en países como Brasil, Argentina, Colombia, Ecuador y Paraguay. El cultivo de soja, por ejemplo, ha causado ya la deforestación de 21 millones de hectáreas de bosques en Brasil, 14 millones de hectáreas en Argentina, 2 millones en Paraguay y 600.000 en Bolivia. En respuesta a la presión –y los incentivos- del mercado global, próximamente se espera que sólo en Brasil la deforestación alcance una cifra adicional de 60 millones de hectáreas. [13] Los oligopolios del agronegocios: grandes ganadores de un juego siniestro A esta altura ya queda en evidencia la irracionalidad de la propuesta de los biocombustibles y su carácter ilusorio: no hay superficie agrícola en todo el planeta capaz de aportar los sustitutos agrocarburantes exigidos por el fenomenal derroche de hidrocarburos en que, para satisfacción y rentabilidad de los grandes oligopolios ligados a la energía, se encuentra inmersa la civilización capitalista. Promover esta “revolución mundial” -para usar la ampulosa expresión utilizada por el Subsecretario de Asuntos Políticos del Departamento de Estado, Nicholas Burns- curiosamente liderada por Estados Unidos y Brasil exigiría de las clases dominantes del capitalismo global y sus aliados en la periferia la determinación para incurrir en un holocausto social y ecológico de proporciones desconocidas en la historia. [14] Esto no quiere decir que Washington no lo intente, pero nos parece que sus chances de éxito son igual a cero. Por otra parte, el gobierno de Brasil no podría soportar sino por poco tiempo la protesta social que se desencadenaría si el país se embarcase en una política que intensificaría la explotación y exclusión de las masas campesinas, empobrecería a grandes segmentos de la sociedad brasileña y ocasionaría un daño irreparable al medio ambiente. En el ya mencionado trabajo de Bronstein se recuerda que esta suerte de “fuga hacia adelante” no es nueva en la política de la Casa Blanca. En efecto, después de la primera gran crisis petrolera estallada en 1973 el presidente Richard Nixon encargó al Departamento de Energía la elaboración de una propuesta que alentara la creación de fuentes alternativas, principalmente mediante la utilización del hidrógeno. Dice nuestro autor que “en 1974, el presidente Nixon lo anunció como el Proyecto Independencia afirmando … que ‘para el fin de esta época (1990) habremos desarrollado nuevas formas de energía para no depender de ninguna fuente energética extranjera’. Hoy, treinta años después, el hidrógeno sigue siendo sólo un proyecto. En 1979, en el marco de otra crisis petrolera, el presidente Carter hizo un llamado a un ‘acuerdo nacional para la energía solar’, con el objetivo de que para el año 2000 el 20 por ciento de la energía de Estados Unidos fuera generada por algún tipo de energía solar. Hoy, la energía solar representa menos del 0,5 por ciento de la energía total generada.” [15] Pese a estos fracasos, tales iniciativas depararon jugosas ganancias para las grandes transnacionales del ramo. Es por eso que, tal como lo demuestran Edivan Pinto, Marluce Melo y Maria Luisa Mendonça, la ilusoria expectativa generada por los biocarburantes despierta el entusiasmo de firmas como Monsanto, Syngenta, Dupont, Dow, Bayer, BASF, empresas éstas que producen cultivos transgénicos y que están efectuando grandes inversiones en el sector de los biocombustibles y forjando alianzas y acuerdos de cooperación con otras transnacionales de la industria alimenticia como Cargill, Archer, Daniel Midland, Bunge, que dominan el comercio mundial de cereales. [16] Esta observación se ratifica por el análisis de Eric Holt-Giménez, de la organización Food First, quien asegura que “(l)os tres grandes (ADM-Cargill-Monsanto) están forjando su imperio: ingeniería genética-procesamiento-transporte, alianza que va a amarrar la producción, el procesamiento y la venta del etanol. (ADM ya se está devorando a las cooperativas de agricultores que producen bioenergéticos.) Ninguna de estas compañías ha compartido sus ganancias producto de la agricultura con los agricultores. Por el contrario, Monsanto está demandando a los agricultores gringos por más de 15 millones de dólares por guardar su semilla. Las tres corporaciones han estado implicadas en actividades ilegales. Es difícil creer que los agricultores serán beneficiados cuando el poderoso trío controla las semillas transgénicas, la tecnología de procesamiento, y el transporte del maíz y los bioenergéticos.” [17] Según este mismo autor otras gigantescas empresas del sector de agronegocios, como las arriba mencionadas, así como las grandes petroleras y las automotrices están forjando una alianza inédita con sus ojos puestos en las fabulosas ganancias que, con las complicidad de algunos gobiernos del Sur, esperan obtener con los biocombustibles. [18] El fenómeno de la concentración monopólica en los agronegocios alcanzó dimensiones colosales. Tal como lo reseña Igor Felippe Santos, hace apenas veinticinco años había 7.000 firmas en la economía mundial que producían semillas para los agricultores. En la actualidad, tan sólo diez empresas controlan la mitad del mercado mundial, y Monsanto, Syngenta y Dupont controlan el 30 % de todas las ventas. [19] El resultado: bajos precios para los agricultores, sobre todos los pequeños, que tanto en los Estados Unidos como en la Unión Europea sólo excepcionalmente reciben subsidios significativos, y altos precios para los consumidores. Son precisamente esos grandes oligopolios los más entusiastas partidarios del acuerdo Bush-Lula. Por algo será. Los intereses estratégicos de Estados Unidos Es indudable que esta perversa iniciativa responde a un diseño estratégico global en el cual lo último que le preocupa a la Casa Blanca es el combate al cambio climático y el recalentamiento global. El interés objetivo, que se asoma con nitidez por detrás de la retórica del eje Washington y Brasilia, es doble. Por una parte, reducir la dependencia de los Estados Unidos del suministro de petróleo importado desde: (a) países que se deslizan irremediablemente hacia un creciente descontrol político y militar, como en general toda la zona de Medio Oriente, la península arábiga, Asia Central y la cuenca petrolífera del África Occidental. En este sentido, el desastre de la ocupación iraquí ha dejado profundas huellas en la Administración Bush, impulsándola a adoptar políticas como la de los biocombustibles para resolver por la vía del mercado y con la colaboración de algunos gobiernos de la periferia lo que no logró resolver por la vía político-militar; (b) desde países como Venezuela e Irán, abiertamente antagónicos a las políticas promovidas por la Casa Blanca y que ésta procura aislar apelando a todos los medios a su alcance y, de ser posible, derrocar instalando en su lugar gobiernos clientes que acepten la activa sumisión al dominio imperialista. Pero el segundo objetivo es aún más político y, particularmente en el caso de América Latina y el Caribe: producido el fracaso del ALCA el imperialismo ha avanzado en la elaboración de tratados bilaterales de “libre comercio.” Pero el éxito de esta iniciativa tropieza con la creciente gravitación de Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana en el continente. La creación de un sustituto de los hidrocarburos a partir del agrocombustible lesionaría irreparablemente las bases objetivas del poder de Chávez y, por extensión, de Evo Morales y Rafael Correa, al paso que el radical debilitamiento del primero, o su simple y llana eliminación, repercutiría negativamente sobre la Revolución Cubana, cuyo “cambio de régimen” es uno de los objetivos más largamente acariciados por la derecha norteamericana desde el momento en que el 26 de Julio derrotara a Batista el 1° de Enero de 1959. Como observa Raúl Zibechi, los biocombustibles serían utilizados también para sabotear la integración regional en Sudamérica –recordar que, como repite el presidente Hugo Chávez, “el petróleo es un instrumento esencial para la integración de América Latina y el Caribe”- y postergar indefinidamente otras obras e iniciativas tan importantes e intolerables para el imperio como el Gasoducto del Sur y el Banco del Sur. No es un dato irrelevante que entre los principales promotores de la Comisión Interamericana de Etanol, lanzada en Diciembre del 2006, en Miamia, “figuran dos personajes claves: Jebb Bush, ex gobernador de Florida, a quien muchos acusan del fraude electoral que facilitó el acceso de su hermano a la presidencia en 2000; y el brasileño Roberto Rodrigues, presidente del Consejo Superior de Agronegocios de San Pablo y ex ministro de Agricultura en los primeros cuatro años del gobierno de Lula. Rodrigues fue el hombre del agronegocios en el gobierno brasileño, y está dispuesto a deforestar la Amazonia y a expulsar a millones de campesinos de sus tierras para acelerar la acumulación de capital. Los brasileños votaron por Lula, no por el tándem Bush-Rodrigues”, termina recordando Zibechi. [20] De resultar exitosa esta operación los beneficios para los Estados Unidos serían enormes. Por una parte lograría una autonomía energética impensable hasta hace poco. Ya hemos visto que esto es una ilusión, pero las ilusiones de los emperadores suelen estar en la base de gravísimas penurias y sufrimientos para las poblaciones convertidas en sus víctimas. La “guerra infinita” de Bush es un ejemplo muy claro de los bárbaros efectos de una ilusión. El espejismo de los biocombustibles puede ser aún más letal para nuestros pueblos. Por otra parte, la “resatelización” o “recolonización” del Brasil de Lula, lograda sin concesión alguna en materia de aranceles proteccionistas erigidos en contra de las exportaciones brasileñas, sería otro logro de suma importancia porque serviría para insertar una cuña entre Brasil y Venezuela, erosionar los vínculos que hoy se han tejido entre Argentina y Venezuela, debilitar el MERCOSUR y, como colofón, aislar al gobierno de la Revolución Bolivariana. Como bien señala el documento del MST, el triste papel del Brasil en esta estrategia de Washington sería el del proveedor de energía barata para que los países ricos sostengan su derroche. Las consecuencias domésticas, también señaladas por el MST, serían la apropiación territorial a manos de grandes conglomerados oligopólicos, la depredación medioambiental, la degradación de las condiciones laborales, una creciente concentración de la riqueza en uno de los países más injustos del mundo, y una apropiación monopólica de la tierra, el agua, los ingresos y el poder. [21] Es precisamente por todas estas consecuencias que Joao Pedro Stedile habla, en nombre del MST, que entre Brasilia y Washington se ha forjado una “alianza diabólica” que unifica “ los intereses de tres grandes sectores del capital internacional: las corporaciones petroleras, las transnacionales que controlan el comercio agrícola y las semillas transgénicas y las empresas automovilísticas.” ¿Su objetivo? “Mantener el actual nivel de consumo del primer mundo y sus propias tasas de beneficio. Para lograrlo, pretenden que los países del Sur concentren su agricultura en la producción de combustibles que habrán de servir de alimento de los motores del primer mundo.” [22] Final con esperanza Debemos librar una nueva batalla. La transformación de la escena agraria ya ha comenzado, y a un ritmo acelerado. Su irracionalidad e inviabilidad sociopolítica no amilana a sus mentores. No les interesa el medio ambiente sino las fabulosas ganancias que se avecinan para las multinacionales del agro, las productoras y comercializadoras de semillas transgénicas y para las firmas petroleras, que se alían y compiten simultáneamente para reposicionarse favorablemente, desde el punto de vista financiero y político, para la economía del post-petróleo. [23] En este marco, lo peor que podrían hacer las fuerzas de izquierda sería negar la gravedad del problema petrolero, y asumir irresponsablemente que los hidrocarburos llegaron para quedarse. Su agotamiento es sólo cuestión de tiempo. Mientras tanto será necesario desarrollar nuevas propuestas. La de los agrocombustibles es inviable y, además, inaceptable ética y políticamente. Pero no basta con rechazarla. Fidel nos convoca a pensar e implementar una nueva revolución energética, pero al servicio de los pueblos y no de los monopolios y del imperialismo. Ese es, tal vez, el desafío más importante de la hora actual. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS [1] Según este mismo informe de la FAO Brasil dispone de alrededor del 15 % del total de las superficies selváticas y boscosas del planeta. [2] CPE Release on Agro-fuels, en www.cpefarmers.org , 23 de Febrero de 2007. [3] Edivan Pinto, Marluce Melo y Maria Luisa Mendonça , “O mito dos biocombustiveis”, en http://www.mst.org.br/mst/pagina., 5 de Marzo de 2007. [4] Bravo, Elizabeth “Biocombustibles, cultivos energéticos y soberanía alimentaria: encendiendo el debate sobre biocombustibles.” Acción Ecológica, Quito, Ecuador, 2006. Una ampliación de esta tesis se encuentra en “La tragedia social y ecológica de la producción de biocombustibles agrícolas en América”, por Elizabeth Bravo y Miguel A. Altieri , en http://alainet.org/active/17096〈=es , 25-04-2007 [5] Luis Llana, “Hambre por biocombustibles”, en Rebelión , 2007. [6] Lester Brown, “Starving for fuel: how ethanol production contributes to global hunder”, en www.theglobalist.com , 2 de Agosto de 2006 [7] C. Ford Runge y Benjamin Senauer, “ How Biofuels Could Starve the Poor”, en Foreign Affairs, Mayo/Junio 2007. Hay traducción en lengua española en www.rebelion.org , 10 de Abril de 2007. [8] ibid. [9] Cf. María Luisa Mendonca y Marluce Melo, “Colonialismo y agroenergía”, en http://www.mst.org.br/mst/ , 30 de Marzo de 2007. [10] Edivan Pinto, Marluce Melo y María Luisa Mendonca, “O mito dos biocombustiveis”, op. Cit. 5 de Marzo del 2007. [11] Fidel Castro Ruz, “Condenados a muerte prematura por hambre y sed más de 3 mil millones de personas en el mundo.”, mensaje del 29 de Marzo del 2007. [12] Bronstein, Víctor “La falacia verde”, en Cash, Suplemento Económico de Página/12 (Buenos Aires), 29 de Abril de 2007, p. 4. [13] Bravo, 2006, en Altieri y Bravo (ALAI) [14] Edivan Pinto, Marluce Melo y Maria Luisa Mendonça , “O mito dos biocombustiveis”, op. Cit. 5 de Marzo del 2007. [15] Bronstein, op. Cit. [16] Edivan Pinto, Marluce Melo y Maria Luisa Mendonça , “O mito dos biocombustiveis”, op. Cit. 5 de Marzo del 2007. [17] Holt-Giménez, Eric “¿Acabarán con las tortillas los bioenergético”, en La Jornada (México), 9 de Febrero de 2007. Sobre las demandas de las grandes transnacionales en contra de los farmers este autor dice, en otro trabajo, que “a la fecha (Octubre del 2006) Monsanto ha planteado 90 demandas en contra de 147 agricultores norteamericanos y 39 pequeñas empresas del sector alimentos. Los dados están cargados a favor de Monsanto que dispone de un presupuesto anual de 10 millones de dólares para entablar demandas y un staff de 75 expertos, entre abogados y administradores, dedicado exclusivamente a perseguir a los agricultores que violan sus prerrogativas. El juicio más oneroso, fallado a favor de Monsanto, le reportó a esta compañía un ingreso 3,052,800 dólares. Hasta la fecha Monsanto ha obtenido, gracias a los fallos de la justicia norteamericana, ingresos del orden de los 15,253,602 dólares.” Ver Eric Holt-Gimenez, Miguel A. Altieri y Peter Rosset: Food First Policy Brief No.12: October 2006. Consultar también http://www.centerforfoodsafety.org/Monsantovsusfarmersreport.cfm). [18] Edivan Pinto, Marluce Melo y Maria Luisa Mendonça , “O mito dos biocombustiveis”, op. Cit.. 5 de Marzo del 2007. [19] Igor Felipe Santos, Minga Informativa , 22 de Marzo del 2006. [20] Raul Zibechi, “La gira del etanol”, en ALAI, 9 de Marzo de 2007. [21] Documento del MST: “Tanques llenos a costa de estómagos vacíos”, en http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/30936 [22] Joao Pedro Stedile, “ Los campesinos latinoamericanos, contra Bush y los biocombustibles” en http://www.telegrafo.com.ec , 2 de Abril de 2007. [23] Cf. Sandra Lupien , programa de Pacifica Radio Station KPFA, en Berkeley, Californi, el 8 de Abril del 2007, sobre el tema: “¿Alimentos o combustibles? ¿Tenemos que elegir?" May 09 Iran, Iraq y EE UUIrán, Iraq y EEUU
En el Golfo Pérsico se está concentrando estos días la mayor fuerza aeronaval nunca vista allí desde que se produjo la invasión de Iraq hace cuatro años. Está constituida por tres potentes grupos de portaaviones de EEUU (el “Nimitz”, el “Eisenhower” y el “Stennis”) y apoyada por otro portaaviones (el francés “Charles De Gaulle”). Con ellos despliegan numerosos cruceros, fragatas, submarinos y buques de apoyo, armados con los más potentes ingenios de la guerra moderna. Que Irán está en el punto de mira de los cazabombarderos y misiles situados a tan pocas millas de sus costas es algo que no se puede ignorar en las actuales circunstancias. Tanto más, cuanto que simultáneamente se han venido desarrollando en Egipto unos encuentros internacionales sobre la pacificación de Iraq, a los que no es ajena la ostensible exigencia estadounidense de que Irán detenga su programa nuclear, so pena de sufrir graves consecuencias “sin descartar ninguna opción” (léase, el bombardeo). La diplomacia apoyada por los cañones es una vieja estrategia de todas las potencias colonialistas en los dos últimos siglos. Es de sospechar que se está fraguando el desarrollo de un nuevo capítulo en esta vieja historia. Pero puesto que de Historia se trata, no viene mal recordar dos episodios que afectan directamente a los tres países más implicados en el actual conflicto: EEUU, Iraq e Irán. El primero se produjo en mayo de 1987, ahora hace 20 años, cuando en las mismas aguas del Golfo Pérsico, una fragata estadounidense recibió el impacto de dos misiles, lo que causó un incendio y graves averías en la nave, así como la muerte de 37 miembros de la tripulación. El atacante fue un cazabombardero iraquí que confundió al buque con una unidad naval iraní. Recuérdese que por entonces transcurría el séptimo año de la guerra entre ambos países, guerra en la que el gobierno del presidente Reagan apoyaba a Sadam Husein contra el régimen de los ayatolás iraníes. La reacción de los medios de comunicación de EEUU fue sorprendente: en vez de arremeter contra Iraq, el país causante del incidente, la prensa se volcó contra Irán, acumulando epítetos a cual más denigrantes. Reagan declaró: “De ningún modo les consideramos hostiles [a los iraquíes]. El malo de la película es Irán”. Miembros del Senado declararon que Irán era “un beligerante que carece de normas y de moral” y que “patrocina el terrorismo y el secuestro de aviones”. ¿No les recuerda esto a los lectores la retórica que atribuía a Iraq las culpas del 11-S? Poco más de un año después se produjo el segundo incidente que merece la pena recordar. El “Vincennes”, un crucero lanzamisiles de EEUU, navegando en aguas territoriales iraníes, derribó un avión comercial de este país, produciendo la muerte de cerca de 300 personas. Sesenta y seis niños viajaban en el Airbus del vuelo Iran Air 655 aquel fatídico día, hacia una colonia de vacaciones a la que nunca llegaron. El Pentágono se excusó manifestando que el crucero había tenido que “defenderse” porque sospechó que el piloto del avión de línea había mostrado la intención de atacar al buque de guerra o estrellarlo contra él. Según testimonios de otros buques estadounidenses, también desplegados en la zona, el avión comercial estaba en esos momentos ganando altura y dentro de los límites del pasillo aéreo habitualmente utilizado. Pues, para pasmo del lector, sepa que cuando el “Vincennes” regresó a su puerto base en San Diego (California), recibió una bienvenida fervorosa y todos los miembros de la tripulación fueron condecorados como participantes en acciones de combate. Según narra Robert Fisk en su libro The Great War for Civilization: The Conquest of the Middle East, el oficial coordinador del combate aéreo del buque (el responsable de decidir cuándo y cómo atacar a los posibles objetivos aéreos) fue condecorado con la medalla de excelencia naval por “su heroico comportamiento y su capacidad para mantenerse sereno y responsable bajo el fuego enemigo”. Los ciudadanos de Vincennes (Indiana) recolectaron dinero para erigir un monumento en el pueblo que da nombre al buque, no a la memoria de los iraníes inocentes muertos en el incidente, sino del buque cuyos disparos los aniquilaron. Con estos antecedentes de un pasado inmediato, en la misma zona —el Golfo Pérsico— y entre los mismos protagonistas —EEUU, Iraq e Irán— ¿qué esperanzas tiene la opinión pública de saber con certeza lo que ahora pueda ocurrir? Predomine o no la diplomacia sobre los cañones, lo que a partir de ahora suceda en Irán y en el entorno del Golfo Pérsico, estará, como muestran los dos ejemplos citados, cubierto por el opaco velo que desfigura la verdad y la somete a los intereses de las potencias dominantes. * General de Artillería en la Reserva May 08 Nuevo capitulo de criticas de Fidel Castro Ruz acerca de la amenaza de nuestra especieLa tragedia que amenaza a nuestra especie
No puedo hablar como economista o como científico. Lo hago simplemente como político que desea desentrañar los argumentos de los economistas y los científicos en un sentido u otro. También trato de intuir las motivaciones de cada uno de los que se pronuncian sobre estos temas. Hace solo veintidós años sostuvimos en Ciudad de La Habana gran número de reuniones con líderes políticos, sindicales, campesinos, estudiantiles, invitados a nuestro país como representantes de los sectores mencionados. A juicio de todos, el problema más importante en aquel momento era la enorme deuda externa acumulada por los países de América Latina en 1985. Esa deuda ascendía a 350 000 millones de dólares. Entonces los dólares tenían un poder adquisitivo muy superior al dólar de hoy.
De los resultados de aquellas reuniones enviamos copia a todos los gobiernos del mundo, con algunas excepciones como es lógico, porque habrían parecido insultantes. En aquel periodo los petrodólares habían inundado el mercado y las grandes transnacionales bancarias prácticamente exigían a los países la aceptación de elevados préstamos. De más está decir que los responsables de la economía aceptaron tales compromisos sin consultar con nadie. Esa época coincidió con la presencia de los gobiernos más represivos y sangrientos que ha sufrido el continente, impuestos por el imperialismo. No pocas sumas se gastaron en armas, lujos y bienes de consumo. El endeudamiento posterior creció hasta 800 000 millones de dólares mientras se engendraban los catastróficos peligros actuales, que pesan sobre una población que en apenas dos décadas y media se ha duplicado y con ella el número de los condenados a vivir en extrema pobreza. En la región de América Latina la diferencia entre los sectores de la población más favorecida y los de menos ingresos es hoy la mayor del mundo. Mucho antes que lo que ahora se debate, las luchas del Tercer Mundo se centraban en problemas igualmente angustiosos como el intercambio desigual. Año tras año se fue descubriendo que las exportaciones de los países industrializados, elaboradas generalmente con nuestras materias primas, se elevaban unilateralmente de precio mientras el de nuestras exportaciones básicas se mantenía inalterable. El café y el cacao —para citar dos ejemplos— alcanzaban aproximadamente 2 000 dólares por tonelada. Una taza de café, un batido de chocolate, se podían consumir en ciudades como Nueva York por unos centavos; hoy se cobra por ellos varios dólares, quizás 30 o 40 veces lo que costaba entonces. Un tractor, un camión, un equipo médico, requieren hoy para su adquisición varias veces el volumen de productos que se necesitaba entonces para importarlos; parecida suerte corrían el yute, el henequén y otras fibras producidas en el Tercer Mundo y sustituidas por las de carácter sintético. Mientras, los cueros curtidos, el caucho y las fibras naturales que se usaban en muchos tejidos eran sustituidos por material sintético de sofisticadas industrias petroquímicas. Los precios del azúcar rodaban por el suelo, aplastados por los grandes subsidios de los países industrializados a su agricultura. Las antiguas colonias o neocolonias, a quienes se les prometió un porvenir maravilloso después de la Segunda Guerra Mundial, no despertaban todavía de las ilusiones de Bretton Woods. El sistema estaba diseñado de pies a cabeza para la explotación y el saqueo. Al inicio de esta toma de conciencia no habían aparecido todavía otros factores sumamente adversos, como el insospechado derroche de energía en que caerían los países industrializados. Estos pagaban el petróleo a menos de dos dólares el barril. La fuente de combustible, con excepción de Estados Unidos donde era muy abundante, estaba fundamentalmente en países del Tercer Mundo, principalmente en el Oriente Medio, además de México, Venezuela y ulteriormente en África. Pero no todos los países calificados en virtud de otra mentira piadosa como "países en desarrollo" eran petroleros, 82 de ellos son los más pobres y como norma necesitan importar petróleo. Les espera por tanto una situación terrible si los alimentos se transforman en biocombustibles, o agrocombustibles como prefieren llamarlos los movimientos campesinos e indígenas de nuestra región. La idea del calentamiento global como terrible espada de Damocles que pende sobre la vida de la especie, hace apenas 30 años ni siquiera era conocida por la inmensa mayoría de los habitantes del planeta; aún hoy existe gran ignorancia y confusión sobre estos temas. Si se escucha a los voceros de las transnacionales y su aparato de divulgación, vivimos en el mejor de los mundos: una economía regida por el mercado, más capital transnacional, más tecnología sofisticada, igual a crecimiento constante de la productividad, del PIB, del nivel de vida y todos los sueños del mundo para la especie humana; el Estado no debe interponerse en nada, no debiera incluso existir, excepto como instrumento del gran capital financiero. Pero las realidades son tercas. Uno de los países más industrializados del mundo, Alemania, pierde el sueño ante el hecho de que un 10 por ciento de la población está desempleada. Los trabajos más duros y menos atractivos son desempeñados por los inmigrantes que, desesperados en su creciente pobreza, penetran en la Europa industrializada por todos los agujeros posibles. Nadie saca al parecer la cuenta del número de habitantes del planeta, que crece precisamente en los países no desarrollados. Más de 700 representantes de organizaciones sociales se acaban de reunir en La Habana para discutir sobre varios de los temas que en esta reflexión se abordan. Muchos de ellos expusieron sus puntos de vista y dejaron entre no-sotros imborrables impresiones. Hay material abundante sobre el cual reflexionar, además de los nuevos sucesos que ocurren cada día. Ahora mismo, como consecuencia de la puesta en libertad de un monstruo del terror, dos personas jóvenes que cumplían un deber legal en el Servicio Militar Activo, aspirando a disfrutar del consumismo en Estados Unidos, asaltaron un ómnibus, forzaron con su impacto una de las puertas de entrada de la terminal de vuelos nacionales del aeropuerto, llegaron hasta un avión civil y penetraron en él con los rehenes, exigiendo el traslado al territorio norteamericano. Días antes habían asesinado a un soldado que estaba de posta, para robar dos fusiles automáticos, y en el propio avión privaron de la vida con cuatro disparos a un valiente oficial que, desarmado y capturado como rehén en el ómnibus, intentó evitar el secuestro de la nave aérea. La impunidad y los beneficios materiales con que se premia desde hace casi medio siglo toda acción violenta contra Cuba, estimula tales hechos. Hacía muchos meses no ocurría nada parecido. Bastó la insólita liberación del conocido terrorista, y de nuevo la muerte visitó nuestros hogares. Los autores no han sido juzgados todavía, porque en el transcurso de los hechos ambos resultaron heridos, uno de ellos por los disparos que hizo el otro dentro del avión, mientras luchaban contra el heroico oficial de las fuerzas armadas. Ahora muchas personas en el exterior esperan la reacción de los Tribunales y el Consejo de Estado ante un pueblo profundamente indignado con los acontecimientos. Hace falta una gran dosis de serenidad y sangre fría para enfrentar tales problemas. El apocalíptico jefe del imperio declaró hace más de cinco años que las fuerzas de Estados Unidos debían estar listas para atacar preventiva y sorpresivamente 60 o más países del mundo. Nada menos que un tercio de la comunidad internacional. No le bastan, al parecer, la muerte, las torturas y el destierro de millones de personas para apoderarse de los recursos naturales y los frutos del sudor de otros pueblos. Mientras tanto el impresionante encuentro internacional que acaba de tener lugar en La Habana reafirmó en mí una convicción personal: toda idea siniestra debe ser sometida a críticas demoledoras sin concesión alguna. EE UU sabe lo que pasa en Sur AméricaAhora el Norte sabe qué pasa en el Sur
