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    June 10

    Calentamineto global, tres veces mas que lo que se habia dicho.

    El calentamiento global, tres veces más rápido que las peores predicciones        

    Según una serie de asombrosos y serios estudios El calentamiento global se está acelerando tres veces más rápido de lo que se temía.

    Han descubierto que las emisiones de CO2 han estado aumentando a un ritmo tres veces más que en la década de los 90. La capa de hielo del Ártico se está derritiendo tres veces más rápidamente- y el nivel de los mares está aumentando al doble de velocidad, como se pronosticó.

    Las noticias de los estudios, deben conducir a unas medidas más estrictas contra la contaminación de las que se contemplaban, estas llegan justo antes que los líderes de las naciones más poderosas se reúnan en Alemania, con el cambio climático como tema más importante de la cumbre del G8.

    Estas noticias pueden poner más presión en el Presidente Bush para que finalmente acepte sumarse a tomar medidas internacionales.

    El estudio publicado por la Academia Nacional de las Ciencias de los EEUU, (PNAS) muestra que las emisiones de CO2 han estado aumentando un 3% al año durante esta década, comparado con el 1,1% al año en los 90.

    La importancia de estos datos es que el aumento es mucho más rápido que el peor escenario del último informe del IPCC y sugiere que las terribles predicciones del informe sobre la disminución de cosechas, escasez de agua, derretimiento del hielo y la desaparición de especies es muy probable que se queden cortas sobre la amenaza a la que nos enfrentamos.

    El estudio muestra que casi ¾ del crecimiento en emisiones viene de los países en vías de desarrollo, particularmente de China. El país sin embargo no aceptará a que se le culpe del problema, apuntando que sus emisiones per capita son una sexta parte de las emitidas por cada estadounidense. Además, según el estudio los países desarrollados con menos de una sexta parte de la población mundial contribuyen con más de dos tercios de las emisiones globales.

    Un estudio del Centro de la Universidad de California para la información de la nieve y el hielo (University of California's National Snow and Ice Data Center) muestra que el hielo ártico ha disminuido un 7,8% por década en los últimos 50 años, comparado con la media de los modelos del IPCC que es un 2,5%.Más información:
    pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.0700609104

    Global warming 'is three times faster than worst predictions'
    By Geoffrey Lean, Environment Editor
    Published: 03 June 2007 The Independent
    http://environment.independent.co.uk/climate_change/article2609305.ece

    EE UU y China, los contaminantes mas sobresalientes del medio ambiente y se resisten a promover mecanismos y frenar la emanacion descontrolable de CO2

    EEUU y China, los más contaminantes y resistentes a proteger el medio ambiente
     
     
     
     
     

    El daño al planeta por efecto del cambio climático es una certeza, como lo es también la resistencia de dos de los países que más contaminan en el mundo, Estados Unidos y China, para adoptar acciones concretas que reviertan el deterioro. Lo cierto, como dejó aquí en claro la Agencia Internacional de Energía (AIE), en el contexto de un foro de legisladores que hoy concluyó, es que no se puede esperar que el petróleo y el carbón puedan ser sustituidos a corto plazo como combustibles de la economía mundial.

    Este lunes concluyó el tercer foro de legisladores de los países del Grupo de los 8 (G-8) más las cinco naciones en desarrollo de creciente peso económico: China, India, Brasil, México y Sudáfrica, que conforman el llamado Grupo de los 5 (G-5).

    Los parlamentarios que participaron en la cita, que representan a todo el espectro electoral en sus respectivas naciones, emitieron un pronunciamiento en el que afirman que no debe haber incompatibilidad entre el crecimiento de la economía y la protección al ambiente. ''Las acciones que se emprendan en los países en desarrollo para proteger el ambiente serán más exitosas si se complementan con asistencia, inversión y acceso a tecnologías limpias'', añadieron en el comunicado que reflejó las conclusiones del encuentro de dos días en Berlín.

    El grupo de legisladores del G8+5 forma parte del proceso de consulta del Grupo de los 8 países más avanzados (Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Francia, Italia, Alemania, Japón y Rusia), cuyos presidentes o primeros ministros se reúnen entre el miércoles y viernes en la localidad alemana de Heiligendamm, a orillas del Mar Báltico, para su cumbre anual, que este año discutirá temas como el cambio climático.

    En el comunicado, los legisladores reunidos en el Bundestag, la sede del Parlamento alemán, manifestaron que los dirigentes del G-8 deben lograr un acuerdo para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero -que causan el calentamiento del planeta- más allá de los rangos planteados en el Protocolo de Kyoto, que busca reducir las emisiones de bióxido de carbono a un ritmo de 5 por ciento en promedio entre 2008 y 2012.

    Estados Unidos y China, que emiten 22 y 16 por ciento, respectivamente, del total de bióxido de carbono en el mundo, no han ratificado el Protocolo de Kyoto. Sus dirigentes traerán a la cumbre del G-8 propuestas individuales sobre disminución de emisiones, las cuales han sido criticadas por naciones europeas, pues consideran que los planteamientos no contienen metas concretas.

    El uso de energías menos contaminantes es, por lo menos a corto plazo, de efecto limitado sobre el consumo mundial de energéticos.

    Al participar en los trabajos del foro de legisladores este lunes, Neil Hearst, director de investigación de la Agencia Internacional de Energía (AIE), declaró que ''llevará tiempo reducir el uso de combustibles fósiles como fuente principal de energía. En 2050 seguirán los combustibles fósiles como la mayor fuente de energía'', añadió.

    La "captura de carbón'', opción para generar energía

    Los legisladores que participaron en el foro llamaron la atención sobre la necesidad de contar con recursos para que naciones en desarrollo puedan hacer uso de tecnologías disponibles de protección al ambiente.

    Una de ellas es la llamada ''captura de carbón''. Consiste, en términos generales, en que las emisiones de bióxido de carbono de algún emplazamiento industrial son capturados, en vez de ir al medio ambiente, comprimidos y llevados a un depósito subterráneo, con lo que se convierten a la vez en una forma utilizable de energía, por ejemplo para producir electricidad. Es una tecnología costosa y que por ahora no es de uso extendido, aunque ya está disponible.

    Cristalina Georgiyeva, directora de estrategia y operaciones del Departamento de Desarrollo Sustentable del Banco Mundial, planteó que puede haber recursos para que naciones con economías pobres puedan utilizar estos medios tecnológicos para proteger el ambiente.

    Georgiyeva mencionó que el Banco Mundial dispone de fondos prestables por 30 mil millones de dólares, de los que coloca alrededor de 20 mil millones. ''Ahí existe una posibilidad, 10 mil millones de dólares que ahora no se colocan y que pueden ser utilizados en estas tecnologías'', añadió.

    La ''captura de carbón'' es hasta ahora una de las tecnologías que se han considerado viables para disminuir la emisión de contaminantes. Aunque ya se emplea, su uso genera dudas. Una de ellas fue planteada por el parlamentario alemán Frank Schwabbe, quien dijo que los depósitos de carbón capturado del ambiente pueden generar explosiones subterráneas.

    ''La posibilidad de accidentes no está descartada'', respondió Roger Wicks, jefe del área de energía de Anglo American, una de las principales empresas energéticas del mundo.

    Otro asunto es que el uso de estas fuentes limpias de energía tiene un impacto directo en la factura de los consumidores. Los costos del uso de electricidad pueden incluso duplicarse cuando es generada con el dióxido de carbono capturado del ambiente, según comentó Wicks.

    Así quedó de manifiesto en esta reunión que el uso de estas energías es también un asunto en el que los políticos pueden dejar sentir su peso, si es que quieren pagar el costo de un alza en el precio del suministro de electricidad, por ejemplo.

    Capitalismo, sindrome del calentamiento global

    El estigma del capitalismo depredador
     
     
     
     

    Un informe desolador entregó en febrero pasado el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), donde se concluye que el calentamiento del planeta es inevitable y el nivel del mar seguirá subiendo durante más de un siglo, aunque se detuvieran hoy las emisiones de gases de efecto invernadero. El organismo perteneciente a la Organización de Naciones Unidas (ONU), conformado por 2 mil 500 científicos de 120 naciones, prevé nuevas inundaciones, olas de calor, deshielos y aumento del nivel del mar. Pero eso no es todo: la segunda parte del IV Informe del IPCC divulgado el 6 de abril en Bélgica, sostiene que el fenómeno climático provocará además la extinción del 20 al 30 por ciento de todas las plantas y animales, en los próximos 50 años. Paralelamente, el mundo enfrentará sequías, inundaciones, hambrunas y la proliferación de enfermedades tropicales como malaria y dengue.

    El panorama no puede ser más desalentador para el futuro de la especie humana. Sin embargo, George W. Bush, presidente de Estados Unidos - nación que genera el 25 por ciento de los gases de efecto invernadero del mundo - se ha negado sistemáticamente a suscribir el Acuerdo de Kyoto y a tomar cualquier medida tendiente a mitigar el desastre. El estilo de vida norteamericano no puede ser alterado, aunque haya que invadir países, multiplicar guerras y destruir el planeta. En ese intento Bush no está solo. Cuenta con el apoyo de las grandes potencias, las instituciones financieras internacionales, las transnacionales y la complicidad servil de algunos gobiernos del tercer mundo.

    En este escenario, los medios de comunicación hacen su propio negocio. Dan a conocer de manera profusa y sensacionalista los efectos del fenómeno climático, pero esconden sus causas, cual avesados prestidigitadores. Desvinculan el tema ambiental del modelo económico y lo vacían de sentido. Lo presentan como un problema a resolver por científicos, ambientalistas o ecologistas, en circunstancias que el desastre ambiental es consecuencia directa de un sistema donde prevalece el consumismo desenfrenado y el lucro.

    En este contexto, cabe preguntarse si existe posibilidad de revertir el desastre climático dentro del modo de producción capitalista, donde el ser humano y la naturaleza son reducidos a simple mercancía. ¿Constituye el informe del IPCC la voz de alerta definitiva, que plantea a la humanidad la urgente necesidad de construir una alternativa al capitalismo? Si es así, ¿cuál es y qué características debe tener esa alternativa?