Telesur, Radiosur, la Agencia Bolivariana de Noticias (Venezuela), Télam (Argentina), las agencias Boliviana de Información (Bolivia) y Brasileña de Noticias (Brasil), la cadena noticiosa Al Jazeera (Qatar), Prensa Latina (Cuba), entre otros medios de comunicación regionales se constituyen en el nuevo eje informativo del Sur para el resto del mundo. El sesgo informativo y la «realidad» generada por las grandes transnacionales de la comunicación y la información en torno al acontecer de los países del Sur, del Medio Oriente, de África, los calificados por las mismas como países del «Tercer Mundo», ha provocado la emergencia de nuevos actores en el plano comunicacional, de un eje informativo del Sur, el cual viene hacer frente a la hegemonía de estas poderosas empresas. Ahora el Norte sabe lo que pasa en el Sur, de la realidad de las coyunturas políticas que implican la participación de Estados Unidos, y de la necesidad y el derecho de los ciudadanos del mundo de estar informados de lo que está pasando en el planeta. El manejo informativo unilateral de las conflagraciones en el Medio Oriente, la lucha contra el terrorismo emprendida por la administración Bush tras el ataque a la torres gemelas (11/09/2001), la ocupación de Afganistán (2001), la guerra del Líbano (2000-2001), la invasión a Irak (2003) y las continuas amenazas estadounidenses a Siria e Irán, impulsaron al canal de noticias Al Jazeera, fundado en 1996 por el emir de Qatar; a convertirse en la alternativa para llevar a occidente la cruda realidad que padecía la región y sus pueblos por las acciones de las políticas belicistas del gobierno del Tío Sam, y que no eran reflejadas en los noticieros de la poderosa cadena televisiva de Ted Turner, Cable News Network (CNN), ni en las agencias de noticias internacionales. Al Jazeera emergió y se convirtió posteriormente en una cadena noticiosa con sede en Doha, capital de Qatar, que hizo frente al sesgo informativo de CNN y de las agencias noticiosas, y a los oscuros intereses de la Casa Blanca. Asimismo, en América Latina el control del contenido informativo también se hacía sentir. El mundo sólo conocía la «realidad» latinoamericana a través de las transnacionales informativas estadounidenses. La América Latina «made in USA» era la imagen de la región que proyectaban hacia otras latitudes. Una suerte de realidad a la cual se le tenían que hacer unos «ajustes» para convertirla en un «mundo mejor». Las conspiraciones, los golpes de Estado contra las democracias latinoamericanas orquestados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) y grupos de la derecha más recalcitrante, los atentados, la miseria reinante en la región gracias a las recetas del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), entre otros planes injerencistas, eran o son «maquillados» informativamente para justificar al mundo la «necesidad» de intervenciones y al tiempo de frenar cualquier visión o acción progresista en la región. Tal es el caso del silencio mediático y la «verdad» sesgada durante el golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez Frías, en abril de 2002. Las agencias de noticias internacionales y CNN sólo informaron lo que realmente les interesaba, someras verdades, carentes de la más profunda veracidad informativa. Se derrumbó el muro Para ese entonces, los informativos de televisión y las agencias de noticias internacionales difundieron la matriz de «vacío de poder», con la venia de los medios privados de comunicación de Venezuela. Por casi 48 horas intentaron mantener esa matriz manipulando los hechos y generando un clima de incertidumbre y desinformación. Pero la verdad real derrumbó el muro informativo impuesto. Cubavisión desplegó un maratón informativo que dejó al descubierto la realidad de los sucesos en Venezuela. A través de su señal y rebotada por todos los medios se conoció sobre el golpe de Estado contra un presidente elegido democráticamente y por mayoría, se reveló al mundo los intereses de la derecha y la oligarquía venezolana por frenar el irreversible proceso de cambios en Venezuela y, sobre todo, mostró la madurez y la entereza del pueblo venezolano que se movilizó para recuperar el hilo constitucional. Al día siguiente los titulares de los principales rotativos cambiaron, las agencias de noticias, e incluso CNN, divulgaron el trabajo informativo acucioso de Cubavisión: En Venezuela hubo golpe de Estado y el pueblo mismo recobró su democracia. Dentro de este panorama, Cubavisión dejó entrever la necesidad de frenar la hegemonía mediática de las redes transnacionales de la información y crear una red de comunicación que plasmara la realidad de este lado del mundo. Telesur: la televisora del Alba En la declaración conjunta para la creación de la Alternativa Bolivariana para los pueblos de nuestra América, suscrita el 14 de diciembre de 2004 en La Habana por los presidentes de Cuba, Fidel Castro, y de Venezuela, Hugo Chávez Frías, contempla la creación de un canal que defenderá la realidad latinoamericana. El texto del punto 10 reza textualmente: «Defensa de la cultura latinoamericana y caribeña y de la identidad de los pueblos de la región, con particular respeto y fomento de las culturas autóctonas e indígenas. Creación de la Televisora del Sur (Telesur) como instrumento alternativo al servicio de la difusión de nuestras realidades». A tan sólo siete meses de la declaración conjunta del Alba, el 24 de julio del 2005, Telesur inició actividades, con la participación de Cuba, Venezuela, Argentina, Uruguay y Brasil. Posteriormente se unirían Bolivia y Nicaragua sellando una alianza informativa pionera y de gran envergadura para el proceso de integración real que sucede en América del Sur. «Telesur está en el aire, la televisora suramericana, propuesta nuestra, ya salió al aire y cada día tendrá mayor cobertura, ya está saliendo en vivo 24 horas al día, esa es la televisora, así lo digo yo, la televisora del Alba, porque es necesario que nosotros nos veamos nuestros rostros y oigamos nuestras voces, no lo que quieren CNN y las grandes cadenas del Norte que nosotros veamos de nosotros mismos. Para rescatar nuestras tradiciones, nuestras culturas, nació Telesur, la televisora del Sur, la televisora de la integración del Alba», enunció el presidente Chávez en un discurso en Montevideo ese mismo año. Telesur tiene su sede en Caracas y cuenta con corresponsalías activas en Argentina, Brasil, Colombia, Cuba, Ecuador, México, Estados Unidos, Nicaragua, Bolivia y Perú. Su señal tiene cobertura en Centro y Sudamérica, El Caribe, Estados Unidos, Norte de África y Europa Occidental. Duro revés para el imperio informativo del norte. Junto a Al Jazeera, Telesur se erige como el bloque mediático del Sur. Ambas cadenas televisivas firmaron un acuerdo de cooperación en enero del 2006. Haciendo un poco de historia, recordemos que desde las más inéditas manifestaciones periodísticas como las actas públicas o actas del pueblo de la antigua Roma hasta la aparición del primer periódico en el mundo, el Daily Courrant, en la Inglaterra del siglo XVIII, la prensa y los medios de comunicación han jugado un papel importante en la construcción de la historia, en el manejo de la opinión pública y el rechazo o fomento de ideologías. El control sobre los medios de difusión se ha dado desde tiempos inmemoriales, dada la naturaleza ontológica y de constructor de conciencias y sociedad de los mismos. Gobiernos de distintas tendencias ideológicas, intereses de grupos económicos y religiosos han perseguido el control del poder de la prensa y lo ha relegado a los vaivenes de sus propios designios. Sin embargo, en pleno siglo XXI la democratización está ocupando su lugar en el área de comunicación e información. Una nueva era está en curso. Bastiones de la información en el Sur Además de Telesur, existe otro proyecto de pronta ejecución: Radio Sur, otra alternativa para la consolidación del bloque informativo del sur. Pero anteriores a estas iniciativas, hay que destacar la labor de bastiones de la información que marcaron el inicio de esta era comunicacional. Esas son las agencias estatales de información que de una forma u otra determinaron las agendas de los pueblos suramericanos que las crearon como frente complementario o antagónico al avance desmedido de sus homólogas estadounidenses y europeas, las cuales contaban con presupuestos, tecnología para su desarrollo y expansión y apoyo gubernamental. En 1924 nace en Brasilia la Agencia Brasileña de Noticias, la primera del Gigante del Sur y una de las más antiguas y con más trayectoria del subcontinente. Hoy en día es punto referencial de información estatal fuera y dentro de las fronteras de Brasil, y está inserta dentro del contexto de un nuevo orden informativo y en la conformación de un bloque regional de comunicación, gracias a los procesos de unión e integración impulsados por el Mercado Común del Sur (Mercosur) y el Alba. El 14 de abril de 1945 se crea la agencia nacional de noticias argentina Télam, bajo el nombre de Telenoticiosa Americana, de acuerdo con datos referidos por esta agencia. Este proyecto inicialmente fue concretado por el entonces presidente Juan Domingo Perón. «Cuando a fines de 1944 Juan Domingo Perón decidió crear una agencia nacional de noticias, no sólo pensó en la necesidad de que la Argentina tuviera un medio que cubriera informativamente a todo el país, sino también romper con la hegemonía que ejercían Associated Press y United Press Internacional, las dos agencias estadounidenses que controlaban virtualmente la información», refiere un artículo escrito en la misma agencia al cumplir 50 años de actividad periodística. Télam vivió literalmente las imposiciones de las dictaduras hasta la transición a la democracia en Argentina. Enfrentó cierres y conspiraciones. Hoy representa la referencia fidedigna de la realidad argentina desde todos sus ámbitos. En la Venezuela de 1977, durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez, se creó la agencia de noticias Venpres. El 23 de mayo comienza sus actividades, bajo la figura de Servicio Autónomo, dependiente del Ministerio de Información y Turismo con el fin de captar, elaborar y procesar noticias para suministrarlas a los medios de comunicación social. Venpres pasó por varias etapas hasta alcanzar el rango de agencia de noticias nacionales (1990). Diez años después, Venpres se mantenía como organismo adscrito al Viceministerio de Gestión Comunicacional del Ministerio de la Secretaría de la Presidencia. Su proceso de actualización periodística y tecnológica fue detenido hasta que, en el 2004, se inicia el proceso de reestructuración y se convierte en un organismo adscrito al Ministerio de Comunicación e Información. El proceso de reestructuración de Venpres también conllevó a un cambio de denominación. A partir de abril de 2005 es reconocida como la Agencia Bolivariana de Noticias (ABN). El proceso de transformación ha producido paulatinamente cambios que ubican a ABN, junto con los otros medios estatales, en la voz informativa de Venezuela ante el mundo, convirtiéndose en otro baluarte del bloque informativo que se construye en el Sur. Asimismo, en Bolivia se crea, en 1998, la Agencia Boliviana de Información (ABI), empresa estatal que llevará las riendas de las políticas informativas y del acontecer de la nación del altiplano. Estas cuatro agencias de noticias, junto a la cubana Prensa Latina, Telesur y Radio Sur se fortalecen como los bastiones de la información para que el Norte sepa lo que pasa en el Sur y viceversa. Los procesos integracionistas y bloques regionales como el Mercosur han fomentado no sólo el equiparamiento económico y comercial, en la lucha por erradicar los desequilibrios en Sudamérica, sino forjar además un bloque informativo que presente los avances en la región. Hoy se concretan reuniones con expertos en el área para la creación del portal informativo digital y de una agencia de noticias del Mercosur. El Sur marcha hacia una nueva era con canales de información y comunicación que llevarán su realidad a todo el mundo, gracias a estos emergentes actores mediáticos que han sabido informar al Norte lo que pasa en el Sur. Guerras cruzadas en Iraq
Las cinco guerras que se entrecruzan en Iraq
Irak es cada vez más complejo. Simplificar la situación hablando del número de muertos entre los ocupantes achacándolos a una sola vertiente de la guerrilla es no solo irreal, sino engañoso. Y es que en Iraq, a los cuatro años de la invasión y ocupación neocolonial del país, son cinco las guerras que se entrecruzan: suníes contra suníes, shiíes contra shiíes, suníes contra shiíes (o viceversa), suníes contra ocupantes y shiíes contra ocupantes.
En las últimas semanas se han producido tres hechos significativos: la publicación de “las políticas y principios” del Estado Islámico de Iraq (15 de marzo), la celebración de una manifestación sin precedentes contra la ocupación coincidiendo con el derrocamiento de Saddam Husein (9 de abril) y la proclamación del “gobierno islámico” de Iraq (20 de abril) que pone de manifiesto la existencia de un poder alternativo al que gobierna en el país árabe con el beneplácito de los ocupantes. Dos de estos tres hechos tienen como protagonistas a los suníes, el otro a los shiíes. El talón de Aquiles de la guerrilla de liberación nacional (la primera de las guerras de Iraq, la lucha contra los ocupantes) ha sido siempre la imposibilidad de conseguir apoyo alguno fuera del país y de crear un frente político que consiga un cierto reconocimiento internacional. Ello ha derivado en la inexistencia de propuestas que vayan más allá de la retirada de los ocupantes. Ese vacío ha sido llenado por el Estado Islámico de Iraq al proclamar el “gobierno islámico” y nombrar a ministros de la guerra, petróleo, salud, información o agricultura por mencionar sólo algunas de las diez responsabilidades de un gabinete alternativo al oficial. Esto supone un hecho sin precedentes y que va a dar un giro sustancial a las guerras que se libran dentro de la guerra de Iraq. El Estado Islámico de Iraq (EII) está formado por una alianza de ocho organizaciones, con Al Qaeda como fuerza hegemónica, que ya proclamó dicho “estado” el pasado mes de octubre en las zonas centrales del país, de población suní y en las que ejerce un claro predominio. El 15 de marzo, en un paso más de su estrategia, que supone la visualización de su afianzamiento en las zonas que controla y anuncia el reguero de atentados sectarios contra los shíies que se vienen produciendo en el país, hizo público un documento titulado “Políticas y principios” (1) que merece la pena recoger en sus aspectos principales y que, resumidos, son: 1) el islam shií es una forma de politeísmo y apostasía; 2) todos los procedimientos legales deben estar de acuerdo con la shari’a; 3) todas las ideologías como el nacionalismo y el comunismo son una forma de herejía porque reemplazan la ley de Dios; 4) toda persona que ayuda a la ocupación de cualquier forma es un infiel que debe ser puesto en la mira [de los combatientes]; 5) evadir el yijad en las presentes circunstancias es el mayor pecado después del pecado de apostasía; 6) los policías y soldados de un país apóstata [en referencia al gobierno de mayoría shíi] deben ser combatidos y todos los lugares y medios usados como bases por el régimen apóstata deben ser destruidos; 7) el Estado Islámico de Irak no está limitado por ningún acuerdo formado por los ocupantes con ningún individuo o grupo en Iraq. Esto pone de manifiesto que la preponderancia del EII entre las fuerzas antiocupación armadas es una realidad. Y se ha logrado gracias a una durísima campaña militar que ha incluido un enfrentamiento directo con el resto de organizaciones suníes que forman parte de estas fuerzas. Sólo durante el mes de marzo, por no remontarse más atrás en el tiempo, y coincidiendo con la proclamación de las “Políticas y principios” del EII, se produjeron violentísimos enfrentamientos entre diferentes organizaciones suníes en la provincia de Al Anbar. El punto álgido se alcanzó el 27 de marzo, cuando una escuadra del EII emboscó y dio muerte al jeque Hareth Zaher Al-Dhari, uno de los principales dirigentes de la tribu Al- Zouba y comandante de la organización guerrillera Faylaq Al-Jihad Al-Islami tras la negativa de esta organización de unirse al EII y asumir sus propuestas (2). Este comandante era sobrino de Hareth Suleiman Al-Dhari, uno de los más influyentes miembros de la Asociación de Ulemas Musulmanes, la voz más claramente antiocupación de los suníes y vinculada a la guerrilla. El diario Al Hayat publicaba el 31 de marzo que esta acción “había colocado a los grupos de resistencia ante dos opciones, ambas indeseables: o combatir a Al Qaeda y negociar con los americanos” (3). El diario decía algo más: “la crisis de la resistencia iraquí ha ido más allá de este y otros asesinatos [en referencia a que son al menos 30 los altos cuadros políticos y militares muertos en estos enfrentamientos] y Al Qaeda está trabajando para cortar el suministro interno y externo y las líneas de comunicación a muchos [de los diferentes grupos] y tomar posesión de las armas y municiones que están escondidas”. Organizaciones como las Brigadas de la Revolución de 1920, el Ejército de los Mujaidín o el Ejército Islámico (no integradas en el EII) han expresado su preocupación por este tipo de hechos y siguen insistiendo en “mantener unido el frente de la resistencia” (4) pese a decir, de inmediato, que “la matanza de suníes se ha convertido en un blanco legítimo para ellos [el EII]”. Y es que el EII no sólo realiza atentados contra significados cuadros de las organizaciones guerrilleras, sino atentados indiscriminados contra sectores y zonas vinculadas con estas organizaciones, como el sucedido en Ramadi a primeros de abril y que mató a 27 personas o el realizado contra una estación de televisión vinculada con el Partido Islámico (suní). Esta es la segunda de las guerras que se entrecruzan en la guerra de Irak, suníes contra suníes. La tercera guerra es la de suníes contra shiíes (o viceversa), de la que hay pruebas evidentes desde hace tiempo y que ha tenido su colofón, hasta el momento, con el atentado que el 18 de abril causó casi 200 muertos en un barrio shií de Bagdad. Entre ambas comunidades religiosas se está creando claramente un apartheid, ambas se ven obligadas a separarse, a no mezclarse y a iniciar un éxodo silencioso muy parecido a una limpieza étnica, en este caso en defensa de la pureza de la fe religiosa. Un apartheid del que está sacando partido EEUU, que en estos momentos se erige como el defensor de ambos levantando un muro de separación entre ambas comunidades en Bagdad. Es “la pared de Adamiya”, tiene una longitud de cinco kilómetros y es una de las piezas centrales de la estrategia de ocupantes y colaboracionistas por “pacificar” Bagdad y mostrar al mundo, así, que la nueva estrategia impulsada por la Administración Bush tiene éxitos al parar la matanza sectaria. La manifestación de Najaf Esto es algo que ciertos sectores de suníes y shiíes están intentando evitar por todos los medios. Muy significativo fue el ver a significados clérigos suníes encabezando la manifestación que el 9 de abril reunió a más de un millón de iraquíes en Najaf para protestar contra la ocupación. No había signos sectarios, sino banderas nacionales como emblema unificador. El convocante, Muqtada Al Sáder, ha venido manifestando su oposición a cualquier tipo de colaboración con los ocupantes, a pesar de contar con seis ministros en el gobierno de Maliki. La presencia de seguidores de Al Sáder en el gobierno de Maliki merece la pena explicarla con un cierto detenimiento y hay que entenderla dentro de la pugna que se vive entre los shiíes por hacerse con el control de esta comunidad. Los shíies también están enfrentados entre ellos. Esta es la cuarta guerra entrecruzada. El punto más álgido de este enfrentamiento se está produciendo en estos momentos en Basora, la segunda ciudad del país con 2’6 millones de habitantes, el principal puerto de Iraq y la provincia más rica en reservas petrolíferas. Aquí el enfrentamiento entre las fuerzas que apoyan al gobernador Mohammad al-Waiili y su partido Al Favila, y las de Al Sáder llegan a un alto nivel de virulencia, con muertos por ambos lados. El movimiento que dirige Muqtada Al Sáder es, en política, fundamentalmente nacionalista: se opone a la división del país en tres zonas étnicas y religiosas (el norte kurdo, el centro suní y el sur shií) y considera que eso no es más que un plan de balcanización de Iraq. En cuestión religiosa es anti-quietista, siguiendo la práctica de su padre, que consideraba que había que rebelarse contra el régimen baasista en contra de lo que propugnaba el gran ayatolá Alí Sistani. Lo que hasta la ocupación era un enfrentamiento larvado entre estas dos tendencias tuvo su momento más álgido en agosto de 2004, cuando el Ejército del Mahdi se enfrentó a las tropas de EEUU en Najaf y sufrió considerables bajas. Sistani vio en ese momento un momento propicio para debilitar a su rival y dejó que las principales fuerzas de Al Sáder se desgastasen lo suficiente como para luego aparecer él como el protector. Los EEUU habían dado orden de capturar a Al Sáder, pero la intervención de Sistani lo impidió y de alguna forma “domesticó” a su rival al tiempo que le hizo volver al redil. El gran ayatolá ya contaba con el incondicional apoyo del Consejo Supremo de la Revolución Islámica y su brazo armado, las Brigadas Badr, las principales implicadas en las matanzas sectarias. Se garantizaba así, también, el del Ejército del Mahdi. Desde agosto de 2004 hasta febrero de 2006, con la destrucción de la mezquita de Samarra como consecuencia de un atentado, Al Sáder mantuvo un perfil bajo, se integró en la Alianza Unida Iraquí, que agrupa a las organizaciones shiíes, y presentó candidatos en las listas para las elecciones de diciembre de 2005. Como consecuencia de ello sus representantes lograron 30 escaños en el parlamento y aceptó formar parte del gobierno colaboracionista con 6 ministros. Pero, al mismo tiempo, se dedicó a reorganizar al Ejército del Mahdi siguiendo el modelo de Hizbulá en Líbano hasta alcanzar un número de efectivos que podría oscilar entre los 5.000 y los 60.000, dependiendo de las fuentes que se consulten. Eso ha hecho que los EEUU consideren al Ejército del Mahdi como la más grave amenaza para su estrategia en Iraq (5). Esta alianza se resquebrajó de nuevo tras el atentado contra la mezquita shií de Samarra, en febrero de 2006. Mientras Sistani consideraba que en ausencia de un gobierno fuerte las milicias eran una fuerza importante para proteger los lugares santos shíies un sector del Ejército del Mahdi iba más allá y se dividía, a su vez, en pequeños grupos que consideraban tibia y moderada la postura de Al Sáder con los suníes y los EEUU: 40 de los comandantes del EM han sido expulsados de la organización por ello. Pero el que se haya resquebrajado de nuevo la alianza Sistani-Al Sáder no quiere decir que se haya roto. Ambos se complementan y comparten el interés común de proteger a los shíies al tiempo que intentan evitar la guerra sectaria, ya vigente. Ese es el gran logro de la manifestación de Najaf, a la que concurrieron suníes y shiíes bajo la bandera iraquí como símbolo unificador y plataforma antisectaria reclamando la salida de las tropas ocupantes. En contra de lo que se viene diciendo con excesiva simplificación, este movimiento shií, al que se acusa de colaboracionismo, se semeja casi como una gota de agua a otra con lo sucedido durante la revolución islámica iraní que derribó al sha en 1979. Los shíies lo definen como “una insurrección urbana masiva que pone de manifiesto la desobediencia civil contra la ocupación de forma pacífica y disciplinada” (6). La manifestación de Najaf ha sido el primer paso de esa política de desobediencia. El segundo ha consistido en la orden impartida por Al Sáder de que sus ministros se retiren del gabinete, que las fuerzas del Ejército del Mahdi ataquen a los ocupantes y el llamamiento realizado a policías y militares iraquíes para que dejen de cooperar con los estadounidenses (7). Es en este contexto en el que hay que entender el alto número de bajas que están sufriendo los ocupantes a lo largo del mes de abril. Achacarlas sólo a un sector de la guerrilla es totalmente incorrecto. Las órdenes de Al Sáder se han seguido a pies juntillas en Diwaniya, por poner un ejemplo, donde los enfrentamientos entre el Ejército del Mahdi y los ocupantes continúa. No es la primera vez que sucede, ya antes los hubo en esta misma ciudad en noviembre de 2006, así como en Amara y Basora. La totalidad de los muertos caudados a los británicos, así como casi 300 a los estadounidenses, es consecuencia de estos enfrentamientos. Una muestra de la quinta guerra que se entrecruza, shíies contra ocupantes. ----------------------------- Material de referencia acerca de esta noticia (AS) (1) www.tajdeed.org (2) Al Mokhtsar, 13 de abril de 2007 (3) Al Hayat, 31 de marzo de 2007 (4) Al Ahram, 19-25 de abril de 2007 (5) Alberto Cruz, “Muqtada Al Sáder, lel verdadero problema de EEUU en Iraq” (6) Al Arabiya, 10 de abril de 2007 (7) France Press, 9 de abril de 2007 Arriba Centro de Estudios Políticos para las Relaciones Internacionales y el Desarrollo www.nodo50.org/ceprid ALBA: Del sueño a la realidadALBA: Del sueño a la realidad