    Para Olga Fernández Ríos, académica e investigadora del Instituto de Filosofía de Cuba y de la Universidad de La Habana, doctora en ciencias filosóficas y miembro de la Academia de Ciencias de Cuba, quien en la actualidad se desempeña como consejera académica de la Embajada de Cuba en Chile, en el informe del IPCC y anteriormente en la Cumbre de Río, se concluyó que la actividad humana es una causa fundamental del deterioro ambiental. “Yo precisaría que no es toda actividad humana, sino aquella íntimamente vinculada con un desarrollo capitalista irresponsable. Existe una estrecha relación entre los problemas ambientales y los de carácter político y socioeconómico. Se ha impuesto el concepto errado que es un tema que sólo concierne a los científicos, naturalistas o ecologistas, en circunstancias que es un fenómeno instalado históricamente en el centro del desarrollo de la sociedad humana. Es fundamental comprender que la situación de catástrofe ambiental ha sido provocada por la voracidad irracional del capitalismo, y por tanto, no hay posibilidad de solución dentro del sistema. Se requiere un nuevo paradigma de desarrollo basado en la sostenibilidad y la protección del medio ambiente”.

    ¿Podría profundizar sobre el rol que ha jugado el capitalismo en la crisis ambiental?

    “El sistema se ha desentendido históricamente de la racionalidad en el uso de los recursos energéticos. En la primera mitad del Siglo XIX, en plena revolución industrial - proceso que tuvo un peso decisivo en el desarrollo ulterior del capitalismo - la utilización indiscriminada de tecnologías contaminantes en la producción de manufacturas generó graves consecuencias. Un caso emblemático, ocurrió en Manchester, Inglaterra, donde los altos niveles de contaminación, provocaron una disminución importante en la expectativa de vida de la época. Desde entonces, en el desarrollo capitalista ha primado un gran interés consumista, la obtención de ganancia a cualquier precio y un total menosprecio por el ser humano y la protección de la naturaleza. En los procesos de colonización imperialista, producto de la propia expansión capitalista, se destruyeron territorios, recursos e incluso poblaciones enteras de pueblos originarios”.

    Un caso concreto de lo que usted plantea se ha vivido en las innumerables guerras expansionistas que asolaron el planeta durante el siglo XX y en la actualidad.

    Efectivamente. La Primera y Segunda Guerra Mundial fueron expansionistas con un marcado carácter imperialista. Cambió el mapa mundial producto de la usurpación de territorios, en un contexto de completo desprecio por el ser humano y el medio ambiente. Los bombardeos atómicos de Estados Unidos sobre Hiroshima y Nagasaki son un ejemplo desolador: más de 200 mil personas muertas instantáneamente, graves secuelas como cáncer, leucemia, malformaciones, además de daños sicológicos que persisten hasta hoy. Este hecho ocasionó daños irreparables para la humanidad en su conjunto, por lo que significó desde el punto de vista humano, ético y político. Lamentablemente, después vino Vietnam, Afganistán, Irak y todo parece indicar que el próximo objetivo es Irán. Tenemos suficientes elementos que permiten determinar que las políticas capitalistas e imperialistas, de exterminio masivo, de explotación desenfrenada de los recursos naturales, son también responsables de la catástrofe climática”.

    La alternativa del socialismo

    Usted plantea que se requiere un nuevo paradigma de desarrollo basado en la sostenibilidad y en la protección del medio ambiente. Ello significa necesariamente la construcción de una alternativa al capitalismo. ¿Es el socialismo esa alternativa?

    “Desde mi punto de vista el socialismo es esa alternativa. La situación ambiental está vinculada a los problemas de carácter socio-económicos más agudos que vive la humanidad. Es producto de un desarrollo capitalista de siglos, que ha agotado toda posibilidad de revertir el daño provocado a la naturaleza y al ser humano como parte de ella. Enfrentamos un imperialismo global con una marcada tendencia unipolar. Un fenómeno, que si bien responde a algunos de los rasgos identificados por José Martí y Lenin, hoy asume nuevas características, a partir de la propia naturaleza individualista del sistema capitalista. Con la globalización, se han globalizado las políticas imperialistas y con ello sus efectos desastrosos en lo económico, social y ambiental. Vivimos un círculo vicioso donde la pobreza y la exclusión generadas por el sistema, amenazan la preservación del ambiente y al mismo tiempo la explotación irracional de los recursos naturales, contribuye a aumentar la miseria y la exclusión social. Más del 80 por ciento de los pobres pertenecen a países de América Latina y África, donde más de 14 millones de niños mueren anualmente, antes de los 5 años. No hay justificación científica y mucho menos política y moral para esta barbarie, cuando existe un desarrollo extraordinario de la ciencia. Pero aún hay más: mil millones de personas no tienen acceso a suministro de agua potable y a una salud digna. Las crecientes oleadas migratorias, los patrones de consumo irresponsables y desproporcionados, el tráfico de desechos sólidos a los países del sur, la deforestación, la contaminación de ríos y mares, el uso irracional y exclusivo de la energía nuclear para los países desarrollados, las guerras, las megaciudades, son resultado de las políticas imperialistas. Para esto no existen soluciones paliativas, aisladas o unilaterales. Se requiere producir un cambio estructural en las formas de producción, en el uso de la fuerza de trabajo humana y de los recursos. Un cambio sustancial de los patrones de desarrollo de la sociedad. Ésta es una tarea crucial e ineludible que tendrá que enfrentar el socialismo en el Siglo XXI”.

    Usted plantea el socialismo como alternativa, sin embargo, en la ex Unión Soviética y en los llamados socialismos reales, también se vulneró el medio ambiente. Tomando en cuenta éste y otros aspectos que determinaron la caída de ese bloque, ¿qué características fundamentales debe tener el socialismo en el siglo XXI?

    “El socialismo en esas naciones adoleció de una serie de valores que son intrínsecos a la naturaleza misma de una sociedad socialista. Para no repetir errores, un aspecto central es el involucramiento del pueblo en la gestión de gobierno y en las decisiones de las principales políticas adoptadas en todos los terrenos. El socialismo debe ser esencialmente participativo y por tanto profundamente democrático. En Cuba, la democracia no se limita sólo a votar y al derecho a hablar: trabajamos por una sociedad inclusiva, basada en la justicia social. Democracia y desigualdad son opuestos, porque no puede haberla donde hay desigualdad y exclusión. Por ello, no existe democracia en el capitalismo. Un segundo elemento crucial se refiere al papel del partido. Éste no puede actuar por las personas, establecer políticas que sustituyan la individualidad. La correlación entre individuo y sociedad debe ser armónica: la sociedad socialista no puede menoscabar la individualidad sino potenciarla. Cada ser humano tiene que autorealizarse, a partir de condiciones y oportunidades concretas. En Cuba, nos esforzamos para lograr un desarrollo sustentable, que significa promover una calidad de vida superior para toda la humanidad, sin comprometer las perspectivas de desarrollo humano en los años y siglos venideros. De igual forma, el socialismo puede y debe jugar un rol fundamental en el campo internacional, contribuyendo a lograr relaciones más justas y equitativas. La Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), es un aporte concreto en esa línea, considerando que la búsqueda de equilibrios internacionales es fundamental para detener la voracidad sin límite del capitalismo, cuyo efecto más grave es la catástrofe ambiental”.

    ¿Cómo han enfrentado en Cuba la preservación del medio ambiente?

    “La revolución heredó una situación ambiental muy crítica. En 1959, había una décima parte de los bosques que existían a la llegada de los conquistadores y la industria azucarera había devastado grandes extensiones de tierras. Desde el triunfo de la revolución, se planteó la necesidad de fomentar un desarrollo científico que abordara de forma integral los desafíos que debía enfrentar un país bloqueado. Junto a una importante red de instituciones científicas, se creó la Comisión Nacional de Medio Ambiente que desarrolló un trabajo importante, pero no suficiente. En 1985, en el contexto del período de rectificación de errores y tendencias negativas, se elevó aún más la conciencia sobre el tema. Habíamos copiado algunos mecanismos soviéticos que era prioritario cambiar. No contábamos con regulaciones ambientales fuertes que reglamentaran aspectos como el vertido de residuos tóxicos de la industria azucarera en el mar. Posteriormente, a pesar de la crisis de los años 90, se implementaron muchas regulaciones ambientales. Se creó el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, que trazó una estrategia ambiental, en cuya elaboración participó el mundo político, instituciones científicas y de desarrollo tecnológico, instancias comunitarias y el pueblo, a través de diversas fórmulas de consulta popular. En el ministerio interpretaron en forma cabal las orientaciones de Fidel, estructurando una red nacional dedicada a la preservación del medio ambiente. A partir de entonces, se implementaron muchas medidas como el saneamiento de bahías, se profundizó la política de reforestación iniciada a comienzos del triunfo de la revolución y se perfeccionaron los mecanismos ambientales para autorizar cualquier proyecto de creación de industrias, hoteles u otras instalaciones”.

    Nuevo rol del partido

    Erigir una alternativa al capitalismo no es un proceso espontáneo y con el derrumbe del campo socialista, entró en crisis el partido como herramienta para transformar la realidad. En la actualidad, el énfasis está puesto en potenciar los movimientos sociales donde se privilegia la horizontalidad en la relación. No obstante, si se analiza la crisis económica y de ingobernabilidad que enfrentó Argentina hace algunos años, podemos concluir que los movimientos sociales, sin una conducción política, no son capaces de generar un cambio de carácter estructural. ¿Qué tipo de instrumento se requiere para construir y proyectar el socialismo en el Siglo XXI?

    “El socialismo para Marx, Engels, y en nuestro continente, Mariátegui, Ché Guevara, Fidel Castro y otros, no se limita a un cambio sólo económico. Se trata de un fenómeno de carácter cultural muy profundo, que implica una nueva forma de concebir al ser humano, otra concepción de lo social, de lo humano, del papel de las instituciones en la sociedad. Un cambio estructural de esa naturaleza, sólo es posible cuando los seres humanos están preparados y para lograrlo el papel del partido es fundamental. Un ejemplo claro, lo constituye el Partido Comunista de Cuba que nace y se desarrolla, a partir de condiciones concretas y particulares, con una vinculación estrecha entre las tradiciones nacionales y las concepciones marxistas. El partido debe ser un instrumento clave de la dirección política de la sociedad, que va más allá de intereses particulares o de carácter meramente electoral, como en la llamada democracia neoliberal. Cuando hablamos del desarrollo sostenible, necesitamos un partido que sea garante de ese desafío, que conlleva necesariamente educar a la población, introducir nuevos patrones de desarrollo social y de calidad de vida, que viabilice la participación ciudadana en todos los ámbitos”.