Cuando, en diciembre de 2004, Fidel Castro y Hugo Chávez lanzaron ALBA –Alternativa Bolivariana para las Américas– la iniciativa parecía representar el marco institucional de los acuerdos que Cuba y Venezuela estaban desarrollando. Representaba un gran ejemplo del comercio justo, que el Foro Social Mundial pregonaba hace muchos años. Cada país suministra lo que posee: crudo venezolano, no a precios de mercado, sino recibiendo a cambio lo que solamente Cuba puede entregar: el mejor personal en salud pública, en educación, en deportes. Otros acuerdos –firmados en abril de 2005– anunciaban la disposición de integración estructural y estratégica entre los dos países, en la dirección del anticapitalismo y del socialismo del siglo XXI. Un año después triunfó Evo Morales en Bolivia y en abril de 2006 adhirió a ALBA. En enero de 2007, le tocó su turno a Nicaragua, en el momento de la posesión de Daniel Ortega como presidente. La reunión realizada en Venezuela –en las ciudades de Barquisimeto y de Tinturero, en la provincia de Lara, en Venezuela, en abril de este año– contó con la participación del presidente de Haití, René Preval, que firmó varios acuerdos con los gobiernos ya adheridos a ALBA, y con la Ministra de Relaciones Exteriores de Ecuador, María Fernanda Espinosa, pudiendo afirmarse que estos dos gobiernos están identificados con el espíritu de ALBA y que su adhesión es cuestión de poco tiempo. ¿Dónde se sitúa ALBA y que la diferencia de los otros proyectos de integración regional? La línea divisoria general que atraviesa el continente no es entre una supuesta “izquierda buena” y una “izquierda mala”. Esta es una visión de la derecha, que busca dividir el campo progresista en el continente, para intentar cooptar gobiernos más moderados. La línea divisoria fundamental es aquella que separa a los países que firmaron acuerdos de libre comercio con EE UU –México, Chile, además de los tratados avanzados por Colombia y por Perú–, que hipotecan su futuro y cualquier posibilidad de regular lo que pasa en sus países, en una relación radicalmente desigual con la mayor potencia imperial del mundo, y los que países que privilegian la integración regional. Entre estos están los que, a pesar de esa opción, mantienen el modelo económico neoliberal –como son los casos de Brasil, Argentina, Uruguay– y los que se sitúan fuera de él: Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador. Este es un segundo divisor de aguas, pero en el contexto de un proceso de alianzas que genera un espacio no sólo de integración –centrado en el MERCOSUR–, sino además contribuyen a generar un mundo multipolar, que debilita la hegemonía unipolar de EE UU. Este proceso se da en América Latina, porque el continente había sido el laboratorio privilegiado de las experiencias neoliberales, que vive actualmente la resaca. Aquí nació el neoliberalismo y aquí fue donde más se extendieron las experiencias neoliberales, así como fue aquí donde se dieron, de manera más concentrada, las grandes crisis neoliberales: México 1994, Brasil 1999, Argentina 2002. América Latina se volvió el eslabón más débil de la cadena imperialista por la combinación de varios factores: - el agotamiento del modelo neoliberal; - el fracaso y el aislamiento de la política del gobierno Bush en el continente; - la fuerza acumulada por la resistencia, en especial de los movimientos sociales, en la lucha contra el neoliberalismo; - el surgimiento de liderazgos y fuerzas políticas que catalizaron esos factores para promover rupturas con los TLCs y con el imperialismo. El poder hegemónico en el mundo se articula actualmente alrededor de tres grandes monopolios: - el poder de las armas; - el poder del dinero; - el poder de la palabra. Los procesos de integración regional trabajan en la perspectiva de un mundo multipolar, poniendo trabas a la hegemonía imperial estadounidense. Los países que rompieron con el neoliberalismo se enfrentan al reino del dinero. Las iniciativas de prensa alternativa –entre las cuales Telesur es el ejemplo más conocido– trabajan por la democratización de los mass media. No hay ninguna otra región en el mundo que presente estas características. Después de muchos años de resistencia al neoliberalismo, en los que los movimientos sociales fueron los principales protagonistas, se conquistó el derecho, una vez agotado el modelo neoliberal, de pasar a la fase de lucha por una hegemonía alternativa y por gobiernos posneoliberales. El neoliberalismo todavía continúa siendo predominante en el continente: basta decir que el modelo sigue vigente en países como México, Brasil, Argentina, Colombia, Chile, Uruguay, entre otros. Las sucesivas rupturas se dieron en las zonas de menor resistencia, menos centrales en el continente, donde el capitalismo neoliberal se había consolidado menos: Venezuela, Bolivia, Ecuador. La misma característica puede ser aplicada a Nicaragua y a Haití, además del país que había roto hace décadas con el capitalismo: Cuba. En la reunión realizada en Venezuela se creó un Consejo de Movimientos Sociales, integrado a la estructura de ALBA, que cuenta también con un Consejo de Presidentes y un Consejo de Ministros. Los movimientos sociales de cada país del continente discutirán ese y todos los demás temas que deseen incluir en la agenda de debates y de construcción de una América Latina posneoliberal, definiendo sus formas concretas de participación, en reunión previa al próximo encuentro de presidentes, previsto, en principio, para diciembre, en Bolivia o en Cuba. Congregando a esos países y a los movimientos sociales, ALBA se transformó en el nuevo horizonte histórico de América Latina y del Caribe, a partir del cual todas las fuerzas progresistas tienen que pensar su identidad, sus objetivos y sus formas de acción. Se constituye en un ejemplo modelo de la aplicación del “comercio justo”, de la solidaridad, de la cooperación. Un espacio alternativo al libre comercio, al dominio del mercado, revelando en concreto como es en el intercambio entre necesidades y posibilidades, que se termina con el analfabetismo, que se fortalece la agricultura familiar y la seguridad alimentaria, que se devuelve el poder a la visión de millones de personas, en suma, donde se ponen las necesidades de la población por encima de los mecanismos de mercado y de la acumulación de capital. Vivimos un periodo marcado por el pasaje del modelo capitalista regulador al neoliberal y del mundo bipolar al unipolar, bajo la hegemonía imperial de EE UU. En América Latina se decide gran parte del futuro del mundo en el nuevo siglo y ALBA es el espacio más avanzado de esa lucha. May 07 La tradición de las NavidadesLa Tradición de las Navidades. Celebración cristiana o pagana?
Nosotros los cristianos esperamos con ansias la llegada de las Navidades en todo el mundo para dar riendas sueltas a nuestra alegría al recordar el nacimiento de nuestro Salvador. Sin embargo, para un observador imparcial, la forma en la que se celebran las Navidades podría resultar reprochable, especialmente en las grandes ciudades, donde la gente celebra de maneras que no podrían nunca ser consideradas cristianas. La palabra Navidad es procedente de la palabra "Natividad", la cual significa "Nacimiento". En otras palabras, sin importar con cuáles otras celebraciones de fin de año coincidan las Navidades, es indudable que la celebración de las Navidades alude a un "Nacimiento". ¿El nacimiento de quién? El Diccionario de la Real Academia Española, en su definición de "Navidad" nos proporciona la respuesta: "Navidad: Natividad de Nuestro Señor Jesucristo; Día en que se celebra" - Diccionario de la Real Academia Española. Espasa, España, 1996. Pág. 776. Dicho esto, es apropiado también decir que a través del paso del tiempo se han agregado muchas costumbres tradicionales y seculares a la celebración de las Navidades. Estas adiciones socavan la celebración auténtica del nacimiento de nuestro Señor y Salvador. El materialismo que día tras día más y más rodea esta celebración obviamente nos dirigen a lo superficial, material y mundano. Durante las Navidades las tiendas reportan ventas récords de alcohol, el uso de drogas aumenta desmesuradamente y la gente parece solamente estar concentrada en la diversión. No obstante a todo esto, los Cristianos continuamos navegando contra la corriente y continuamos uniéndonos en comunión en nuestros templos, grandes y pequeños, para celebrar el nacimiento del Señor. Pero el materialismo que nos rodea es desenfrenado y tiende a entristecernos. La gente se olvida de lo que realmente da razón a la celebración de estas fiestas. Es por esta razón que es esencial que continuemos alejados de influencias anticristianas durante este período del año cuando, sin importar que en realidad marque la fecha exacta del nacimiento de Cristo, hemos separado para recordar el nacimiento del Salvador de la humanidad. ¡Qué bueno y aliciente es saber que hace unos 2,000 años nació el Prometido! ¡Qué delicioso es saber que durante todo el año, pasamos por momentos difíciles, pero que al final del año podemos recordar que un día cualquiera - la fecha no es importante- nació el Redentor de nosotros los pecadores! ¿Nació Jesús el 25 de diciembre? Los estudiosos bíblicos no tienen ni idea de cuándo pudo haber ocurrido el nacimiento de Jesús. Por más de 300 años los cristianos primitivos observaron días diferentes. En el 354 después de Cristo el Obispo Liberio de Roma ordenó a los creyentes celebrar el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre. El Obispo escogió tal día porque muchos en Roma ya celebraban ese día como festivo y lo dedicaban a Saturno. Sin embargo, las Navidades no son, como muchos alegan, históricamente descendientes de la celebración romana llamada Saternalia, la cual incluía excesos carnales extravagantes. La explicación del Obispo fue que había escogido este día para contrarrestar la celebración pagana ya existente, y para comenzar a cambiar la tradición y para cristianizar la fecha. A partir de ese momento, debido a la hegemonía romana en el mundo, los cristianos fueron poco a poco adoptando tal día como el escogido para la celebración del nacimiento de Cristo. Celebrar el nacimiento de Cristo, aún cuando no sabemos a ciencias ciertas cuándo ocurrió en realidad, no es malo en lo absoluto. Ese es el día escogido para recordar su nacimiento. Eso es lo importante. Costumbres paganas y tradiciones que desvirtúan las Navidades Es increíble pensar que por tantos años la gente celebró las Navidades ÚNICA y EXCLUSIVAMENTE como una fiesta religiosa. Sin embargo, recientemente hemos adoptado costumbres que no están relacionadas con la iglesia y la tradición cristiana en lo absoluto. Durante la Edad Media, en Inglaterra, los cristianos celebraban las Navidades y era la época que definitivamente traía más alegría y comunión en todo el año. Mucha gente se extralimitaba y llegó un punto cuando la gente comenzó a confundir la alegría mostrada por la mayoría cristiana, y aprovechaban y se daban al alcohol y a la prostitución. Las barras y los cabarets se abarrotaban de clientes y unos cristianos llamados "puritanos" decidieron suspender completamente la celebración de las Navidades en Inglaterra. Se pasó una ley y en 1643 se suspendió la celebración. Más tarde este decreto se suspendería, por supuesto. La celebración navideña que llevamos a cabo en Estados Unidos y en la mayoría de las ciudades grandes de Latinoamérica son una combinación de varias costumbres y tradiciones que provienen de diferentes culturas europeas y en algunos países, tales como República Dominicana, Cuba y Puerto Rico, hasta se notan influencias africanas. En nuestro caso, como cristianos que somos, sería bueno y provechoso eliminar al menos las más nocivas de estas tradiciones y costumbres de nuestra celebración. Cualquier cosa que no dé la gloria a Cristo debe ser eliminada. Dicho esto, es bueno dejar claro que no debemos caer en extremos. En los países latinoamericanos existe gente que son como los fariseos de los tiempos de Jesús, que creen que la santidad es externa, mientras en su corazón está lleno de orgullo. "¡Yo soy santo!", es lo que dicen. No estando conscientes que la santidad solamente se obtiene mediante la limpieza del corazón, no gracias a las apariencias. ¿Y qué de los árboles de navidad? ¿No son ellos una tradición pagana? Esta es una tradición que obligatoriamente debemos mencionar ya que varios hermanos nos han solicitado que expongamos nuestra posición con respecto al uso de los árboles navideños durante la celebración de las Navidades. Existen varias historias acerca del origen de los árboles navideños. Hubo un tiempo que la gente de Escandinavia hasta los adoraba. Otras culturas, incluyendo a los romanos, quienes adoraban cientos de dioses, creían que los ramos verdes de los árboles traían buena suerte. Por su parte los alemanes fueron los que probablemente usaron los árboles como decoraciones navideñas. Pero hasta en los tiempos bíblicos ya existía una costumbre parecida. Después de todo, es el estándar bíblico el que debemos usar para decidir positiva o negativamente. "Oíd la palabra que ha hablado Jehová acerca de vosotros, oh casa de Israel. Así ha dicho Jehová: "No aprendáis el camino de las naciones, ni tengáis temor de las señales del cielo, aunque las naciones las teman. Porque las costumbres de los pueblos son vanidad: Cortan un árbol del bosque, y las manos del escultor lo labran con la azuela. Lo adornan con plata y oro; lo afirman con clavos y martillo para que no se tambalee. Son como un espantapájaros en un huerto de pepinos. No hablan; son llevados, porque no pueden dar un paso. No tengáis temor de ellos, porque no pueden hacer daño ni tampoco tienen poder para hacer bien." Jeremías 10:1 Es totalmente obvio que en este caso bíblico aludido por el profeta Jeremías, esta gente cortaba los árboles, los decoraba ¡y los adoraba! Pero la Palabra del Señor instruía a su Pueblo a no se dejaran influir por estas costumbres paganas, ya