    Armando Hart, ex ministro de Educación y de Cultura de Cuba, en el libro “Cultura para el Desarrollo”, plantea que uno de los aspectos que explica la capacidad de Cuba para resistir y lograr incluso profundizar el socialismo, es el enorme potencial educacional, científico técnico, artístico y cultural desarrollado por la revolución. ¿Comparte usted esta opinión? Si es así, ¿qué importancia le asigna a la cultura, al fortalecimiento permanente del denominado factor subjetivo, en el proceso de construcción y consolidación del socialismo?

    “Comparto las posiciones de Armando Hart. En el siglo XIX José Martí expresó algo que ha sido clave para la revolución. ‘De pensamiento es la guerra que se nos abre. Ganémosla a pensamiento’, señaló. Ya entonces, había una cultura antiimperialista, de rescate de valores como la independencia y la soberanía, que se extendió hacia la primera mitad del Siglo XX. La Revolución Cubana es un fenómeno cultural, que no sólo posibilitó un cambio estructural en lo económico y en lo político. Dotó al pueblo de valores como la generosidad, solidaridad e igualdad y le entregó los instrumentos materiales y espirituales para su desarrollo educacional y cultural. Sin esos estímulos subjetivos, como plantea Hart, hubiese sido imposible avanzar hasta donde estamos. La ‘Batalla de Ideas’, planteada por Fidel el año 2000, no es un concepto abstracto. Se traduce en más de 100 programas orientados a lograr un mayor vínculo entre individuo y sociedad. Lo contrario de lo sucedido en otras experiencias socialistas, donde lo individual se diluyó en lo social. La ‘Batalla de Ideas’, es la culminación de una concepción que comenzó con la campaña de alfabetización en 1961, que incluyó además una reforma profunda a la educación. Por ello, uno de los grandes méritos históricos y aportes de Fidel - además de su capacidad para comprender el factor unidad como condicionante y requisito para el avance de la revolución - fue entender tempranamente que el socialismo implica un cambio cultural profundo, la promoción continua de valores que restituyen la dignidad al ser humano”.

    Ciencia basura acerca del calentamiento global

    Científicos a sueldo y ciencia basura
     
     
     
    El negocio de negar el cambio climático se acerca a su fin. Tal vez demasiado tarde. El cambio climático a causa de las emisiones de gases de efecto invernadero hoy, tras el IV Informe del IPCC presentado el pasado mes de febrero en París, es una realidad aceptada por toda la comunidad científica, e incluso por los responsables políticos. Cierto que aún quedan algunos 'disidentes', siempre a sueldo de las empresas que se verán perjudicadas por las medidas que habrá que adoptar, pero la resistencia es cada vez menor y hoy no pasa de anécdotas. Pero no siempre ha sido así, y volverá a suceder una y otra vez en el futuro. Cada vez que ha surgido la preocupación sobre algún problema ambiental, las multinacionales responsables y sus representantes políticos conservadores, jaleados por numerosos medios de comunicación, se han lanzado a una campaña de intoxicación. La industria del tabaco durante décadas negó la relación con el cáncer, y se opuso a cualquier medida encaminada a reducir el pernicioso hábito, que tantos beneficios les ha proporcionado, a costa de nuestra salud. Situación parecida se dio o se da con la industria nuclear, el amianto, el PVC, los cultivos transgénicos, la sobreexplotación pesquera, los monocultivos forestales, o el urbanismo disperso y depredador del territorio.

    En 1975 se relaciona la destrucción de la capa de ozono con los CFC, y la reacción de la industria química y los gobiernos, sobre todo la administración Reagan en EE UU, es la usual: primero se niega el problema, luego se ridiculiza o se minimiza, y sólo se acaban aceptando las medidas necesarias cuando el problema es acuciante y más que evidente, el daño ya es considerable y la presión vence cualquier resistencia. Las mismas empresas multinacionales que crean el problema, primero se resisten y sólo ceden cuando otean nuevos negocios, sustituyendo los productos que han creado por otros, en teoría menos dañinos, como los sustitutos de los CFC. Con el cambio climático el problema es infinitamente mayor que con los CFC, el DDT o los transgénicos, porque afecta al núcleo del sistema económico, a la energía que mueve toda la actividad económica y que ocasiona las emisiones que contribuyen al cambio climático, un consumo energético que en un 80% procede de combustibles fósiles, cuya comercialización controlan unas pocas multinacionales y que permiten que EE UU, con el 4,7% de la población mundial, emita el 25% del CO2. Estados Unidos, sus multinacionales, sus grupos de presión y su clase política no están dispuestos, por ahora, a adoptar medidas adecuadas a su responsabilidad histórica en las emisiones que están ocasionando el cambio climático, lo que crea un grave problema, no sólo ambiental, sino también ético y de responsabilidad hacia quienes más sufrirán el cambio climático: los pobres de la Tierra y las generaciones futuras. Un amplio conglomerado bien lubricado de 'científicos', comunicadores y empresas de relaciones públicas como Burson-Masteller se encarga de realizar una permanente labor de intoxicación de la ciudadanía, para proteger los intereses de las empresas responsables de la degradación ambiental, y en torno al 'negacionismo' se ha creado toda una próspera industria de relaciones públicas y cabildeo.

    La preocupación sobre el calentamiento global debido a las emisiones humanas de dióxido de carbono y otros gases de invernadero, como el metano y el óxido nitroso, se remonta a 1896, año en que el científico sueco Svante Arrhenius lo formuló por primera vez. Cuando Arrhenius publica su primer cálculo sobre el calentamiento global debido a las emisiones de CO2, el nivel de CO2 en la atmósfera ascendía a 290 partes por millón (ppm). En 2006 ascendía a 380 ppm, un 40% más que a comienzos de la revolución industrial, más que en los últimos 480.000 años, y creciendo; de hecho, nadie espera que se estabilicen en una cifra inferior a las 550 ppm. La ciencia sobre el cambio climático avanzó lentamente a lo largo del siglo XX, y en 1988, año en que la Conferencia de Toronto pide una reducción del 20% de las emisiones para 2005 respecto a los niveles de 1988, era ya muy evidente la gravedad del problema. Los hitos posteriores los conocemos: en 1992 se aprueba en Río el Convenio Marco sobre el Cambio Climático, y en 1997 el Protocolo de Kioto. ¿Quién y por qué se oponen? Se oponen las multinacionales del petróleo y del automóvil, las empresas del carbón y Australia (el mayor exportador de carbón), algunos países de la OPEP como Arabia Saudí y, sobre todo, Estados Unidos, primero con Bush padre y sobre todo con Bush hijo, pero la presidencia de Clinton tampoco fue muy activa que digamos, aunque al menos no mantuvo la retórica ultrarreaccionaria de los republicanos. El núcleo que financió las campañas de intoxicación fue la llamada Global Climate Coalition, además de otros institutos ligados al núcleo duro de multinacionales como Exxon, y con estrechas relaciones con la política estadounidense, y muy especialmente el Partido Republicano.

    Avisos de la naturaleza que nos indican lo peor que sigue nuestro ecosistema y lo que uede suceder si no se concientiza la realizacion de actos nocivos para nuestro planeta

    Avisos de la naturaleza
     
     
     
    Dicen los investigadores que el aumento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) está acidificando nuestros océanos, lo que pone en riesgo la vida de las ostras, mejillones y otros moluscos. La reducción de moluscos en los océanos tendría graves consecuencias para millones de familias que viven de su captura, para las aves que se alimentan de ellos y para el resto de especies marinas, pues los moluscos juegan el papel de 'ingenieros de los ecosistemas marinos'.

    En diversos puntos del planeta se informa también que están desapareciendo el número de abejas. El año pasado se contabiliza entre un 30% y un 60% la pérdida de abejas en California. Desde hace 10 años se detectan también fuertes caídas del número de abejas en Galicia. Según los apicultores encontramos diferentes grados de caída del número de abejas desde el 40% al 80%. No hay acuerdo en el diagnóstico de las causas de la pérdida de abejas. Hay algunas teorías que apuntan a los efectos neurotóxicos de insecticidas con los que se tratan semillas, productos de huerta (y en el caso de Galicia, también los campos de eucaliptos), otras hablan de la presencia de nuevos parásitos que provocan enfermedades poco conocidas o también el propio cambio climático como agentes causantes de la desaparición de los insectos. La de las abejas es preocupante, además de para las familias que vivían de la apicultura, para muchos agricultores que dependen de estos insectos para la polinización de muchos tipos de flores. Einstein decía que si desaparecieran las abejas en pocos años desaparecería la Humanidad.

    Los pobres del mundo, los seres menos valorados, no tienen responsabilidad en el aumento de las emisiones del CO2 ni utilizan pesticidas de forma masiva pero serán, según los informes de los investigadores, los más perjudicados del cambio climático: las víctimas mortales del cambio climático pertenecerán a los países pobres, afirman.

    Abejas y moluscos son dos indicadores naturales que nos alertan sobre el peligro de que la senda que hemos escogido en nuestra relación con la naturaleza se convierta en un camino sin retorno. Que existan tan grandes diferencias entre los seres humanos que habitamos el planeta nos proporciona o nos señala también cuál es la dimensión de nuestras actitudes individuales y colectivas. Nada de lo que enorgullecernos.

    Un derroche de incoherencias

    Un derroche de incoherencias

     

    Si en Tailandia se construye una granja camaronera talando bosques de manglares, se obtienen unos 8.000 dólares por hectárea. Pero la destrucción forestal y la contaminación provocarán una pérdida de ecosistemas por valor de 35.000 dólares anuales por hectárea.

    Muchos políticos e importantes instituciones por el desarrollo todavía no comprenden que esta implacable explotación en busca de ganancias a corto plazo puede disparar un colapso como el de la firma Enron, pero de "Tierra Inc.", señalan expertos.

    Por ejemplo, el Banco Mundial y otras agencias económicas para el desarrollo felizmente extenderían un préstamo de 100.000 dólares a un cultivador de camarones para despejar más manglares.

    Todas las economías dependen del capital natural que se extiende dentro de sus tierras, aguas, bosques y arrecifes, pero a menudo los humanos los han tratado como si tuvieran poco valor o fueran inagotables.

    "Hasta ahora, los humanos explotaron el capital natural para maximizar la producción de alimentos, madera, petróleo y minerales a costa del suelo, el agua y la biodiversidad", dijo a IPS Janet Ranganathan, directora de Población y Ecosistemas en el Instituto para los Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés), con sede en Washington.

    "Habitualmente, sólo unas pocas personas se benefician de esta explotación", dijo Ranganathan, coautora de un nuevo informe titulado "Restaurar el capital natural: Una agenda de acción para sostener los servicios de los ecosistemas".

    Todavía peor es que esta aproximación a la naturaleza es extremadamente destructiva y cortoplacista, opinó.

    Desde 1980, casi 35 por ciento de los manglares costeros del mundo fueron talados, muy a menudo para dar espacio a la acuicultura camaronera. Vietnam, por ejemplo, perdió alrededor de 80 por ciento de sus manglares costeros por operaciones de ese tipo.

    Más de 280.000 personas murieron por el tsunami, causado por un sismo submarino de magnitud nueve en la escala de Richter, que se desató el 26 de diciembre de 2004 en el océano Índico. Esta catástrofe brindó amplia evidencia en cuanto a que los manglares pueden proteger o por lo menos servir de barrera a las comunidades contra los peores impactos de las grandes olas y las tormentas.

    Desafortunadamente, ese particular "servicio" no es captado o valorado por el mercado, dijo Ranganathan.

    El mercado tampoco valora el rol vital que juegan los manglares como hábitat para la vida marina, crucial para la salud de reservas pesqueras, o la ayuda que brindan filtrando los contaminantes que, a cambio, protegen los arrecifes de coral, otros importantes semilleros de peces.

    También son ignorados los sustanciales beneficios económicos que generan al impedir la erosión de la línea costera que amenaza a muchos países como Tailandia, en algunas de cuyas áreas esa línea se retira 25 metros por año.

    Los servicios de la naturaleza, tan reales como cualquier plato de camarones, simplemente quedan fuera del actual sistema económico. También son ignorados los costos ambientales y sociales de cultivar camarones, como la contaminación del agua, la degradación de la tierra y los impactos en los pescadores de la zona.

    "Los estudios muestran que las granjas camaroneras en el sur de Tailandia tienen una vida útil de apenas cinco años. Si valoráramos los ecosistemas de manera adecuada, eso cambiaría el modo como tomamos decisiones en materia de desarrollo", dijo Ranganathan.

    Luego de cinco años, el agua está demasiado contaminada como para cultivar camarones y esto se extiende por la costa. Tales operaciones a menudo son subsidiadas directa e indirectamente con rentas sobre la tierra, impuestos e incluso concesiones y préstamos para el desarrollo. Cuando los costos reales de la acuicultura camaronera son tomados en cuenta, su valor es de 5.443 dólares por hectárea, según un análisis.

    Mientras, el valor real para la sociedad de los manglares intactos es de 35.696 dólares por hectárea.

    Aunque el valor real de los ecosistemas y de los servicios que brindan a veces puede ser difícil de calcular, el hecho es que no son cero, sostuvo Ranganathan.

    La ciudad de Nueva York realizó unos cálculos hace algunos años.

    El agua de grifo de Nueva York nunca pasó por una planta filtradora y es considerada entre las de mejor calidad disponible en cualquier ciudad de Estados Unidos.

    A fines de los 80, en vez de construir una planta de tratamiento de aguas de entre 6.000 y 8.000 millones de dólares, la ciudad decidió que era mejor y mucho más barato proteger y restaurar la fuente de su suministro hídrico, los bosques y humedales Catskill/Delaware.

    El costo total fue de 1.500 millones de dólares. Y eso sin restar el considerable valor de los servicios adicionales que las áreas protegidas proporcionan en términos de recreación humana, mejor calidad aérea y secuestro de carbono.

    Tristemente, este enfoque es demasiado inusual, como evidenció la Evaluación de Ecosistemas del Milenio, primera auditoría científica global del capital natural de la Tierra.

    En 2005, la Evaluación de Ecosistemas del Milenio mostró que 15 de los 24 servicios de ecosistemas del mundo son degradados o usados de modo insostenible. En términos empresariales, eso significó que casi dos tercios de las divisiones examinadas de la "compañía" estén en rojo. Solamente cuatro son redituables, mientras que las otras cinco mostraron resultados combinados en lo regional.

    Claramente, "Tierra Inc." está en grandes problemas.

    Las mejoras tecnológicas y la modernización no rescatarán a nuestro planeta del agotamiento del capital natural, dijo Eugene Rosa, profesor de recursos naturales y políticas ambientales en la Universidad del Estado de Washington.

    Rosa y sus colegas desarrollaron un modelo científico llamado Stirpat para evaluar las interacciones humanas con el ambiente. Ellos determinaron que el capital natural continuará su aguda caída debido al crecimiento de la población y del consumo.

    Incluso si las naciones cuadruplicaran su eficiencia en materia de energía y de uso de recursos, no queda suficiente capital natural intacto para continuar con los negocios como de costumbre, dijo Rosa en una entrevista.

    "Éste realmente no es un resultado sorprendente, pero hubo poco debate sobre población y patrones de consumo", dijo.

    Los estilos de vida norteamericano y europeo simplemente no son sustentables, agregó.

    Otros análisis han expuesto la necesidad de cuatro o cinco planetas más si todos vivieran como el ciudadano estadounidense promedio.

    Y no hay que olvidar que el cambio climático --causado por la emisión a la atmósfera de vastas cantidades de carbono generadas a partir de la quema de combustibles fósiles-- es otro costo que tiene un importante impacto en los servicios del ecosistema.

    "Lima, por ejemplo, es enteramente dependiente del agua (generada a partir) del derretimiento de glaciares", observó Jonathan Lash, presidente del WRI.

    Pero "los glaciares ya no estarán dentro 20 años", dijo Lash en una declaración escrita.

    Las soluciones para Lima, como un acueducto hacia el río Amazonas o construir plantas de desalinización intensivas, también son vulnerables a los cambios en el clima.

    Lash urgió a centrarse en cómo el cambio climático está alterando los servicios del ecosistema.

    Revertir esta compañía mal administrada y explotada, "Tierra Inc.", será una enorme tarea, que requerirá fundamentalmente de nuevos enfoques para administrar sus bienes preciosos y disminuidos "de los que depende toda la vida", concluye el informe de WRI.

    Ahora la pregunta es si la humanidad está pronta y dispuesta a aceptar esos cambios fundamentales.

    Trafico aereo sin control en el mundo

    El trafico aéreo fuera de control
     
     
    Los gobiernos de los países ricos están embarcados en dos políticas contradictorias. Una es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). La otra es aumentar el número de vuelos. El éxito de la primera está siendo limitado. El éxito de la segunda, espectacular.

    Nuevos datos ofrecidos por la compañía aérea OAG indican que el número de vuelos regulares ha aumentado un 5% mundialmente entre Mayo del 2006 y Mayo del 2007.

    Las reservas en este mes son más altas que nunca y la temporada de verano aún no ha comenzado. Tampoco ha entrado en vigor el nuevo acuerdo de Cielos Abiertos para los vuelos trasatlánticos (que fue negociado y hecho público sin hacer la menor referencia al impacto en emisiones de gases de efecto invernadero). Es seguro que aumentará el volumen del tráfico aéreo.

    El desglose de las cifras es inesperado e interesante. El número de billetes vendidos en Norteamérica ha aumentado relativamente despacio- un 3%. En Europa ha aumentado un 8%. La expansión más grande de todas es el número de vuelos entre Europa occidental y África. Ha aumentado en 360.000 plazas o un 13%. Me pregunto hasta qué punto esto refleja el boom en la compra de casas de vacaciones en Sudáfrica, que ha sido promovido por intereses tan variados como el Daily Mail y el Banco Co-operative.

    El aumento en segundas viviendas en el extranjero es en términos del cambio climático, uno de los desarrollos más perjudiciales, ya que los nuevos propietarios van a coger unos cuantos vuelos al año. Si tu casa de vacaciones está en Sudáfrica, tus emisiones de carbono serán astronómicas.

    Es como si viviésemos en dos mundos paralelos. En uno- el mundo de los suplementos de viaje, el acuerdo de cielos abiertos, “los planes maestros” del gobierno Británico para la expansión de nuestros aeropuertos- esperamos viajar más lejos y más frecuentemente, disfrutando noches solitarias en Praga, degustando vino en Australia y pasando fines de semana de compras en Nueva York. En el otro mundo estamos apretándonos las manos y lamentando la inminente muerte de la biosfera.

    ¿A qué punto colisionarán estos dos mundos? ¿A qué punto los gobiernos reconocerán que ambos objetivos son insostenibles? ¿A qué punto las agencias de viaje “éticas” como Lonely Planet y responsibletravel.com admitirán que están causando más daño que bien y cerrarán el negocio? ¿A qué punto The Guardian dejará de producir ofertas de vacaciones para sus lectores en Alaska, Costa Rica y Papua Nueva Guinea?

    ¿Estamos todos condenados a esperar a que los demás entremos en acción?

    La única medida que puede conducir a una reducción sostenida de los vuelos es una reducción en la capacidad de los aeropuertos. Igual que el tráfico aumenta para llenar las carreteras existentes, el número de vuelos aumenta para llenar los slots de aterrizaje. Si los aeropuertos siguen expandiéndose, ninguna cantidad de apretones de manos o impuestos o etiquetado de carbono reducirá el número de vuelos. ¿Cuándo anunciará el gobierno que el programa de expansión de aeropuertos tiene que detenerse y después ir hacia atrás?

    Esta es la pregunta con la que debemos aburrir a nuestros parlamentarios. Si el aumento que hemos tenido este año continúa, y hay muestras de que puede aumentar, entonces la aviación se convertirá en la causa principal de las emisiones de GEI. El gobierno se esconde tras la convención, bajo el tratado de Kyoto, donde las emisiones de los vuelos internacionales no cuentan en el inventario de carbono de los países, como si esto quisiera decir que al no estar computados, no existen. Si no, no le quedan otros argumentos.