que no tenían el poder que la gente reclamaba que tenían ni eran capaces de hacer las cosas que sus adoradoras creían. El Señor claramente le hace saber a su Pueblo que no hay poder en los árboles. El mal se encontraba en la adoración de los árboles, tal y como está el mal en la adoración de una estatua (Buda), una fotografía de Jesús, una imagen de la virgen María o cualquier otro objeto. La conclusión práctica es que el mal no yace en colocar los árboles de navidad. Si nosotros colocamos y decoramos un árbol con escenas del nacimiento, evidentemente estamos recordando el nacimiento del Salvador, ¡NUNCA alabando al árbol mismo! Una iglesia en crecimiento compra un edificio que no fue fabricado para ser un templo, sin embargo la congregación da gracias a Dios por bendecirlos con una nueva edificación donde pueden alabar con mayor amplitud. Una iglesia en crecimiento usa artefactos como altos parlantes o bocinas e instrumentos que no fueron creados con la finalidad exclusiva de adorar a Dios, pero tan pronto estos instrumentos y equipos electrónicos son obtenidos por la iglesia y "separados" para el servicio del Creador, éstos quedan automáticamente santificados, y no deben ser usados para otros fines que no sean los de la alabanza a Dios. Sin embargo, muchos dicen que no debemos escuchar merengues, salsas, cumbias, o rock cristianos, "porque esa música no es de Dios". ¿Pues son los instrumentos musicales fabricados para Dios desde el principio? ¡No! Ellos son santificados y separados para el servicio una vez son obtenidos con el dinero del pueblo Santo y usados en las alabanzas del Salvador. Un merengue o un Rock pueden ser compuestos para alabar, y el hecho de que sean merengue o rock, no los hace inaceptables ante Dios. Lo mismo podría decirse de los árboles. Es el propósito con que se coloque el árbol en la casa, el que determina si es aceptable antes Dios o no lo es. Cuando Caín y Abel trajeron sus sacrificios, el de Caín no fue agradable a Dios no porque fuera el fruto de la tierra. ¡No! La razón fue porque Caín no le trajo la primicia de sus frutos a Jehová. Abel sí lo hizo. Dios no anda buscando ovejas en vez de frutos de la tierra. ¡Él anda en busca de siervos que le alaben en espíritu y en verdad! Sea con un árbol, un merengue, una oración, una danza, una tambora, una trompeta, o a cappella. ¿Existe alguna referencia bíblica sobre el uso de árboles para fines cristianos? Existen referencias bíblicas que muestran que el uso de árboles y sus ramas para fines de alabanza al Dios Verdadero no son sancionados por Dios. El Señor ordenó a la casa de Israel durante las fiestas de tabernáculo hacer exactamente eso. Veamos: "El primer día tomaréis para vosotros fruto de árbol hermoso: ramas de palmera, ramas de árboles frondosos y de sauces de los arroyos; y os regocijaréis delante de Jehová vuestro Dios durante siete días. Celebraréis fiesta a Jehová durante siete días cada año. Esto es un estatuto perpetuo para vosotros, a través de vuestras generaciones. La celebraréis en el mes séptimo." Levíticos 23:40-41 Otro ejemplo lo podemos encontrar en el Nuevo Testamento: "Al día siguiente, cuando oyeron que Jesús venía a Jerusalén, la gran multitud que había venido a la fiesta tomó ramas de palmera y salió a recibirle, y le aclamaban a gritos: "¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!"" Europa, Cuna del AnticristoEuropa: Cuna del Anticristo
(Daniel 8:24-25)
CUNA DEL ANTICRISTO
625 años antes de que naciera Jesucristo, el Pueblo de Israel fue llevado como esclavo a Babilonia. El rey de Babilonia, Nabucodonosor, tuvo un sueño, pero al despertar no podía recordar lo que había soñado. "Hizo llamar el rey a magos, astrólogos, encantadores y caldeos, para que le explicasen sus sueños..." (Daniel 2:2) El rey prometió que si ellos no eran capaces de interpretar su sueño los iba a matar. Pero como era de esperarse ese grupo de BRUJOS no pudo interpretar el sueño. ¡El rey no tuvo alternativa! "Por esto el rey con ira y con gran enojo mandó que matasen a todos los sabios de Babilonia…" (Daniel 2:12). Ahora bien, dentro de los convocados, había un grupo de israelitas, y dentro de ellos estaba Daniel, que era un siervo de Jehová. Dios le reveló a Daniel el sueño del rey y esto lo salvó de la muerte. Veamos lo que dice Daniel al rey Nabucodonosor: "Tú, oh rey, veías, y he aquí una imagen. Esta imagen, que era muy grande y cuya gloria era sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible. La cabeza de esta imagen era de oro fino (Nabucodonosor); su pecho y sus brazos, de plata (el Imperio Medo-Persa); su vientre y sus muslos, de bronce (el Imperio Griego-Macedonio); sus piernas, de hierro (el Imperio Romano); sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido (de donde saldrá el Anticristo en los tiempos finales, ¡o sea en nuestra era!). Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. (¡El juicio de Jehová contra los reinos para mostrar que él es el Dios Todopoderoso!)" (Daniel 2:31-34). - Todos los paréntesis míos. El rey quedó muy impresionado con Daniel, ya que éste relató su sueño tal y como había ocurrido. Entonces Daniel se dispuso a explicarle al rey la interpretación de este sueño. "Y ahora voy a explicar a Su Majestad lo que el sueño significa. Su Majestad es el más grande de todos los reyes, porque el Dios del cielo le ha dado el reino, el poder, la fuerza, …; Él lo ha puesto todo bajo el poder de Su Majestad, que es la cabeza de oro. Después del reino de Su Majestad habrá otro reino inferior al suyo, y luego un tercer reino de bronce, que dominará sobre toda la tierra. Vendrá después un cuarto reino, fuerte como el hierro; y así como el hierro lo destroza todo y lo destruye, así ese reino destrozará y destruirá a todos los otros reinos." Y ahora viene la parte más importante, porque de los despojos del cuarto reino es de donde se levantará el Anticristo. Y Daniel continua relatando al rey: "Su Majestad vio también que una parte de los pies y de los dedos era de barro, y la otra, de hierro; esto quiere decir que será un reino dividido, aunque con algo de la fortaleza del hierro, pues Su Majestad vio que el hierro estaba mezclado con el barro. Los dedos de los pies eran en parte de hierro y en parte de barro, y esto significa que el reino será fuerte y débil al mismo tiempo. Y así como Su Majestad vio el hierro mezclado con el barro, así los gobernantes de este reino se unirán por medio de alianzas humanas, pero no podrán formar un solo cuerpo entre sí… Durante el gobierno de estos reyes, el Dios del cielo establecerá un reino que jamas será destruido ni dominado por ninguna otra nación, sino que acabará por completo con todos los demás reinos, y durará para siempre. Eso es lo que significa la piedra que Su Majestad vio desprenderse del monte, sin que nadie la hubiera empujado; piedra que convirtió en polvo el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha revelado a Su Majestad lo que va a pasar en el futuro. El sueño es verdadero, y su interpretación, cierta". (Daniel 36-45). Ahora vamos a aplicar esta interpretación de parte de Daniel a la historia secular a partir de Nabucodonosor. Primeramente, Daniel le dijo al rey que la cabeza de oro era él, Nabucodonosor. Por lo tanto ahí no hay ninguna duda. El segundo metal de la estatua, la plata, fue el Imperio de los Medos y Persas. La enciclopedia Grolier nos dice: "Entre los años 549 y 530 antes de Cristo, reinó el Rey Ciro el Grande, el cual conquistó gran parte del mundo conocido de la época antigua. La conquista de la antigua y gran ciudad de Babilonia en el 539 antes de Cristo, hizo de Ciro el gobernador de un reino vasto que iba desde el Mar Mediterráneo hasta la frontera de la India". Enciclopédia Grolier Interactiva. 1998. Este fue el rey que liberó a los israelitas de la esclavitud en Babilonia, una vez conquistada la ciudad por sus tropas. Los reyes que se sucedieron el poder en este imperio lo mantuvieron a flote por muchos años, pero al fin desaparecieron. Después de este reinado, se levantó el reinado Griego-Macedonio, que fue el correspondiente al bronce. Veamos lo que nos dice la historia acerca de este reinado o imperio: "El hijo de Filipo, Alejandro Magno, conquistó un vasto imperio; pero después de la muerte de Alejandro (323 a. C) el imperio comenzó a separarse en cuatro reinados o distritos, de los cuales macedonia fue uno. Siempre manteniéndose en competencia con los reinados rivales…Macedonia permaneció siendo el poder dominante en Grecia hasta la conquista de Roma. El reinado fue destruido en la batalla de Pidna en el 168 a. C. y se dividió en cuatro distritos. En el 146 antes de Cristo se convirtió en una provincia de Imperio Romano". (Enciclopedia Grolier, 1998). Un reino conquistó al otro, ¡Tal y como Daniel lo predijo en su interpretación! ¿No le parece asombroso? Por último, dediquémonos a estudiar el cuarto metal - el cuarto reino - EL IMPERIO ROMANO. Fíjense que el metal de que estaba formado este imperio era hierro. El hierro era el más duro de todos los metales que formaban la estatua. Y eso fue precisamente lo que vino a ser en el futuro el Imperio Romano, como una vara de hierro donde quiera que sus ejércitos llegaban. "La antigua Roma se convirtió de un establecimiento prehistórico rudimentario en el centro de Italia, en un imperio que dominó todo el mundo Mediterráneo. Los romanos desarrollaron una civilización que formó las bases para la civilización moderna del Oeste." (Enciclopedia Grolier, 1998). Y como el hierro, Roma nunca fue conquistado militarmente, sino que la corrupción interna y la locura de sus Césares, la llevó a la ruina. Aprovechándose de esto los alemanes la ocuparon. "El imperio sobrevivió hasta que Roma finalmente cayó ante el poder del Alemán Odoacer en el ¡476 después de Cristo!" (Enciclopedia Grolier, 1998). Si te estás preguntando por qué el Imperio Romano estaba representado por dos piernas en la estatua, la respuesta es que hubo un tiempo en el cual el Imperio Romano estaba dividido o representado por dos capitales, una en Roma y la otra en Constantinopla. (Pregúntale a la gente que sepa de historia, o ve a los libros de historia universal para que simplemente te corroboren todos estos datos. No cito textualmente, por que el espacio es reducido y quiero aprovecharlo lo más posible). Fíjese que una parte de los pies era de hierro y otra de barro. Todos sabemos que el hierro y el barro no formarían una aleación fuerte, ya que no hay forma de mezclarse el uno con el otro. Mantenga este detalle pendiente, ya que nos va a servir de mucho, más adelante. Los 10 cuernos o mejor dicho… ¿La Unión europea? Nótese que esta interpretación del sueño del rey Nabucodonosor por parte de Daniel ocurrió más de 600 años antes de que naciera Jesucristo (¡hace más de 2600 años!) y todos los reinos que Daniel predijo se convirtieron en realidad. Pero aún nos falta analizar los pies y dedos de la estatua. Esta es la parte más importante, ya que esos diez dedos de los pies, que también se presentan como 10 cuernos, han de jugar un papel protagónico en los años que han de venir. Como vemos, no obstante a que este imperio era representado por el bronce, el cual es un metal duro, le llegó su fin cuando el último de los reinos representados en el sueño del rey Nabucodonosor, el Imperio Romano, lo conquistó. EL IMPERIO ROMANO Ahora analicemos lo que está sucediendo en Europa. Sabemos que Roma es la capital de Italia, y Roma fue la capital de ese último reino de donde dice la Palabra de Dios saldría ese otro cuerno pequeño (el anticristo): "Vi que de entre ellos (los reinos de hierro y de barro del Imperio Romano) salía otro cuerno más pequeño.(Daniel 7: 8)" Este cuerno pequeño puede salir de cualquiera de las naciones europeas que anteriormente formaban parte del Imperio Romano. Hasta ahora creo que es evidente que los pies de la estatua que viera el rey Nabucodonosor representan al Imperio Romano, "LOS DIEZ CUERNOS SON DIEZ REYES QUE REINARAN EN ESE REINO (Unión Europea)" Daniel 7:24. (paréntesis míos) Pero si todavía te queda alguna duda de si estas naciones forman lo que podríamos llamar el Renacimiento del Imperio Romano, vamos entonces al próximo punto: LA UNIÓN EUROPEA O EL MERCADO COMÚN EUROPEO El anticristo no pudo haberse presentado 50, 20, ó 5 años atrás, porque era necesario que todos esos 10 reinos del antiguo Imperio Romano se reorganizaran, (de hecho, por lo menos 13 reinos). En la Enciclopedia Britátina del 1999 leemos: "La Unión Europea (UE), creada bajo el Acuerdo de Maastricht en dic. 11, 1991, es una organización intergubernamental de 12 naciones del Oeste de Europa …creada con la aspiración de construir 'una unión duradera entre la gente de Europa'. Este Acuerdo entró en vigencia el 1ro. de nov. de 1993." Amigo mío, sólo los cambios de nombres a que esta "Unión" ha sido sometida en tan corta vida, nos demuestran que las profecías bíblicas son infalibles. El primer nombre oficial fue "Comunidad Europea ", luego "Comunidad Económica Europea", más tarde "Mercado Común Europeo" y recientemente "Unión Europea". La palabra "unión" representa una meta única, una causa única, un …gobierno único, y hasta una moneda única. Un solo banco pondrá las reglas del juego. EL BANCO CENTRAL DE ALEMANIA. El orden en que la Unión Europea se ha ido formando es el siguiente:
May 06 ¿Biocombustibles o Business?¿Bio o business?