    Tampoco los necesita, mientras sigamos viviendo en dos mundos, pueden seguir sosteniendo las dos políticas.

    June 09

    Etanol ¿Solucion o problema?, analisis de algunos puntos de vista

    Etanol ¿Solución o problema?
     
     
     
    Uno de los debates que hay hoy en día es el etanol como solución energética a los combustibles fósiles. Este debate surge tras el acuerdo del presidente brasileño Lula y el norteamericano Bush, para potenciarlo. Por otro lado, llamó muchísimo la atención un artículo de Fidel Castro oponiéndose a la alternativa del etanol en dos aspectos fundamentales. En primer lugar, como alternativa energética y en segundo como un problema alimenticio que provocará un desastre ecológico.

    En este debate ha intervenido la ONU, organismo nada sospechoso, con un informe demoledor contra el etanol. Veamos algunos apartados de dicho informe.

    “Las prisas por producir ingentes cantidades de energía de maíz, la caña de azúcar, la soja o la palma acelerarán la deforestación mundial, provocarán hambrunas, expulsarán a los pequeños agricultores de sus tierras y harán más pobres las regiones del planeta que ya lo son”.

    Las grandes extensiones de tierras, que se requieren para aumentar la producción de bioenergía, serán arrebatados a las áreas forestales, lo que producirá una liberación de grandes cantidades de carbono del suelo o de la biomasa forestal. Para minimizar las emisiones de gas que produce el efecto invernadero asociado a la producción de biocombustible, la ONU recomienda que la industria preserve los pastizales vírgenes, los bosques primarios y las tierras con una alta diversidad.

    Para Gustavo Vest, vicepresidente de estudios energéticos de la ONU, dice “a menos que las nuevas políticas que se pongan en marcha tengan en cuenta la protección de las tierras amenazadas, garanticen un uso socialmente aceptable de la tierra y vayan encaminadas a un desarrollo sostenible en su conjunto, el daño social y medioambiental de la bioenergía puede, en muchos casos, superar a los beneficios”.

    El director adjunto de la FAO, Alexander Iler, dice “dentro de unos años los biocombustibles supondrán el 25% de toda la energía mundial”. Esto supone un volumen de negocio de miles de millones de euros anuales y es uno de los más rápidos crecimientos del mundo.

    Como vemos este informe es demoledor. Analicemos por partes las consecuencias del etanol en nuestras vidas.

    LA AGRICULTURA. Podemos comprobar que con la actual producción de cereales y oleaginosas y descontado lo necesario para la alimentación humana, sólo llegamos a cubrir el 2% de las actuales necesidades energéticas mundiales. La explotación de la agricultura para obtener energía está desajustando los cultivos en las que está basada la alimentación de muchos países y produce un aumento de sus precios, lo que origina problemas de abastecimiento.

    El modelo agrícola industrializado no es rentable desde un punto de vista energético y ecológico. Se inicia una nueva escalada agrícola que agrava el problema energético y amenaza con grandes hambrunas a cientos de millones de seres humanos. Por ejemplo el maíz produce una gran erosión del suelo y al no haber rotaciones de producción aumenta la vulnerabilidad a las enfermedades y el aumento del uso de pesticidas.

    Ni Estados Unidos ni la Unión Europea son capaces de satisfacer sus necesidades, por lo tanto, serán los países pobres del hemisferio sur quienes tengan que producirlas mediante grandes plantaciones de caña de azúcar, palma, soja, maíz. El cultivo de la soja ya ha producido la deforestación de 21 millones de ha. en Brasil y 14 millones en Argentina. Ante la presión del mercado global de biocombustibles, se calcula que en Brasil se provocará la deforestación de 60 millones de hectáreas, haciendo desaparecer la selva del Amazonas y su función de pulmón del mundo. Este daño es de proporciones incalculables no solo para Brasil sino para toda la humanidad. En Brasil, el cultivo de la soja desplaza once agricultores por cada nuevo que crea.

    Los datos sobre la superficie agrícola mundial desmienten el argumento de los partidarios del etanol, en el sentido de que la producción de dichos elementos no afectará a la producción de alimentos. Recientes estudios demuestran que la utilización de la totalidad de la superficie de la Unión Europea apenas permitirá atender el 30 % de las necesidades actuales de combustibles.

    Esta tendencia de expansión del biocombustible nos lleva a un holocausto social de formidables consecuencias. Un aumento del uno por ciento en el precio de los alimentos básicos significa aumentar en dieciséis millones de personas las que pasan hambre. Los últimos cálculos conservadores nos hablan que para el año 2025, mil doscientos millones de personas estarán hambrientas, debido al aumento del precio de los alimentos a consecuencia de los biocombustibles.

    Lester Brown, director del Herat Policy Institute nos dice: “la cantidad de cereal que se necesita para llenar un tanque de casi cien litros con etanol, alcanza para alimentar a una persona un año entero. La competición por los granos entre los ochocientos millones de automovilistas y los dos mil millones de personas pobres que hay en el mundo puede conducir a revueltas populares”.

    El periodista británico George Monbiot, dice “que para mover los coches y autobuses británicos con biodiesel se requerirían sembrar 25,9 millones de ha. Sin embargo, existen en el Reino Unido solo 5,7 millones de ha.”. Ricardo Mascherani investigador de la Universidad del Litoral, dice “si hoy el mundo abandonará la quema de hidrocarburos y pasase a los biocombustibles, se necesitarían plantar una cantidad de ha equivalentes a varios planetas”.

    EL CAMBIO CLIMÁTICO. Como dice el ingeniero Baltanás los biocombustibles, tal como se plantean no mitigarán el cambio climático, pues la combustión de biodiesel produce más óxido de nitrógeno, que los que en la atmósfera producen el efecto invernadero, veinticuatro veces superior al del dióxido de carbono.

    Para Altery, profesor de agroecología por la universidad de Berkeley dice que los biocombustibles son una tragedia ecológica y social. Con su producción se creará un problema muy grande de soberanía alimentaría, ya que hay miles de hectáreas de soja, caña de azúcar y palma que se van a expandir, lo que va a producir una deforestación masiva y se va a aumentar la escala de producción de monocultivos mecanizados, con altas dosis de fertilizantes, especialmente la Atrazina, que es un herbicida muy nocivo para la salud.

    El desarrollo de los biocombustibles no tiene ningún sentido energético ya que todos los estudios que se han hecho demuestran que se necesita más petróleo para fabricarlos. Así para el etanol de maíz se necesitan 1,3 kilocalorías de petróleo para producir una caloría de bioetanol.

    Uno de los principales argumentos de quienes defienden el etanol es que estas nuevas formas de energía ayudarán a mitigar el cambio climático. Esto no es así, se promueve un monocultivo mecanizado que necesita de productos agroquímicos muy agresivos y abundante maquinaría, lo que provocará un aumento de las emisiones de CO2. Mientras los bosques captores del carbono son eliminados para favorecer los cultivos del biocombustible. Las emisiones de CO2 aumentarán y no disminuirán.

    No es cierto que los biocombustibles no contaminen. El etanol produce menos emisiones de carbono, pero el proceso de obtención contamina el suelo y el agua con nitratos, herbicidas, pesticidas y deshechos y el aire con aldehidos y alcoholes que son cancerigenos. El supuesto de un combustible “verde y limpio” es una mentira

    La Oficina Belga de Asuntos Científicos demuestra que los biocombustibles provocan más problemas de salud y de medio ambiente porque crea una polución más pulverizada y libera más contaminantes que destruye la capa de ozono

    LOS BIOCOMBUSTIBLES Y EL AGUA . Todo el mundo sabe que el agua es uno de los grandes problemas con los que nos enfrentamos. La expansión de los biocombustibles hará aumentar exponencialmente el uso del agua, lo cual agravará mucho la situación Así mismo al aumentar el uso de los pesticidas, hará que aumente su nivel de contaminación. Por ejemplo vemos como el maíz requiere grandes cantidades de nitrógeno químico como fertilizante y que es uno de los mayores responsables de la contaminación del agua y del suelo.

    La contaminación de acuíferos con nitratos se ha extendido en niveles altamente peligrosos en muchas poblaciones. Los niveles de contaminación hídrica en China, India y América del Sur son muy preocupantes y con esta nueva expansión agrícola no generará una gran escasez hídrica sino que originará una fuerte contaminación del agua.

    En Estados Unidos más del 25% de las fuentes de agua potable contienen niveles de nitratos por encima de los límites sanitarios lógicos. Estos altos niveles de nitratos son peligrosos para la salud humana y hay estudios médicos que vinculan estos nitratos a la metahemoglobinemia en niños y el cáncer gástrico, de vejiga y de esófago en adultos.

    La expansión del maíz en áreas de secano con en Kansas, exige una gran cantidad de recursos hídricos. Ya hace años se calculaba que para el año 2035 estarían agotados sus recursos pero con esta ampliación agrícola se calcula que el acuífero Ogalalla no llegué a 2025 por su total agotamiento, con lo que la catástrofe ecológica y social está servida.

    Según las estadísticas del Consejo Mundial del Agua estiman que para el año 2015 el número de habitantes afectados por la falta de agua se elevará a 3.500 millones de personas, y cualquier aumento del consumo agravará el panorama ecológico y social del planeta.

    LA SALUD . Como ya estamos viendo, los problemas de salud que nos generará el etanol son muy importantes. Los científicos nos dicen que si todos los coches de Estados Unidos utilizarán el etanol, aumentaría de forma muy importante las enfermedades de tipo respiratorio.

    Veamos un ejemplo, en la ciudad de Bogotá, desde hace más de un año se usa el etanol en la gasolina y se han incrementado dramáticamente los niveles de ozono en el aire.

    Una mayor cantidad de ozono, que es una sustancia altamente oxidante de las vías respiratorias debido a que el otro ingrediente (óxidos de nitrógeno, hace que se produzca en mayor cantidad cuando hay más oxigeno. En una atmósfera en la que coexisten material particulado y ozono, se potencia el riesgo para la salud. Como dice el doctor García Lozada “el ozono es una sustancia con un poder oxidante muy alto”. Por esa razón las mucosas nasales reaccionan dificultando la respiración y provocando la inflamación de las mucosas que se refuerza por la presencia de partículas tóxicas en el aire y el problema se agrava.

    El alcohol en la gasolina promueve una mayor formación de compuestos oxigenados de alto riesgo como el acetaldehído, reconocido como una sustancia con potencial de producir cáncer en los humanos. Un estudio reciente demuestra que las emisiones de este compuesto al quemar la gasolina con etanol se incrementa has un 100% con mezclas qie solo contenían el 3% de alcohol y el resto gasolina.

    Como podemos comprobar a pesar de que son conocidos a través de estudios e investigaciones todos estos efectos del etanol, vemos como siempre priman los intereses políticos y económicos además están los intereses de las multinacionales-

    ETANOL Y MULTINACIONALES. La crisis energética ha proporcionado la oportunidad para crear poderosas alianzas entre la industria del petróleo, los granos, la ingeniería genética y la del automóvil. Los grandes beneficiarios de esta expansión de los biocombustibles serán las grandes multinacionales del grano, Cargill, ADM, Burges, las petroleras BP, Shell, Chevron…., las compañías automovilísticas, General Motors, Ford, Wolkwagen, Toyota….., las multinacionales de la biotecnología Monsanto, DuPont….

    La industria de la biotecnología intenta mejorar su imagen desarrollando semillas transgénica para la producción de energía. La biotecnología será usada para limpiar su imagen, diciendo que favorecerá el desarrollo del etanol y que no atenta a la salud humana.

    Como dice The Economist, el etanol es la única iniciativa de energía alternativa que tiene amplio apoyo político. A los agricultores les agrada esto porque proporciona una nueva fuente de subsidios. A los partidarios de la línea dura porque posibilita que estados Unidos pueda separarse del petróleo de Oriente Medio. A la industria de los coches porque considera que el cambio a combustibles verdes excluiría a los coches de las presiones por el calentamiento global. A las petroleras porque el uso del etanol como aditivo al combustible significa negocio y a los políticos porque mediante el subsidio puede favorecer a sus electores potenciales.

    Como vemos una cosa es lo que nos venden los políticos y los intereses económicos de las multinacionales y otra la realidad de la vida. Debemos decir muy alto y muy claro que el etanol no es una alternativa energética al petróleo ni favorece al cambio climático. Si que está claro que es un desastre ecológico y social de consecuencias imprevisibles. Por lo que todos aquellos que amamos la naturaleza y al ser humano debemos oponernos por todos los medios a este nuevo dislate de los poderes económicos y políticos del mundo.

    La trampa de los agrocombustibles

    Hambre para el Sur, derroche en el Norte
     
     
     

    Si el proyecto de Bush y las corporaciones se impone, una vez más los países en desarrollo financiarán la abundancia de las potencias capitalistas – imperialistas. Sería letal para nuestros pueblos.

    Europa aspira a que los agrocombustibles satisfagan algo menos del 6 por ciento de la energía que necesitarán los transportes terrestres en 2010, y un 20 por ciento en 2020. Por su parte, Estados Unidos se propone una producción de 35.000 millones de barriles por año. Para alcanzar esas metas, Europa debería comprometer el 70 por ciento de su superficie cultivable y, en Estados Unidos, la totalidad de las cosechas de maíz y soja tendrían que ser utilizadas para la elaboración de biodiésel o etanol, lo que provocaría una hecatombe alimentaria en el opulento mundo del Norte.

    “Es por eso que los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) miran al hemisferio Sur para cubrir sus necesidades”, sentenció Eric Holtz-Giménez, director general de “Food First, Institute for Food and Development Policy” (Estados Unidos), en un notable artículo publicado esta semana por la edición local de la revista Le Monde Diplomatique.

    Idénticas advertencias vienen formulando integrantes de la Cátedra Libre Soberanía Alimentaria de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), de la cual quien esto escribe forma parte.

    Fue el presidente de Cuba, Fidel Castro, el primero de los líderes políticos que puso el dedo sobre la llaga, cuando en marzo pasado, su homólogo de Estados Unidos, George W. Bush, lanzó la iniciativa estratégica a favor de los agrocombustibles, en una alianza peligrosa para los procesos de integración latinoamericana con el jefe de estado brasileño, Luiz Inacio Lula Da Silva.

    “El 28 de marzo (…), cuando Bush, después de una reunión con los principales fabricantes norteamericanos de automóviles, proclamó su diabólica idea de producir combustible a partir de los alimentos, escribí la primera reflexión. El jefe del imperio se jactó de que Estados Unidos, usando el maíz como materia prima, era ya el primer productor mundial de etanol. Cientos de fábricas se construían o ampliaban en su territorio con tal propósito. Por esos días los países industrializados y ricos estaban acariciando ya la misma idea, mediante el empleo de todo tipo de cereales y semillas oleaginosas, incluidas las de girasol y soja, fuentes de excelentes proteínas y aceites. Por ello escogí el título de aquella reflexión: Condenados a muerte prematura por hambre y sed más de 3 mil millones de personas en el mundo”, escribió Fidel Castro el 22 de mayo último según la revista electrónica Cubadebate.

    En el mismo artículo, el líder cubano recordaba que el 3 de abril pasado, después de la visita de Bush a Brasil, él mismo había calificado al proyecto agrocombustibles de “internacionalización del genocidio".

    Advirtió entonces el jefe de Estado caribeño que “las mortíferas y sofisticadas armas que se estaban produciendo en Estados Unidos y otros países podían poner fin a la vida de la especie humana en cuestión de días. Si se fuera a buscar un respiro para la humanidad y darles una oportunidad a la ciencia y a la dudosa cordura de los que toman decisiones, no era necesario privar de alimentos a las dos terceras partes de los habitantes del planeta”.

    En esta estrategia encabezada por Bush, y en la cual se inscribe casi la totalidad de los gobierno de la Unión Europea (UE) –además de Brasil y en buena medida también Argentina, porque aquí rige una ley de fomento a la misma – los más entusiastas son, por supuesto, los que ganarían miles de millones dólares: las corporaciones petroleras, asociadas con las del sector agroalimentario.

    “La rapidez con que se opera la movilización de capitales y la concentración de poder en la industria de los agrocombustibles es asombrosa. En los últimos tres años, se multiplicaron por ocho las inversiones de capital de riesgo en el sector. Los financiamientos privados inundan las instituciones públicas de investigación, como lo comprueban los 500 millones de dólares en subvenciones otorgadas por British Petroleum (BP) a la Universidad de California. Los grandes grupos petroleros, cerealeros, automotores y de ingeniería genética firman poderosos acuerdos societarios: Archer Daniela Midland Company (ADM) y Monsanto; Chevron y Volkswagen; BP, Dupont y Toyota”, afirmó el ya citado Holtz-Giménez en la el mensuario Le Monde Diplomatique.

    La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) reconoce que, como consecuencia de la pobreza, 824 millones de personas en el mundo sufren hambre, pese a que en el planeta se producen alimentos suficientes como para que cada uno de sus habitantes cuente con una ración diaria de 2.200 calorías.

    En tanto, el “Internacional Food Policy Research Institute”, de Washington, estimó que, si se pone en ejecución la estrategia agrocombustibles, el precio de los alimentos básicos aumentará entre un 20 y un 33 por ciento en 2010 y entre un 26 y un 135 por ciento en 2020.

    “Con cada aumento del 1 por ciento en el precio de los alimentos, 16 millones de personas caen en inseguridad alimentaria. Si la tendencia actual continúa, 1.200 millones de habitantes podrían sufrir hambre de manera crónica para 2025”, recordó Holtz-Giménez.

    En el artículo publicado por Le Monde Diplomatique, ese especialista asegura, con argumentos precisos, que los cinco mitos del proyecto agrocombustibles se basan en un cuerpo sistemático de mentiras.

    Los agrocombustibles NO son limpios NI protegen al medio ambiente: por ejemplo, “cada tonelada de aceite de palma que fundamentalmente se produce en Indonesia y Malasia, emite tanto o más gas carbónico que el petróleo. El etanol producido a partir de la caña de azúcar cultivada en selvas tropicales desmontadas emite un 50 por ciento más gases con efecto invernadero que la producción y la utilización de la cantidad equivalente de nafta. Los cultivos industriales destinados a los combustibles necesitan enormes esparcimientos de abonos producidos a partir de petróleo”.

    Los agrocombustibles PROVOCAN graves deforestaciones: “el gobierno de Brasil clasificó 200 millones de hectáreas de selvas tropófilas, praderas y pantanos como tierras degradadas (…), cuando en realidad se trataba de ecosistemas de una gran biodiversidad en la regiones de la Mata Atlántica, del Cerrado y del Pantanal, ocupadas por poblaciones indígenas, campesinos pobres y grandes explotaciones de pastoreo extensivo de bovinos”.

    Los agrocombustibles IMPEDIRAN el desarrollo rural: “en los trópicos, 100 hectáreas dedicadas a la agricultura familiar crean 35 empleos. La palma aceitera y la caña de azúcar crean 10, los eucaliptos dos, la soja apenas uno y medio (…) Los grupos petroleros, cerealeros y de cultivos transgénicos refuerzan su presencia en toda la cadena de valor agregado de los agrocombustibles. Cargill y ADM controlan el 65 por ciento del mercado mundial de cereales, Monsanto y Syngenta dominan el mercado de los productos genéticamente modificados (…). Resulta verosímil que los pequeños productores agrícolas sean expulsados del mercado y de sus tierras”.

    Los agrocombustibles ACARREARAN hambre: por ejemplo, “México importa hoy el 30 por ciento de su maíz de Estados Unidos. La creciente demanda de etanol en este último país provocó una enorme presión en el precio del cereal, que en febrero de 2007 subió a su nivel más alto de los últimos 10 años y provocó un aumento dramático en el precio de la tortilla, el alimento básico de los mexicanos (…). A escala planetaria, la gente más pobre ya gasta entre un 50 y un 80 por ciento de sus ingresos familiares en alimentación”.