Estamos ante una formidable campaña global para acelerar la producción de biocombustibles a partir de la soja, el maíz o la caña de azúcar en reemplazo de los derivados del petróleo. La justificación se fundamenta en una realidad cruda: la contaminación del medio ambiente. Y así, subidos a la cresta de la ola ambientalista, los mayores contaminadores del planeta lanzan su nueva ofensiva. La cumbre de la Unión Europea aprobó que en el 2020 un 10% del consumo total de energía provendrá de biocombustibles. Estados Unidos está inaugurando una destilería para combustibles vegetales por semana: ya están funcionando 120. Y las mismas empresas multinacionales que inventaron los transgénicos –llámense Monsanto, Nidera y Cargill-, además del potentado George Soros y otros, anuncian fuertes inversiones en destilerías y en la creación de nuevas semillas. Para completar la rueda del negocio, George Bush se reunió en marzo con las tres empresas automotoras más grandes –General Motors, Ford y Chrysler- para “adaptar sus productos a la nueva generación de biocombustibles” . Argentina se subió a la nueva ola. Este febrero fue reglamentada la ley 26.093 que crea un régimen de desgravaciones e incentivos para la producción de biocombustibles. Las consecuencias no se han hecho esperar. En el último año el precio internacional del maíz más que se duplicó. Estados Unidos, principal productor mundial del grano, lo vende a México un 150% más caro. Por lo tanto, el precio de la tortilla, alimento básico de los mexicanos, se elevó abruptamente y provocó masivas protestas. Para muchos, fue el primer campanazo. Lester Brown, director del Earth Policy Institute y ex funcionario de varios gobiernos estadounidenses, advirtió: “La cantidad de cereal que se necesita para llenar un tanque de 25 galones (casi 100 litros ) con etanol una sola vez alcanza para alimentar a una persona un año entero”. Por eso –añadió- “la competición por los granos entre los 800 millones de automovilistas y los 2.000 millones de personas más pobres que hay en el mundo puede conducir a revueltas populares”. También en Argentina se sienten los altos precios del maíz en los bolsillos del consumidor. Se encareció la tierra y, por ende, subirán los costos de todos los sembrados. La polémica está abierta. Los movimientos sociales lanzan voces de alerta y no son pocos los investigadores con visiones muy distintas a las planteadas por las petroleras ahora devenidas destiladoras del combustible verde. El periodista británico George Monbiot, por ejemplo, hizo cálculos y descubrió que “para mover solamente nuestros coches y autobuses con biodiesel se requerirían sembrar 25,9 millones de hectáreas. Sin embargo, existen en el Reino Unido solo 5,7 millones de hectáreas. Si esto sucediese en toda Europa, las consecuencias sobre el suministro de alimentos serían desastrosas”. Ricardo Mascheroni, investigador de la Universidad Nacional del Litoral, también hizo cálculos: “si hoy el mundo abandonara la quema de hidrocarburos y pasase a los biocumbustibles, se necesitarían plantar una cantidad de hectáreas equivalentes a varios planetas”. El Ingeniero Miguel Baltanás, investigador superior del CONICET, apuntó además que para incorporar biodiesel en un porcentaje de tan sólo el 2%, “sería necesario emplear el 50% de la producción mundial de aceites vegetales”. De esto podemos inferir –añade Marcheroni- que si el porcentaje fuera del 4% del total, deberíamos usar todos los aceites vegetales que se producen en el mundo. Entonces –se pregunta- ¿con qué haremos las papas fritas? Pero lo que está en juego es mucho más que la fritura de papas, es una concepción sobre lo que vendrá: ¿business o alimentos para toda la humanidad? Lo cierto es que el negocio de las multinacionales amenaza con exterminar territorios alimentarios. Y por lógica consecuencia, habrá más hambre y más devastación ambiental. Porque además los biocombustibles, tal como están planteados, no mitigarán el cambio climático: “La combustión de biodiesel –nos señala el ingeniero Baltanás- produce más óxidos de nitrógeno, los que en la atmósfera producen un efecto invernadero 24 veces superior al de dióxido de carbono”. La conclusión a la que llegan entonces Mascheroni y otros es la siguiente: “¿En dónde vamos a producir alimentos, si tendremos que tapizar de soja, maíz y otros monocultivos hasta los canteros de las casas? Estamos frente a otra propuesta colonial de multinacionales que además de la soja, su aceite o el biodiesel que se exporta, se llevan el agua y los nutrientes del suelo y nos dejan la contaminación, la desertificación, la aniquilación de biodiversidad y la pérdida de calidad de vida. Un negocio redondo”. Imperialismo biológico Miguel Angel Altieri, doctor en agroecología y profesor en la Universidad de Berkeley, California, considerada uno de las mayores de la investigación del medio ambiente en relación con los movimientos sociales, denunció qué hay detrás del ‘proyecto sobre biocombustibles. Señaló: “Los biocombustibles son una tragedia ecológica y social. Con su producción se creará un problema muy grande de soberanía alimentaria, ya que hay miles de hectáreas de soja, caña de azúcar y palma africana que se van a expandir, lo que va a producir una deforestación masiva. Esto ya está pasando en Colombia y en el Amazonas. Además va a aumentar la escala de producción de monocultivos mecanizados, con altas dosis de fertilizantes y específicamente Atrazina, que es un herbicida muy nocivo con irrupción endocrina. El desarrollo de los biocombustibles no tiene ningún sentido energético, ya que todos los estudios que se han hecho demuestran que se necesita más petróleo para fabricar biocombustible. Por ejemplo, en el caso del etanol de maíz se necesitan 1,3 kilocalorías de petróleo para producir una kilocaloría de bioetanol. Estamos ante el diseño de una nueva estrategia de reproducción por parte del capitalismo, que está tomando el control de los sistemas alimentarios. Se está produciendo la alianza inédita de multinacionales petroleras, biotecnológicas, de autos, los grandes mercaderes de granos y algunas instituciones conservacionistas que van a decidir cuáles van a ser los grandes destinos de los paisajes rurales de América Latina. Para que Estados Unidos produzca todo el etanol que necesita para reemplazar su petróleo, debería cultivar seis veces su superficie. Entonces, está claro que lo van a hacer en los países de América Latina y, de hecho, ya están en camino. Se trata de un imperialismo biológico". Censura de los medios de comunicacion mundial acerca de los estragos que estan causando las armas radioactivas a los IraquiesBalance de la situación sanitaria en Iraq Censura de las cifras de muertos y del aumento de cánceres y malformaciones por las armas radiactivas
En Abril 2007 se han realizado en Irak las mayores manifestaciones contra la invasión. Cientos de miles de personas han ocupado las calles especialmente en Najaf para pedir el fin de la ocupación que sufren desde 2003. Es importante destacar que los manifestantes incluían numerosos soldados y policías de uniforme. Quemando banderas norteamericanas la multitud gritaba "Abajo Bush, abajo América". " No, no, no a los Estados-Unidos ", " Bush el terrorista debe irse".(1) La humanidad al borde de su extinciónLa humanidad al borde de su extinción
El informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático señala que por “acción humana” hay un acelerado calentamiento global. Cada día constatamos sus efectos con la desaparición de los glaciares, la desaparición de arroyos, el avance de la desertificación, la subida de los mares, los huracanes, entre otros efectos. El Instituto de la Empresa Estadounidense está ofreciendo a científicos y economistas $USA 10,000 por escribir artículos que critiquen ese informe. Es la peor amenaza para la humanidad aunque no la única. Las otras son: El proyecto de Bush de producir 35 mil millones de galones de etanol matando de hambre a las poblaciones pobres del planeta. El envenenamiento de aguas y suelos por la minería y los hidrocarburos. El agujereo de la capa de ozono que nos defiende de los rayos ultravioletas del sol. La tala indiscriminada de bosques y selvas. Las bombas atómicas. El uso de agroquímicos, etc. El mundo está dirigido por grandes empresas multinacionales a través de gobiernos a su servicio. Vivimos la más alta expresión del individualismo capitalista, el neoliberalismo. Esas empresas cuyo fin es lograr las más elevadas ganancias en el menor tiempo posible sacrifican a la mayoría de la humanidad, sacrifican a la naturaleza y por lo tanto a su propia descendencia al cumplimiento de ese sacrosanto objetivo. El millonario británico Richard Branson, dueño de la aerolínea Virgin que acompaña a Al Gore en su campaña contra el calentamiento global, organizó un concurso que otorga 25 millones de dólares al científico que presente un proyecto comercial que logre eliminar los gases de efecto invernadero. Cuando le dijeron que él también contribuía al calentamiento global con su aerolínea, él contestó “es cierto, pero ¿qué hago?, si saco mi aerolínea inmediatamente ese espacio será ocupado por la British Airway”. Tenía toda la razón.
No es un problema de conocimiento, ni un problema moral, ni de acción individual, es problema del sistema económico y político. La ecologista Silvia Ribeiro señala “......la tendencia más extrema y peligrosa es la geoingeniería: la manipulación intencional del clima y el ambiente planetario.” “Existen iniciativas gubernamentales y privadas que van desde la fertilización de los océanos con nanopartículas de hierro (para tratar de bajar la temperatura de los mares y desviar huracanes) hasta lanzar nanopartículas de compuestos sulfatados al cielo para crear una capa que intercepte los rayos solares. Todas tienen en común que podrían causar catástrofes de desequilibrios y contaminación inéditas.” La raíz del problema está en el eje individualista del sistema que ha llegado a su máxima expresión con el neoliberalismo. La única posibilidad de salvación de la humanidad está en que no esté gobernada por las grandes empresas sino por ella misma, en forma no individualista sino colectivista, solidaria. La humanidad en su conjunto, teniendo como objetivo fundamental su supervivencia, estudiará la forma de contrarrestar el calentamiento global, usando para ese objetivo los adelantos científicos y técnicos. A eso nos referimos cuando hablamos de que “otro mundo es posible”, eso expresamos los indígenas quechuas cuando hablamos de la extensión del “ayllu” (comunidad solidaria indígena) a todos los niveles de la organización social, a eso se refiere la gente cuando habla de socialismo. El nombre no interesa, lo que buscamos es una organización colectivista, solidaria, humanista. Repito: Si no se abandona el egoísta individualismo cada vez más exacerbado del actual sistema económico y político y se lo sustituye por un sistema colectivista y solidario, la humanidad y gran parte del mundo vivo acabarán pronto, matados por lo que llaman la “acción humana” que es en realidad la acción antihumana del sistema. May 04 Mensaje de mi comanadante Fidel Castro Ruz para el 1ro de mayo de 2007"Lo que se impone de inmediato es una Revolución Energética"
Nada me anima contra Brasil. Para no pocos brasileños, sobre los que no cesan de martillar argumentos en un sentido u otro, capaces de confundir a personas tradicionalmente amigas de Cuba, pareceríamos aguafiestas a los que no les importa perjudicar el ingreso neto de moneda exterior de ese país. Guardar silencio sería para mí optar entre la idea de una tragedia mundial y un supuesto beneficio para el pueblo de esa gran nación.
No voy a culpar a Lula y a los brasileños de las leyes objetivas que han regido la historia de nuestra especie. Apenas han transcurrido siete mil años desde que el ser humano dejó huellas palpables de lo que llegó a ser una civilización inmensamente rica en cultura y conocimientos técnicos. Sus avances no se lograron al mismo tiempo ni en el mismo lugar de la geografía. Puede afirmarse, que debido a la inmensidad aparente de nuestro planeta, en muchos casos se desconocía la existencia de una u otra civilización. Jamás durante miles de años el ser humano vivió en ciudades de veinte millones de habitantes como Sao Paulo o Ciudad México, o en comunidades urbanas como París, Madrid, Berlín y otras que ven transitar trenes sobre rieles y colchones de aire, a velocidades de más de 400 kilómetros por hora. En la época de Cristóbal Colón, hace apenas 500 años, algunas de esas ciudades no existían o no sobrepasaba su población la cifra de varias decenas de miles de habitantes. Ninguna gastaba un kiloWatt para iluminar sus hogares. Posiblemente la población del mundo no rebasaba entonces los 500 millones de habitantes. Se conoce que en 1830 alcanzó los primeros 1 000 millones, ciento treinta años después se multiplicó por tres, y cuarenta y seis años más tarde la suma de los habitantes del planeta se elevó a 6 500 millones, en su inmensa mayoría pobres, que deben compartir los productos alimenticios con los animales domésticos y de ahora en adelante con los biocombustibles. La humanidad no contaba entonces con los avances de la computación y los medios de comunicación alcanzados en la actualidad, aunque sí habían estallado ya las primeras bombas atómicas sobre dos grandes comunidades humanas, en lo que constituyó un brutal acto de terrorismo contra población civil indefensa, por razones estrictamente políticas. Hoy el mundo cuenta con decenas de miles de bombas nucleares cincuenta veces más poderosas, con portadores varias veces más veloces que el sonido y de una precisión absoluta, con las cuales nuestra sofisticada especie puede autodestruirse. A finales de la Segunda Guerra Mundial, que libraron los pueblos contra el fascismo, surgió un nuevo poder que se adueñó del mundo e impuso el actual orden absolutista y cruel.