    En ese mismo sentido, en mayo pasado la agencia de noticias AIN, de Cuba, sostuvo lo siguiente. “Las cifras son escalofriantes: llenar el tanque de un vehículo 4x4 con 94,5 litros de etanol puro requiere 204 kilogramos de maíz, lo que representa suficientes calorías para alimentar a una persona durante un año. Tal comparación está entre las conclusiones de dos científicos de la Universidad de Minnesota, para quienes ampararse en los biocombustibles debe exacerbar el hambre mundial”.

    Los llamados agrocombustibles de “segunda generación” NO están al alcance de la mano: saber cuáles son los cultivos que serán transformados en combustibles no es pertinente. Las plantas salvajes no tendrán una menor impronta ambiental, pues su comercialización transformará su ecología. Cultivadas de manera intensiva, rápidamente migrarán de los setos de arbustos y terrenos arbolados hacia tierras cultivables, con las consecuencias ambientales asociadas a ello”.

    Asimismo, el proyecto agrocombustibles ya estimula una feroz ola especulativa por parte de las corporaciones financieras transnacionalizadas. Según acaban de difundir la agencia Reuters y el diario La Jornada, de México, el multimillonario George Soros reconoció que su fuerte inversión en la producción de etanol en Brasil fue especulativa, porque “aún ve barreras comerciales que restringen el potencial total del productor más barato del mundo del combustible”.

    "Sé que el término especulador en portugués tiene connotaciones negativas, pero tengo que admitir que soy un especulador", dijo Soros a la primera Cumbre del Etanol en San Pablo.

    "Brasil tiene capacidad para aumentar su producción 10 veces, pero el ambiente regulatorio no lo permite", agregó el magnate nacido en Hungría, que apunta a un proyecto político desde el cual la estrategia agrocombustibles va de la mano de las llamadas propuestas de libre comercio, conforme opera la Organización Mundial de Comercio (OMC) y postula Estados Unidos, a través de los TLC.

    Soros ha invertido en los últimos años unos 900 millones de dólares en un proyecto de producción de etanol de 150 mil hectáreas en el estado brasileño de Mato Grosso del Sur, que será uno de los mayores complejos de molienda del país.

    El magnate dijo que cree que las cuotas internacionales y aranceles de Estados Unidos y Europa favorecerán eventualmente a Brasil, lo que motivó en parte su fuerte inversión.

    Es en este marco que debería ser interpretada la manifiesta vocación del gobierno de Lula de alcanzar un “acuerdo estratégico” con la UE y de auspiciar el ingreso de México al Mercado Común del Sur (MERCOSUR), pese – mejor dicho debido a que – ese país tiene vigente, en el NAFTA, un TLC con Estados Unidos.

    La estrategia agrocombustibles opera así como verdadero caballo de Troya del diseño TLC de Estados Unidos dentro del MERCOSUR, siendo ese riesgo aun más inminente toda vez que los gobiernos de los otros tres miembros plenos del bloque (Argentina, Uruguay y Paraguay) también ven con buenos ojos y apoyan –cada uno a su estilo- la iniciativa de Bush y del complejo corporativo transnacionalizado.

    Por supuesto que los interesados en tender la trampa de los biocombustibles nada dicen sobre las investigaciones que se están realizando en procura de energía realmente sustentable.

    A fines de mayo pasado, la agencia Prensa Latina informó desde La Habana que la utilización de fuentes de energía renovable, como la eólica, hidráulica, solar y la biomasa adecuada a las características de los diferentes países, ocupó la atención en las sesiones de la V Conferencia Internacional de Energía Renovable, Ahorro de Energía y Educación Energética (CIER-2007), desarrollado por eso días en la capital cubana.

    El diseño de aerogeneradores y palas eólicas, junto a la selección de turbinas para aprovechar la fuerza del viento de acuerdo a las características de la zonas escogidas, estuvieron entre las propuestas de ese evento.

    Otras reflexiones de primer orden mundial alertan sobre lo macabro del proyecto agrocombustibles. Según la revista electrónica Rebelión, también en mayo último el científico estadounidense Noam Chomsky escribió que “el caos que deriva del llamado orden internacional puede ser doloroso si uno es el blanco o la víctima del poder que determina la estructura de ese orden. Hasta las tortillas (mexicanas) comienzan a jugar en este esquema”.

    “También en Estados Unidos el efecto etanol ha aumentado el precio de la comida en una amplia gama, incluyendo otras cosechas, la ganadería y las aves de corral. La conexión entre la inestabilidad en el Medio Oriente y el costo de alimentar a una familia en Estados Unidos no es directa, por supuesto. Pero como en todo comercio internacional, el poder inclina la balanza. Una meta principal de la política exterior de Estados Unidos por largo tiempo ha sido crear un orden global en el cual las corporaciones norteamericanas tengan libre acceso a los mercados, recursos y oportunidades de inversiones. El objetivo es comúnmente llamado “libre comercio”, una posición que cuando se la examina, colapsa rápidamente”, subrayó el destacado lingüista.

    Los interesados en imponer esta estrategia de hambre para los pueblos del Sur cuentan por cierto con la complicidad de las grandes corporaciones mediáticas que operan en forma global. Es frecuente, por ejemplo, que la cadena CNN y los grades periódicos insistan en que, como afirman los “informes” del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), difundidos por la agencia ALAI, de Quito, en mayo de este año, “la salida de la crisis (por el aumento de los precios de los alimentos en México) pasa por la producción de maíz para agrocombustibles”.

    Las manipulaciones en torno a este tema forman parte del compendio de “mentiras y medios” con el que los principales animadores corporativos y gubernamentales de las potencias hegemónicas buscan disciplinar la conducta social. Por eso, bienvenidas sea todas las voces de alerta y contrarias a una estrategia que sólo procura hambre para el Sur y derroche de riquezas para el Norte.

    EE UU-Israel: 40 Años de estrecha alianza

    EEUU-Israel: Cuarenta años de estrecha alianza
     
     
     

    Hace 40 años, mientras Estados Unidos estaba empantanado en Vietnam, Israel derrotaba a sus vecinos árabes en la Guerra de los Seis Días, que rediseñó el mapa político del Medio Oriente.

    Desde entonces, la relación entre Estados Unidos e Israel se fue transformando, con fin de la Guerra Fría y tras una serie de guerras entre israelíes y árabes, dos intifadas (levantamientos populares palestinos contra la ocupación) y la "guerra mundial contra el terrorismo" liderada por Washington, hasta alcanzar el actual grado de intrincada conexión.

    En 1967, cuando estalló la Guerra de los Seis Días, Estados Unidos estaba ocupado en operaciones militares abiertas en Vietnam. La lucha de Israel por su reconocimiento como estado y sus choques con Egipto, Jordania y Siria eran apenas poco más que un pequeño punto en la pantalla de radar de Washington.

    A fines de mayo de 1967, cuando el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser (1956-1979) bloqueó el estratégico estrecho de Tirán, que conecta a Israel con el mar Rojo, Washington eligió la neutralidad y desestimó un pedido de ayuda israelí.

    Cuando, en los primeros días de la guerra, Israel bombardeó preventivamente a la fuerza área egipcia mientras estaba en tierra, equipada con aviones soviéticos, utilizó cazabombarderos franceses. Esa fue una de las pocas ocasiones en las que Israel emplearía armas fabricadas fuera de Estados Unidos.

    Tras la Guerra de los Seis Días, Washington se convirtió en el principal patrocinador y aliado estratégico de Israel.

    "Antes de 1967, la comunidad judío-estadounidense no estaba realmente interesada por lo que pasaba en Israel", dijo a IPS el director de análisis de políticas del independiente Israel Policy Forum, M. J. Rosenberg.

    Sin embargo, con su resonante victoria en la guerra y su expansión territorial --Israel ocupó la península del Sinaí, las alturas del Golán, la franja de Gaza, Transjordania y Jerusalén oriental, una superficie equivalente a casi tres veces la que tenía originalmente—se hizo evidente que era inevitable la creación de un estado judío. Fue entonces que la población estadounidense de ese origen comenzó a interesarse por lo que ocurría en Medio Oriente.

    A diferencia de los judíos, el resto de la población de Estados Unidos no estaba realmente "sintonizada" con lo que sucedía. Según una encuesta de la consultora Gallup, realizada durante los primeros tres días de la guerra de 1967, la mitad de los entrevistados no había tomado partido por ninguno de los dos bandos o carecía de información para hacerlo.

    La elección de Washington se hizo evidente con rapidez. La ayuda de Estados Unidos a Israel creció exponencialmente, pasando de 24 millones de dólares en 1967 a 634 millones en 1971.

    Otro aumento en la asistencia se produjo después de la Guerra del Yom Kippur de 1973, cuando Egipto y Siria lanzaron un ataque sorpresa para recuperar parte del territorio perdido en 1967.

    Ese conflicto de 16 días le demostró tanto a Estados Unidos como a Israel que el estado judío no era invencible. Washington se apresuró a reabastecerlo de armas y dinero, y los dos países acordaron un mayor nivel de cooperación en defensa ante futuras agresiones.

    En esa época otro factor importante determinaba el papel de Estados Unidos en la región: la Guerra Fría. Medio Oriente estaba atrapado, tanto geográfica como políticamente, en los juegos de poder entre Moscú y Washington.

    "Los países fueron forzados a ubicarse en uno u otro bando a causa de esta batalla entre las superpotencias", afirmó James Zogby, presidente y cofundador del grupo de presión Instituto Árabe Estadounidense.

    Tanto Estados Unidos como la Unión Soviética ignoraron las condiciones particulares de las diferentes regiones en la que competían por la supremacía. Complejas cuestiones se resolvían a la luz de quién estaba en la esfera de influencia de cada una de las potencias, e Israel "era el buen tipo para Estados Unidos", dijo Zogby a IPS.

    En Estados Unidos surgieron poderosos grupos de presión judío-estadounidenses que congregaron no sólo a voces destacadas sino también a influyentes donantes para las campañas políticas. Su influencia hizo pensar dos veces a más de un político acerca de la conveniencia de presionar demasiado para obtener determinados resultados en el conflicto de Medio Oriente.

    "La comunidad judío-estadounidense ha sido muy recelosa del proceso de paz", indica Rosenberg.

    Sin embargo, Estados Unidos ha sido un actor central en el proceso de paz durante los últimos 30 años. En 1977, el recién electo presidente Jimmy Carter se propuso revitalizar el entendimiento entre Israel y sus vecinos árabes.

    Carter fue el arquitecto de los acuerdos de Camp David entre el presidente egipcio Anwar Sadat y el primer ministro israelí Menajem Begin, que abrieron el camino para el tratado de paz de 1979 que devolvió a Egipto la península del Sinaí y normalizó las relaciones entre los dos países.

    Estados Unidos también entregó miles de millones de dólares a ambos gobiernos como parte de los acuerdos.

    Desde 1979, Israel ha sido el país que más ayuda externa recibió de Estados Unidos. Ese año, por primera vez, la asistencia civil se dejó de lado mientras que la ayuda militar pasó de 1.800 a 2.400 millones de dólares. El gradual abandono de las donaciones para fines no militares fue parte de un programa para establecer la independencia fiscal de Israel, iniciado por el entonces primer ministro Benjamín Netanyahu.

    En las semanas que siguieron a la guerra de 1967, Israel se apresuró a establecer puestos militares "temporales" en los territorios ocupados. Pero no pasó mucho tiempo hasta que los civiles comenzaron a trasladarse hacia ellos. Los que una vez fueron denominadas estaciones temporales se convirtieron en los asentamientos en expansión que hoy cubren Cisjordania y las alturas del Golán.

    Aproximadamente 180.000 israelíes viven en las áreas anexadas de Jerusalén oriental y otros 16.000 colonos lo hacen en el Golán. En Cisjordania, los asentamientos que albergan a unos 250.000 israelíes controlan efectivamente cerca de 40 por ciento del territorio, en violación de la cuarta Convención de Ginebra, que prohíbe a la potencia ocupante establecer a su propia población en las áreas que domina.

    Todos los presidentes estadounidenses desde Lyndon Johnson (1963-1969) se habían opuesto a los asentamientos israelíes, pero, en 2004, Bush prometió al primer ministro Ariel Sharon que grandes centros de población en Cisjordania quedarían en manos de Israel en cualquier negociación de paz futura.

    Tras 20 años de ocupación, la intifada de 1987 introdujo al Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) en la ecuación del conflicto entre Israel y Palestina.

    Las frecuentes y violentas revueltas de la Organización para la Liberación de Palestina contra la ocupación israelí llamaron la atención del mundo nuevamente, pero determinaron que Estados Unidos, Israel, Japón y la Unión Europea la calificaran como de grupo terrorista.

    Al actuar de esa manera, Estados Unidos e Israel le otorgaron a Hamas un papel clave en la región.

    Washington "ha tenido un profundo impacto en la evolución de la política palestina", dijo a IPS el analista Jim Fine, experto en Medio Oriente del Comité Amigos de la Legislación Nacional.

    "El fracaso en lograr que tanto los acuerdos de Camp David como los posteriores convenios de Oslo llevaran a la creación de un estado palestino convenció a muchos de que la estrategia de Al Fatah era incorrecta e hizo que vieran a los militantes islámicos como una alternativa", agrega.

    A pesar de los esfuerzos de algunos presidentes estadounidenses para alcanzar una solución al prolongado conflicto árabe-israelí, esos siempre parecieron ser víctimas de la política interna.

    "La presión interna alteró las decisiones de muchos presidentes", afirmó Zogby, y citó una carta firmada por casi 80 senadores pidiéndole al ex presidente Bill Clinton (1993-2001) que redujera su presión para que Netanyahu aceptara conversaciones de paz.

    A fines de 2006, un documento del Grupo de Estudio sobre Iraq, creado por el Congreso legislativo, indicó que una renovada participación de Estados Unidos en el conflicto entre Israel y Palestina era fundamental para estabilizar todo Medio Oriente. Las recomendaciones fueron ignoradas por la administración de George W. Bush.

    Seis meses más tarde, mientras la violencia azota a Iraq, esas propuestas retornaron a la mesa de discusión de la política exterior.


    Acuerdos clandestinos entre CIA y OTAN

    Un acuerdo secreto entre países europeos, OTAN y CIA avaló los secuestros y cárceles secretas de la CIA

     

     

    Dick Marty, investigador especial del Consejo de Europa sobre la colaboración de gobiernos europeos con la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en la captura secreta de supuestos "combatientes enemigos" de Estados Unidos, dio a conocer hoy aquí su segundo informe sobre el caso, en el cual acusa de corresponsabilidad en los hechos a Alemania, Gran Bretaña, Italia, Polonia, Rumania, Bosnia y Herzegovina, así como Canadá y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

    Funcionarios de algunos gobiernos implicados -Alemania, Polonia y Rumania- rechazaron de inmediato las acusaciones vertidas en el informe, que Marty preparó durante los pasados 19 meses, pero en Washington el portavoz del Departamento de Estado, Tom Casey, no sólo confirmó que los "socios de la Organización del Tratado del Atlántico Norte" y la Unión Europea han apoyado las actividades contra el "terrorismo", sino además expresó su confianza en que mantendrán esa colaboración.

    "Los europeos deben dar la cara frente a la verdad sobre el pasado", señaló Marty este día, luego de conocer las reacciones de algunos gobiernos europeos al reporte, que incluye análisis y testimonios de 30 agentes de inteligencia del continente -activos y retirados-, respaldados con estudios por computadora de datos del sistema de planeación de vuelos internacionales.

    Sólo Canadá y Bosnia y Herzegovina (uno de los países que conformaron Yugoslavia desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta principios de los 90) "reconocieron completamente sus responsabilidades en relación con la ilegal transferencia de detenidos", aseveró el senador suizo.

    El reporte de Marty confirma y amplía hallazgos que formaron parte del primer documento presentado hace un año, después de siete meses de investigación inicial, que arrojó las primeras evidencias de que 14 países europeos se coludieron con Estados Unidos para que la CIA realizara el traslado secreto de cientos de presuntos colaboradores con organizaciones islamitas que pretendían actuar militarmente contra objetivos de ese país.

    "Los vuelos de la CIA" comenzaron a ser de conocimiento público en 2004, por revelaciones de la prensa estadunidense y europea. Su principal objetivo fue llevar a los "combatientes enemigos" de Estados Unidos de cárceles clandestinas de la CIA en Rumania, Polonia y Afganistán a la base de Guantánamo, con escala en aeropuertos europeos. Con base en diversos informes, el Parlamento Europeo indicó en 2006 que entre 2001 y 2005 pudo haber alrededor de mil 200 viajes.

    En este segundo informe, Marty señaló que la isla británica de Diego García -parte de un archipiélago del océano Indico, donde Estados Unidos mantiene una base militar- tuvo un "papel crucial" en la respuesta estadunidense a las organizaciones involucradas en el ataque a Nueva York en septiembre de 2001.

    A la lista de países mencionados en el informe anterior, que incluía a España, Marty agregó Tailandia, donde hubo un centro de interrogatorios que sirvió como punto de paso hacia los llamados "sitios negros", donde fueron encerrados los presuntos combatientes islamitas tras su "rendición" (el término utilizado por el gobierno estadunidense para referirse a la captura).

    Marty ofreció en esta ocasión revelaciones más específicas sobre la participación de las más altas autoridades de Polonia y Rumania entre los años 2003 y 2005.

    "A través de nuestras propias fuentes, provenientes tanto de los servicios estadunidenses como de los países implicados, hemos tenido la confirmación, clara y detallada, de que esos dos países (Polonia y Rumania) efectivamente tuvieron centros de detención en el contexto de un programa especial de la CIA, elaborado por la administración estadunidense luego del 11 de septiembre de 2001", indicó.

    La información, agregó, está corroborada con datos sobre el tráfico aéreo que Polonia "pretendía ignorar y que estamos en condiciones de probar gracias a diferentes fuentes documentales", añadió el legislador suizo, de 62 años de edad, quien además puntualizó que el presidente polaco de entonces, Alexander Kwasniewski, permitió el funcionamiento de prisiones clandestinas de la CIA.

    El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Polonia, Robert Szaniewski, rechazó la versión de Marty sin dar más argumentos. Otros funcionarios del gobierno polaco cuestionaron la calidad de la investigación de Marty al expresar que el parlamentario suizo no realizó actividades in situ para documentar su trabajo, aunque el legislador desestimó más tarde las críticas al indicar que su equipo estuvo consciente de que los responsables hicieron todo para borrar las evidencias.

    En el reporte también se afirma que tanto el actual presidente de Rumania, Traian Basescu, como su antecesor, Ion Iliescu, sabían de la existencia de esas cárceles en su país, que -precisó Marty en el documento- fueron instaladas con la ayuda de los servicios secretos del ejército rumano junto al centro de la fuerza aérea Mihail Kogalniceanu, a orillas del mar Negro.

    Las bases de colaboración entre Rumania y Estados Unidos fueron establecidas en un acuerdo firmado en 2001 por los gobiernos de ambas naciones, cuando Iliescu era el jefe del Estado rumano, aseguró Marty.

    Sergiu Medar, ex asesor de seguridad de Basescu, rechazó las acusaciones contra el actual mandatario rumano con el argumento de que en el periodo de referencia el funcionario no se encontraba en la base aérea.

    El parlamentario suizo apuntó que la OTAN y Washington pactaron un acuerdo secreto en 2001 para permitir que la CIA realizara sus operaciones en Europa, lo cual fue negado por portavoces de la alianza atlántica en Bruselas.

    En otro punto del informe, Marty acusa a "ciertos gobiernos" europeos, pero especialmente a Alemania e Italia, de haber obstaculizado la búsqueda de la verdad, al invocar la noción de "secreto de Estado". Berlín, por conducto del portavoz gubernamental Thomas Steg, negó la aseveración del suizo, y dijo que "no tiene conocimiento" de ninguna prisión secreta de la CIA.

    En Milán, en tanto, 26 agentes de la CIA comenzaron a ser enjuiciados "en ausencia", en un tribunal donde son acusados de haber secuestrado a un imán egipcio, Abu Omar, el 17 de febrero de 2003, en aquella ciudad del norte de Italia, justo en la época en que los vuelos de esa agencia estaban en auge.

    La captura de Abu Omar fue realizada en el tiempo en que Italia era gobernada por el conservador Silvio Berlusconi, aliado de George W. Bush en la invasión de Irak, pero quien sin embargo negó siempre tener conocimiento de los hechos.