Antes de viajar Bush a Brasil, el jefe del imperio estableció que el maíz y otros alimentos serían la materia prima adecuada para producir biocombustible. Lula por su parte declaró que, a partir de la caña de azúcar, Brasil podía suministrar el que fuese necesario; veía en esta fórmula un porvenir para el Tercer Mundo, y el único problema pendiente de solución sería mejorar las condiciones de vida de los trabajadores cañeros. Bien consciente estaba, y así lo declaró, que Estados Unidos por su parte debía suspender las barreras arancelarias y los subsidios que afectan la exportación del etanol a Estados Unidos. Bush respondió que las tarifas y los subsidios a los agricultores eran intocables en un país como Estados Unidos, primer productor mundial de etanol a base de maíz. Las grandes transnacionales norteamericanas productoras de ese biocombustible, que invierten aceleradamente decenas de miles de millones de dólares, le habían exigido al jefe del imperio la distribución en el mercado norteamericano de no menos de treinta y cinco mil millones (35 000 000 000) de galones de ese combustible cada año. Entre tarifas protectoras y subsidios reales la cifra por año ascenderá a casi cien mil millones de dólares. Insaciable en su demanda, el imperio había lanzado al mundo la consigna de producir biocombustibles para liberar a Estados Unidos, el mayor consumidor mundial de energía, de cualquier dependencia exterior en materia de hidrocarburos. La historia demuestra que el monocultivo cañero estuvo asociado estrechamente a la esclavitud de los africanos, arrancados por la fuerza de sus comunidades naturales y trasladados a Cuba, Haití y otras islas del Caribe. En Brasil ocurrió exactamente igual con el cultivo de la caña. Hoy en ese país, casi el 80% de la caña se corta manualmente. Fuentes y estudios aportados por investigadores brasileños afirman que un cortador de caña, trabajador a destajo, debe producir no menos de doce toneladas para satisfacer necesidades elementales. Ese trabajador necesita efectuar 36 630 flexiones de piernas, recorrer pequeños trayectos 800 veces cargando 15 kilos de caña en los brazos y caminar en su faena 8 800 metros. Pierde un promedio de 8 litros de agua cada día. Solo en caña quemada se puede alcanzar esa productividad por hombre. La caña de corte manual o mecanizado se suele quemar para proteger al personal de mordidas o picadas dañinas y sobre todo para elevar la productividad. Aunque exista una norma establecida de 8 de la mañana a 5 de la tarde para realizar su tarea, ese corte a destajo no escapa de las 12 horas de trabajo. La temperatura en ocasiones alcanza los 45 grados centígrados al mediodía. Yo personalmente he cortado caña no pocas veces por deber moral, igual que otros muchos compañeros dirigentes del país. Recuerdo el mes de agosto de 1969. Escogí un lugar próximo a la Capital. Me movía bien temprano cada mañana hacia allí. La caña no quemada era verde, de variedad temprana y alto rendimiento agrícola e industrial. No cesaba de cortar un minuto durante cuatro horas consecutivas. Alguien se encargaba de afilar el machete. Ni una vez dejé de producir un mínimo de 3,4 toneladas diarias. Luego me bañaba, almorzaba sosegadamente y descansaba en un lugar muy próximo. Gané varios bonos por la famosa zafra del 70. Tenía entonces 44 años recién cumplidos. El resto del tiempo, hasta la hora de dormir, lo dedicaba a mis deberes revolucionarios. Detuve aquel esfuerzo personal cuando me ocasioné una herida en el pie izquierdo. El afilado machete había penetrado en la bota protectora. La meta nacional era de 10 millones de toneladas de azúcar y 4 millones de toneladas de melaza aproximadamente, como subproducto. Nunca se alcanzó, aunque nos acercamos a ella. La URSS no había desaparecido, parecía algo imposible. El período especial, que nos llevó a una lucha por la supervivencia y a las desigualdades económicas con sus elementos de corrupción inherentes, no había surgido. El imperialismo creyó que había llegado la hora de rematar a la Revolución. También es honesto reconocer que en los años de bonanza aprendimos a derrochar y no fue poco el grado de idealismo y de sueños que acompañaron a nuestro heroico proceso. Los grandes rendimientos agrícolas de Estados Unidos se lograron mediante la rotación de las gramíneas (maíz, trigo, avena, mijo y otros granos similares) con las leguminosas (soja, alfalfa, frijoles, etcétera). Estas incorporan nitrógeno y materia orgánica a los suelos. El rendimiento del maíz en Estados Unidos en el año 2005, según datos de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), alcanzó 9.3 toneladas por hectárea.
En Brasil solo se logran 3 toneladas de ese grano en la misma área de tierra. La producción total contabilizada de ese hermano país fue ese año treinta y cuatro millones seiscientas mil toneladas, consumido internamente como alimento. No puede aportar maíz al mercado mundial. Los precios de ese grano, alimento principal de numerosos países del área, casi se han duplicado. ¿Qué ocurrirá cuando cientos de millones de toneladas de maíz se dediquen a la producción de biocombustible? Y no voy a mencionar las cantidades de trigo, mijo, avena, cebada, sorgo y otros cereales que los países industrializados utilizarán como fuente de combustible para sus motores. A esto se añade que es muy difícil para Brasil llevar a cabo la rotación del maíz con leguminosas. De los estados brasileños que tradicionalmente lo producen, ocho de ellos son responsables del noventa por ciento de la producción: Paraná, Minas Gerais, Sao Paulo, Goias, Mato Grosso, Río Grande do Sul, Santa Catarina y Mato Grosso do Sul. Por otro lado, el 60% de la producción de caña de azúcar, una gramínea que no puede rotarse con otros cultivos, se lleva a cabo en cuatro Estados: Sao Paulo, Paraná, Pernambuco y Alagoas. Los motores de tractores, máquinas cosechadoras y los medios pesados de transporte para mecanizar la cosecha, gastarían hidrocarburos en cantidades crecientes. El incremento de la mecanización nada ayudaría a evitar el calentamiento del planeta, algo que está probado por los especialistas que miden la temperatura anual desde hace más de 150 años. Brasil sí produce un excelente alimento especialmente rico en proteína, la soja: cincuenta millones ciento quince mil (50 115 000) toneladas. Consume casi 23 millones de toneladas y exporta veintisiete millones trescientos mil (27 300 000). ¿Es que acaso una parte importante de esa soja se va a convertir en biocombustible? En lo inmediato los productores de carne bovina comienzan a quejarse de que los terrenos sembrados de pastos se están transformando en cañaverales. El antiguo Ministro de Agricultura de Brasil, Roberto Rodrigues, importante defensor de la actual línea gubernamental y hoy co-presidente del Consejo Interamericano de Etanol, creado en el 2006 a partir de un acuerdo con el Estado de Florida y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para promover el uso de biocombustible en el continente americano, declaró que el programa de mecanización de la cosecha cañera no genera más empleo, sino que por el contrario se produciría un excedente de personal no calificado. Se conoce que los trabajadores más pobres procedentes de diversos estados son los que acuden al corte de la caña por imperiosa necesidad. En ocasiones, son personas que tienen que separarse muchos meses de sus familiares. Es lo que ocurría en Cuba hasta el triunfo de la Revolución, cuando el corte y alza de la caña era a mano y apenas existía el cultivo y transporte mecanizado. Al desaparecer el brutal sistema impuesto a nuestra sociedad, los cortadores, alfabetizados masivamente, abandonaron su peregrinar en muy pocos años y fue necesario sustituirlos con cientos de miles de trabajadores voluntarios. A esto se añade el último informe de Naciones Unidas sobre el cambio climático, al afirmar lo que ocurrirá en Suramérica con el agua de los glaciares y la cuenca acuífera del Amazonas a medida que la temperatura de la atmósfera siga aumentando. Nada impide que el capital norteamericano y europeo financie la producción de biocombustibles. Podrían incluso regalarles los fondos a Brasil y América Latina. Estados Unidos, Europa y demás países industrializados se ahorrarían más de ciento cuarenta mil millones de dólares cada año, sin preocuparse de las consecuencias climáticas y de hambre, que afectarían en primer lugar a los países del Tercer Mundo. Siempre les quedaría dinero para el biocombustible y adquirir a cualquier precio los pocos alimentos disponibles en el mercado mundial. Lo que se impone de inmediato es una revolución energética que consiste no solo en la sustitución de todas las luminarias incandescentes, sino también en el reciclaje masivo de todos los equipos domésticos, comerciales, industriales, transporte y de uso social, que con las tecnologías anteriores requieren dos y tres veces más energía. Duele pensar que se consumen anualmente 10 mil millones de toneladas de combustibles fósiles, lo cual significa que cada año se derrocha lo que la naturaleza tardó un millón de años en crear. Las industrias nacionales tienen por delante enormes tareas que realizar y con ello incrementar el empleo. Así podría ganarse un poco de tiempo. Otro riesgo de carácter diferente que el mundo corre es el de una recesión económica en Estados Unidos. En los últimos días los dólares han roto récord de pérdida de valor. Con esa moneda de papel y los bonos norteamericanos están constituidas la mayor parte de las reservas en divisas convertibles de todos los países. Hoy Primero de Mayo es un buen día para hacer llegar estas reflexiones a los trabajadores y a todos los pobres del mundo, junto a la protesta contra algo también increíble y humillante que ha ocurrido: la liberación de un monstruo del terrorismo, precisamente al cumplirse el 46 Aniversario de la Victoria Revolucionaria de Playa Girón. ¡Prisión para el verdugo! ¡Libertad para los Cinco Héroes!
Fidel Castro Ruz Publicacion en EE UU de documentos inéditos acerca de sabotaje de avión CubanoLa CIA estaba detrás de la organización que se atribuyó el atentado Publican en EEUU documentos inéditos sobre sabotaje a avión civil cubano
El Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington ha publicado el pasado jueves 3 de mayo 75 páginas de documentos que ofrecen inobjetables evidencias de los vínculos de Luis Posada Carriles con la CIA en 1976 y su responsabilidad en el sabotaje contra un avión de Cubana el 6 de octubre de ese año, que costó la vida a 73 personas. Entre los documentos, que pueden consultarse en la página web de este prestigioso centro de investigación no gubernamental norteamericano, se encuentran declaraciones manuscritas de Freddy Lugo y Hernán Ricardo. Los autores materiales del atentado se incriminan mutuamente por haber volado al avión con una bomba de C-4, reconocen que el atentado se planeó en Caracas e identifican a Posada Carriles y a Orlando Bosch como los jefes de la operación terrorista. “(Hernán Ricardo) me dijo que quería viajar en Cubana, porque iba a volar ese avión”, dice Freddy Lugo a las autoridades de Trinidad, registrado en una de las declaraciones firmadas por él y debidamente certificadas. Cuando el Comisionado de la Policía Dennis Elliot Ramdwar le pide a Lugo que explique qué quiere decir él con la palabra “volar”, el terrorista responde: “Por ‘volar’ quiero decir ‘desaparecer’.” Entre los documentos, se encuentran también dos diagramas dibujados por el propio Hernán Ricardo ante el Comisionado Ramdwar. En una página aparece el organigrama de la Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU) –grupo terrorista que se adjudicó el atentado y que según confirmó Ricardo, estaba vinculado a la CIA. En la página, se puede observar un esquema de la bomba plástica utilizada en el sabotaje, que poseía un detonador estilo lápiz. Los dos empleados de Posada confesaron que el material explosivo fue camuflado dentro de un tubo de pasta de diente Colgate, que Ricardo subió al avión cubano en el bolsillo de su camisa. El Archivo de Seguridad Nacional también revela un informe de inteligencia encontrado entre los papeles personales de Luis Posada Carriles, durante el allanamiento de la agencia de Investigaciones Comerciales e Industriales Compañía Anónima (ICICA), en octubre de 1976. Este documento, certificado por dos peritos venezolanos que prueban que fue escrito por Hernán Ricardo, demuestra que Luis Posada Carriles no solo organizó el sabotaje en Barbados, sino otros realizados contra instalaciones cubanas en Panamá, Trinidad y Colombia en los meses previos a la voladura del CU-455. PARA DESCARGAR LOS DOCUMENTOS MÁS IMPORTANTES
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